SOMOS vecinos del partido de tandil, QUE NOS REÚNE
la necesidad de un ambiente saludable libre de agrotóxicos en el aire,agua ,tierra y alimentos.
PARA QUE:Para informar a la población sobre daños a la salud que genera el uso y exposición a agroquímicos. Para garantizar el cumplimiento de nuestro derecho a vivir en un ambiente sano.Para alentar y promover prácticas agroecológicas de producción de alimentos.COMO: a través de acciones propositivas de difusión entre otras.
Un grupo de extensión de la UNICEN detectó la presencia de agroquímicos
biocidas en suelo y agua de pozo en 15 escuelas rurales. La presentación
se realizó este jueves.
Investigadores, docentes y alumnos de la Universidad Nacional del
Centro (UNICEN) detectaron la presencia de agroquímicos biocidas en
suelo y agua de pozo en las 15 escuelas rurales participantes del
proyecto de extensión. Estas conclusiones surgen en el informe
“Agroquímicos plaguicidas en Escuelas Rurales del Partido de Tandil” que
fue presentado ayer.
El trabajo detectó la presencia de 16 ingredientes activos de
formulados de plaguicidas. Todas las escuelas estaban contaminadas,
algunas con hasta 8 de estos productos.
El informe pone en evidencia el riesgo que corre la comunidad
educativa rural del partido, así como la población cercana a los
establecimientos educativos.
Muchos de los plaguicidas encontrados en las muestras son
genotóxicos, neurotóxicos, carcinogénicos y/o disruptores endocrinos,
capaces de generar efectos nocivos a la salud a muy bajas dosis. Está
comprobado que las personas expuestas una o repetidas veces a estos
agroquímicos biocidas elevan su posibilidad de desarrollar enfermedades
con el tiempo.
Algunas de estas sustancias no han sido todavía suficientemente estudiadas, lo cual no implica que sean inocuas.
En la totalidad de las escuelas relevadas por los investigadores de
la UNICEN se detectaron sustancias tóxicas. En el agua se encontró con
mayor frecuencia Metsulfurón metil (en el 89% de las muestras),
Atz-desetil (metabolito de Atrazina, en 77% de las muestras) y
Diclosulam (67%), En las muestras de suelo los ingredientes activos más
frecuentes fueron Atrazina y su metabolito Atz-OH (63% y 69% de las
muestras respectivamente), AMPA (metabolito del Glifosato, 69%),
Glifosato (56%) y 2,4-D (50% de las muestras).
El trabajo de extensión universitaria señala que:
Los agroquímicos biocidas se difunden en el aire por efecto de las
derivas primarias, secundarias y terciarias, se escurren hacia ríos y
arroyos, se infiltran hacia las napas subterráneas y se adsorben a
partículas de suelo que son transportadas por el viento. Una vez
liberados al ambiente, son incontrolables.
Las Buenas Prácticas Agrícolas son necesarias pero absolutamente
insuficientes. Aun cuando se sigan al pie de la letra, no pueden, de
ninguna manera, proteger a la población ni a los ecosistemas.
Resulta indispensable hacer estudios epidemiológicos, en especial en
niños y niñas, de las comunidades educativas rurales del Partido de
Tandil.
El equipo de trabajo estuvo compuesto por Graciela Canziani, Virginia Aparicio,
Agustina Cortelezzi, Eduardo De Gerónimo, Soledad Fontanarrosa y Adela
Tisnés; entre otros docentes, investigadores, estudiantes y graduados
que integran el proyecto de Voluntariado Universitario.
El trabajo puede descargarse de bit.ly/InformeEcoAgricultura
La presentación puede verse en: https://youtu.be/Dtrgn3Wp0ws
Un video grabado por un vecino evidencia que un «mosquito» pulveriza
y fumiga en un predio a pocos metros de sus casas, en Gardey, un
pequeño pueblo turístico del Partido de Tandil. No es la primera vez que
Gerardo y su familia ven y sufren la actividad que se realiza en el
campo que tienen frente a su casa, cruzando la calle de tierra,
perteneciente a la estancia «Don Juan». Tampoco es la primera vez que
Gerardo y sus vecinos denuncian que esos químicos llegan hasta sus
pulmones y los de sus hijos, y caen como garúa finita sobre sus plantas
y sus mascotas.
El jueves 11 de junio de 2020 el video grabado por Gerardo en el que
se ve al mosquito fumigando a pocos metros de la puerta de su casa, un
día de viento norte que hacía que la deriva llevara los químicos
directamente hasta su comedor, recorrió y se multiplicó en las redes
sociales.
