Distintos
vecinos del Paraje La Porteña comenzaron a juntarse en septiembre
pasado preocupados por las aplicaciones de agroquímicos que se hacían en
cercanías a sus viviendas y a la Escuela Primaria N°33. En aquella
oportunidad realizaron denuncias ante Medioambiente municipal y hace dos
semanas también hicieron presentaciones ante la Defensoría del Pueblo
de Tandil. NUEVA ERA dialogó con Lucía Mestre, integrante de esa
Asamblea, quien destacó que este tipo de organizaciones vecinales están
siendo convocadas por los gobiernos comunales “a nivel regional en
muchísimos otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en
esta ciudad” y que “la legislación que tenemos está muy atrasada”
respecto de las distancias mínimas entre las pulverizaciones y las zonas
pobladas.
Lucía
Mestre, una de las referentes de la Asamblea de Vecinos de La Porteña
por un Ambiente Saludable explicó a NUEVA ERA que el lugar en donde
viven “es un paraje, pero cada vez está más habitado. No es tan
turístico o de casas quintas sino ya de gente que se instala y vive”.
El
año pasado estuvieron en las noticias de los medios locales por las
quejas respecto a las fumigaciones en cercanías de la escuela rural,
pero la entrevistada aseguró que estas “se suceden con evidencia en
papeles desde hace nueve años. Una de las mamás que hoy forma parte de
la Asamblea ya había hecho denuncias hace 9 años en relación a los
campos linderos a la escuela y la aplicación de agrotóxicos”.
“En
este momento creo que hay un campo que está improductivo, pero en aquel
momento estaban todos en actividad agrícola convencional con el uso del
paquete de herbicidas, fungicidas y pesticidas. Esta mamá estaba sola,
buscó algo de apoyo en la escuela pero hacer solo estas cuestiones es
muy difícil”, subrayó.
Los
vecinos comenzaron a compartir la inquietud “en relación al uso de
agroquímicos que aplican en campos vecinos que llegaban a nuestro
barrio. Estamos hablando de 300 metros. La primera casa lindante con uno
de estos campos está a menos de 100 metros”.
Para
septiembre del año pasado, “nos fuimos encontrando y empezamos a
estudiar reglamentaciones, derechos y obligaciones. Y caímos en la
cuenta de que el campo lindero de la escuela no estaba cumpliendo con la
ordenanza que establece una distancia mínima de 150 metros e hicimos
una denuncia ante la Dirección de Medioambiente municipal”.
Relató
que la denuncia fue realizada el 4 de octubre y tuvo tratamiento en esa
Dirección. De allí se trasladó al Juzgado Nº1 y “después al Nº2, en
donde está desde el 5 de diciembre, pero en un estado de no tratada. Es
lo único que nosotros tenemos hoy como ciudadanos para basarnos en lo
escrito y decir que tal persona o tal pull de siembra hizo mal y sembró y
fumigó al lado de la escuela. Y queremos que se lo sancione, porque es
la única manera que tenemos para que recapaciten y entiendan que
necesitamos una distancia”.
Durante
esos trámites se enteraron de la presentación del anteproyecto de
ordenanza para la regulación de la aplicación de los agroquímicos
plaguicidas en el partido de Tandil que la investigadora y docente
Graciela Canziani hizo a través de Banca 21 en agosto pasado.
“La
escuela de La Porteña es una de las escuelas rurales. Pero hay un
montón de escuelas rurales. Y eso que acá no tenemos fumigaciones
aéreas. Pero el proyecto de Canziani se basa en un estudio de
investigación de escuelas rurales en las que han detectado glifosato en
descomposición, lo que indica que no fue un día que se fumigó sino años y
años de un modelo que está agotando la tierra y la salud de las
personas”, observó.
Agregó
que “en ese proyecto se establece, entre otras cuestiones, una
distancia de 1500 metros entre las fumigaciones y las viviendas y
escuelas. Nosotros estamos exigiendo el tratamiento de esta ordenanza
inmediatamente”.
Entre las acciones que comenzaron a realizar desde la creación de la Asamblea,
estuvo la organización de una charla informativa en el Centro Cultural
La Compañía -a principios de diciembre pasado- denominada “Salud en
Riesgo - Consecuencias en la salud por el uso y exposición a los
agroquímicos”. Participaron de ella la Dra. Cristina Rondeletti
(Endocrinóloga), Claudio Lowy (Ing. Forestal), Graciela Canziani
(Matemática y Ecóloga) y Juan Bernardo, (exaplicador y peón de campo).
Mestre
recuerda esa actividad como “muy provechosa” y destacó que Bernardo
“contó su experiencia en relación a los agroquímicos”.
Este
Diario entrevistó hace unos días a Marcela Petrantonio, Secretaria de
Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales del gobierno local,
quien dijo acerca del uso de agroquímicos que desde su área están
“hablando sobre el tema con la gente del INTA, con la Facultad de
Agronomía -tanto de la UNICEN como de la Universidad de Mar del Plata-,
estamos mirando normativas de otras ciudades de la región pampeana y
simplemente queremos colocar el tema en la mesa y hacer un debate como
corresponde para que nadie se vea afectado en algo que involucra mucho
el futuro de Tandil”.
En
ese sentido, Mestre subrayó que “estaría genial que nos convoquen,
porque eso es lo que está sucediendo a nivel regional en muchísimos
otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en esta ciudad.
La legislación que tenemos está muy atrasada en relación a las
distancias y alternativas”.
“Nosotros
o estamos en contra de nadie. No estamos en contra del productor
convencional. Quizás sí queremos construir desde nuestro con una visión
de la tierra más allá de un insumo sino como un bien que no nos
pertenece del todo, más allá de los dueños de la tierra”, indicó.
Expuso
como ejemplo de una alternativa posible la experiencia que se
desarrolla en Cañuelas, “con un cordón verde de agroecología, de
producción de quinta. Pero eso hay que charlarlo, hay que amasarlo, hay
que consensuarlo entre todos los actores. Nosotros no sólo estamos
dispuestos (a tener encuentros y debatir ideas) sino que exigimos que
eso se haga”.
Detalló
además que están “en constante contacto con ‘Paren de fumigarnos
Gardey’” y que ellos fueron quienes les aconsejaron acercarse a la
Defensoría del Pueblo de Tandil para plantearles la problemática en La
Porteña.
Así
fue que hace dos semanas se dirigieron a esa Defensoría con “una carta
presentándonos como Asamblea, contando lo que habíamos hecho en estos
meses y exigiendo su intervención en defensa de nuestros derechos.
Tuvimos una sugerencia inmediata de presentar copia del expediente que
habíamos presentado y se fue construyendo en Medioambiente. Así lo
hicimos y ahí estamos”.
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