Los afectados se organizaron en una Junta Vecinal y desde allí, en
conjunto reclaman a los concejales que se modifique la ordenanza
Nº12.316/2011; presentaron una acción judicial antes del ASPO
(Aislamiento Social Preventivo y obligatorio) para preservar su salud y
la de las generaciones futuras en Gardey, barrio escuela Nº 33, «La
Porteña» y «Monte Callado», y, reabren el debate, al menos en la
sociedad, ya que el tratamiento formal se encuentra dormido en la
comisión de Producción del Concejo Deliberante de Tandil.
Por otra parte entablaron una acción judicial solicitando una medida
cautelar para prohibir las aplicaciones de los «mosquitos» a menos 1500
metros desde sus viviendas. Esta acción fue rechazada y aguardan se
habiliten los tribunales para que se reanude el plazo y puedan apelar.
.
El marco legal que regula las fumigaciones en Tandil.
La Ordenanza Nº 12.316/11 aprobada el 14 de abril de 2011 por el
Concejo Deliberante de Tandil establece dentro de las indicadas como
«Zona Urbana y Área Complementaria» en el plano 4 de Zonificación del
Plan de Desarrollo Territorial (Plano en Anexo I), la utilización de
productos químicos de uso agropecuario destinado a la aplicación en el
control y/o manejo de adversidades o a la fertilización agrícola y/o
forestal.
En el inciso b)- del artículo 1º citado en el párrafo precedente, se
establece que: «b)Hasta 300 mts del límite exterior de las Zonas A y B
de María Ignacia, Gardey y de la última línea de edificación en el resto
de los núcleos de población consolidada: Corresponderán las mismas
regulaciones que en la denominada «Zona Adyacente Ampliada».
c)- Las Áreas comprendidas en los puntos a) y b) del pre- sente artículo, integrarán la denominada «Área Total».
La ordenanza local toma las recomentadaciones, en forma parcial de
organismos internacionales cmo la Organización Mundial de la Salud OMS y
establece que «Se regula la aplicación de productos agroquímicos y/o
plaguicidas en el «Área Total» determinada en el artículo 1º; donde solo
se podrán utilizar productos clasificados según su toxicidad por
lOrganización Mundial de la Salud (OMS) como Clase III y IV. Dichos
productos corresponden a la categoría banda azul y verde de la
Organización Mundial de la Salud (OMS)».
Por su parte en el ARTÍCULO 7º dispone que «Queda prohibida dentro
del Partido de Tandil, la aplicación de agroquímicos por vía aérea o
terrestre, en lotes que se encuentren a menos de 150 metros de
establecimientos escolares, centros de salud, establecimientos
elaboradores de productos alimenticios».
Pero ¿Por qué se aplica el artículo 7º en el caso de Gardey; barrio
escuela Nº 33, «La Porteña» y «Monte Callado» y no los 300 metros
dispuestos en el inciso B) del artículo 1º ?
De todas formas, en el caso del video pone en evidencia que hay menos
de 150 metros desde donde pasa el mosquito hasta las puertas de las
viviendas, y con viento Norte se sabe que el alcance del agroquímico es
mayor por la deriva.-
.
La Provincia de Buenos Aires cuenta con una Ley de Agroquímicos que
data de hace aproximadamente 30 años, complementada por su
reglamentación y algunas resoluciones ministeriales.. La norma está en
proceso de revisión en la legislatura provincial desde hace varios años y
sobre el final de la gestión del gobierno2015-2019 se arribó a un
texto reglamentario actualizado que tampoco llegó a ver la luz e
implementarse. Hubo varios proyectos en danza que no han logrado el
consenso necesario para transformarse en Ley, y/o han perdido estado
parlamentario. Ante esta situación general en la provincia.se
propició la firma de convenios con municipios para favorecer las
acciones de control aprovechando la sinergia de la actuación coordinada
entre los órganos municipales y los provinciales. Dentro de los
artículos de esta resolución, se promueve la correcta implementación de
las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA)a través de convenios. Más de 40 municipios firmaron el convenio para implementar esta normativa.-
La intervención del Poder Ejecutivo de Tandil: «cuando hemos tenido que actuar de oficio, lo hicimos».-
El Licenciado en Gestión Ambiental Héctor Creparula, responsable del
área de Medio ambiente de Tandil en diálogo con Convergencias expresó
que «Cuando recibimos una denuncia constatamos si hay alguna infracción,
cualquiera sea la ordenanza, tanto en industria, el comercio o con el
campo. Esta es la Ordenanza que hay, en todo caso hay que rever y eso
está en un proyecto en el Concejo Deliberante. Le corresponde al
legislativo hacer un cambio ante un hecho claro de conflicto de uso de
sueldo aparte de un pedido de mucha gente»
«La metodología es constatar el lugar, ver que se hizo. En el caso
especifico de los campos ver de quien es. En el caso del video ya lo
hemos infraccionado porque no ha hecho lo que dice la normativa. Muchas
veces actuamos de oficio porque te llega el video. Nosotros estamos en
contacto con los vecinos», detalló el Héctor Creparula.
«Acá a veces te encontrás con un potrero y ¿a quien notificas que
está haciendo algo mal? nosotros llegamos a un acuerdo con los Juzgados
de Faltas. Hacemos una infracción al dueño y después si el dueño no es
el responsable de la infracción le pasará la multa al que lo hizo, sino
es imposible. No se puede correr un mosquito.», refirió el responsable
del área de Medio Ambiente de Tandil y agregó «En el 2011 cuando salió
nuestra ordenanza no había muchas ordenanzas en municipios de la
Provincia de Buenos Aires, una de la más atrasadas en materia
medioambiental en todo el país. Tenés el ejemplo del 2-4D prohibido en
casi todas las provincia y nosotros tenemos épocas que sí y épocas que
no. Las leyes tienen que ser dinámicas. Te tenes que dar permiso a que
van cambiando las tecnologías, que las ciudades como Gardey han avanzado
sobre el campo. A esa ordenanza vigente le faltan muchas cosas de las
que hoy se habla como las derivas, la receta agronómica que hace poco
más de un años y medio que se cumple».
«Al contacto con los vecinos lo tengo a diario. Muchas veces les
tengo que decir tristemente no está en la reglamentación, y lo que
hacen está previsto en la ordenanza».
«Había viento Norte. Fumigaban para el lado de las casas, si. Paramos
la aplicación, nos dijo la ingeniera que actuó en esta fumigación»,
detalló Creparula.
Desde Convergencias nos hemos puesto en contacto con algunos
concejales, pero al momento de la publicación de esta nota, no hemos
tenido respuesta, la que aguardarmos para una próxima publicación.
.
La acción judicial de los vecinos de Gardey que espera se reanude la actividad de los Tribunales.
Un grupo de vecinos de la localidad de Gardey, se organizaron para
llevar adelante acciones que tiendan a evitar los efectos nocivos para
la salud que produce la actividad de los fumigadores en una comunidad
que creció y se urbanizó en medio del campo pero que la legislación
local no se adaptó a dicho cambio.
Las viviendas de estas personas se encuentran frente o próximas a
los predios fumigados entendieron que existían razones suficientes para
solicitar a los concejales la adecuación de la ordenanza 12.316/2011
pero también consideraron que la situación ameritaba realizar acciones
urgentes. en razón de esto último presentaron una medida cautelar dada
la afectación del bien tutelado: la salud y la integridad física.
En la acción judicial entablada los vecinos solicitan se disponga la
inmediata suspensión de toda actividad de fumigación terrestre con
agrotóxicos que se realice a una distancia menor a 1.500 metros de la
zona urbana, núcleos de viviendas habitadas, escuelas rurales, postas
sanitarias, cursos de agua -arroyos, lagunas- villas recreativas o
deportivas en el partido de Tandil. Y por otra, pide que se ordene la
prohibición inmediata de tránsito de maquinaria de fumigación por las
calles y caminos de la zona urbana, tanto de vehículos autopropulsados
-mosquitos- como de tanques cisternas arrastrados por otros vehículos en
el mismo partido de Tandil.
El juez Francisco Augusto Blanc, titular del Juzgado en lo civil y
comercial Nº2 de Tantil, se expidió y resolvió en marzo de 2020,
sentencia que quedó notificada un día antes que comience el ASPO. Blanco
entendió que «Siendo de público y notorio conocimiento que en el
partido de Tandil hay un amplio desarrollo de la explotación agrícola en
la que es habitual el uso de agroquímicos o productos fitosanitarios
cuyo fin es proteger los cultivos de plagas, malezas y enfermedades; que
dicha actividad, en ocasiones se lleva adelante en lugares cercanos a
poblados, parajes, zonas de esparcimiento y recreo, etc.; que los
productos fitosanitarios deben ser utilizados de manera responsable y
siguiendo determinadas pautas de aplicación, siendo publicitado que su
uso de manera contraria a tales indicaciones puede generar problemas a
la salud y el medio ambiente; entiendo que debe buscarse un equilibrio
entre la productividad de la actividad agrícola, el cuidado del ambiente
y el desarrollo integral de la sociedad.-Por ello, en función de las
facultades otorgadas por los artículos 1710 y 1713 del nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación, como medida preventiva, hasta tanto se
produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y
consecuencias que la aplicación de agroquímicos están produciendo o
podrían producir a los actores y demás personas involucradas y/o al
medio ambiente y, sin perjuicio de la subsistencia de las mismas en caso
de considerarlo ello prudente y beneficioso a los fines de evitar
futuros daños a la comunidad».-
Luego de expresar los considerandos precedentemente citados, el Juez
natural de la causa no hace lugar a la suspensión de las fumigaciones y
dispone que: «1.- Previamente a la aplicación de productos
fitosanitarios en las llamadas zonas de amortiguación -determinadas en
la Ordenanza Municipal 12.316/2011- las demandadas deberán dar aviso en
las presentes actuaciones y al agrónomo que en virtud de lo que se
dispone al punto 3.- de la presente pudiera intervenir como contralor
por los actores. Al mismo se le podrá notificar por What’s App. Ambos
avisos deberán formalizarse con 72 hs. de anticipación, adjuntando copia
de la receta agronómica, la que deberá ser suscripta por Ingeniero
Agrónomo Matriculado, profesional que deberá indicar el producto de
menor peligrosidad o toxicidad posible para el objetivo perseguido.-2.-
En las zonas detalladas en el art. 1° Ord. 12.316/2011, en el momento de
la aplicación deberá estar presente el Ingeniero Agrónomo responsable,
quien en cumplimiento de buenas prácticas agrícolas, deberá verificar:
a) que el producto aplicado sea el indicado en la receta agronómica; b)
que el mismo se prepare conforme las especificaciones y recomendaciones
del fabricante; c) las condiciones climáticas y meteorológicas
existentes en el momento de aplicación, absteniéndose de aplicarlo en
caso de condiciones adversas; d) controlar las características y estado
de la máquina aplicadora; e) asegurarse que el tratamiento de los
envases vacíos de agroquímicos, se realice conforme las recomendaciones d
el fabricante o elaborador; f) tomar toda otra medida tendiente a
asegurar una gestión responsable de los productos fitosanitarios que se
apliquen.-3.- Los actores podrán designar ingeniero agrónomo matriculado
que controle el correcto cumplimiento de lo dispuesto en los puntos
precedentes.-Queda claro que ello no importa posibilidad de oponerse al
producto elegido por el profesional interviniente por los demandados. Y
que en caso de considerarse que se incumple con la pauta fijada de menor
peligrosidad o toxicidad del punto 1) para el caso concreto, ello será
materia de prueba y resolución al momento de dictar sentencia.-Del mismo
modo, el profesional agrónomo que designen los actores, podrá informar
cualquier incumplimiento que se observe a las pautas fijadas en el punto
2) de la presente, lo que será materia de prueba en cuanto a la
gravedad de la violación y en su caso se impondrán las multas
siguientes.-4.- Sin perjuicio de las sanciones administrativas que
correspondan por aplicación de normas provinciales y/o municipales, ante
cada incumplimiento de lo aquí ordenado en que incurran los demandados
se ha de fijar -al momento de dictar sentencia y de acuerdo a la prueba
que se produzca en autos en cuanto a la gravedad de cada incumplimiento-
y teniendo en cuenta los derechos involucrados una multa entre el 5% y
el 50% del rinde por hectárea del cultivo del que se trate.-5.- En
cuanto al tránsito de equipos de aplicación terrestre de fitosanitarios
por las calles y caminos de la zona urbana, tanto de vehículos
autopropulsados -mosquitos- como de tanques cisternas arrastrados por
otros vehículos en el mismo partido, estese a lo dispuesto por el art.
34 decreto 499/91 y a lo dispuesto por el art. 5 de la Ordenanza
Municipal 12316.-Hágase saber ello a las dependencias policiales de la
ciudad a fin de que labren acta de cualquier violación, informen
inmediatamente al suscripto y a la Municipio de Tandil, y procedan, en
lo pertinente, conforme art. 12 de la Ordenanza Municipal
12316.-Líbrense las piezas que fueren menester a fin de cumplir con
dichas medidas».-
«Es loco lo resuelve el juez. Precisamente ayer se conoció un informe
que un estudio que hicieron en escuelas rurales de Tandil y salió que
hay hasta 16 agrotóxicos en agua y suelo. Quien encabeza el proyecto es
la Dra. Graciela Canziani que es quien trabajó en uno de los proyectos
presentados en el Concejo Deliberante de Tandil para modificar la
ordenanza 12.316/2011», expresó Pablo un vecino de Gardey e integrante
de la Junta vecinal al ser consultado por Convergencias.
«Es preocupante la decisión del Juez» plantea Luci, otra vecina que
refuerza «Es gravísimo lo que nos plantea que hasta que no se entienda
que haya pruebas que los agroquímicos causan daño en su salud de los
actores no puede llevar adelante nuestro pedido de alejar las
fumigaciones 1500 metros».
En la acción judicial contra particulares que realizan fumigaciones,
los vecinos fueron patrocinados por los abogados ambientalistas Miguel
Ibarlucia y Lucas Landivar, este último integrante de la Red Nacional
de abogados de Pueblso Fumigados. «Vamos a apelar el fallo ni bien se
retome el plazo cuando se reanude la actividad judicial», informó Luci
en refrencia a la suspensión del plazo por la vigencia de la cuarentena
en la que la Justicia no habilitó días y horas inhábiles para resolver
esta cuestión.-
.
Informe sobre Agroquímicos Plaguicidas en Escuelas Rurales del Partido de Tandil.-
El jueves 11 de junio fue presentado el informe elaborado por
integrantes de los proyectos de Voluntariado Universitario
EcoAgricultura y EcoAgricultura II. Se detallará el propósito del
trabajo, así como la metodología utilizada y las tareas de muestreo de
suelo y agua realizadas en las 15 escuelas rurales que participaron en
los proyectos mencionados. Se conversará sobre los resultados de los
análisis, su significado y los efectos tóxicos en la salud y en el
ambiente de los ingredientes activos detectados.
Los proyectos fueron desarrollados por estudiantes y graduados de las
carreras de Licenciatura en Tecnología Ambiental, Licenciatura en
Diagnóstico y Gestión Ambiental y estudiantes del Doctorado en Ciencias
Aplicadas Mención Ambiente y Salud, asesorados por
docentes/investigadoras de las Facultades de Ciencias Exactas, Ciencias
Humanas y Ciencias Veterinarias, conjuntamente con la Jefatura Distrital
de Tandil y el Centro Cultural “La Compañía”, financiados a través del
programa Compromiso Social Universitario de la Secretaría de Políticas
Universitarias del Ministerio de Educación.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=Dtrgn3Wp0ws&feature=emb_logo
Elaborado por integrantes de los proyectos de Voluntariado Universitario
EcoAgricultura y EcoAgricultura II. Se detallará el propósito del
trabajo, así como la metodología utilizada y las tareas de muestreo de
suelo y agua realizadas en las 15 escuelas rurales que participaron en
los proyectos mencionados. Se conversará sobre los resultados de los
análisis, su significado y los efectos tóxicos en la salud y en el
ambiente de los ingredientes activos detectados.
Los proyectos fueron desarrollados por estudiantes y graduados de las
carreras de Licenciatura en Tecnología Ambiental, Licenciatura en
Diagnóstico y Gestión Ambiental y estudiantes del Doctorado en Ciencias
Aplicadas Mención Ambiente y Salud, asesorados por
docentes/investigadoras de las Facultades de Ciencias Exactas, Ciencias
Humanas y Ciencias Veterinarias, conjuntamente con la Jefatura Distrital
de Tandil y el Centro Cultural “La Compañía”, financiados a través del
programa Compromiso Social Universitario de la Secretaría de Políticas
Universitarias del Ministerio de Educación.
Sobre el final del 2019 la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable
demandó a productores por fumigar sobre zonas urbanas. Pidieron que la
práctica se detenga cuando sea a una distancia menor de 1500 metros. El
juez lo rechazó y ellos decidieron apelar. Creen que hay desconocimiento
e ignorancia sobre lo que producen los agrotóxicos.
El juez desestimó el pedido de los vecinos de La Porteña de detener las
fumigaciones en zona urbana, por considerar que no hay pruebas sobre
los efectos y consecuencias. Ante esa determinación, los agrupados en la
Junta Vecinal por un Ambiente Saludable decidieron apelar la medida y
hablaron de falta de compromiso y de conocimiento.
Desde ese grupo, en diciembre de 2019, realizaron una demanda
judicial a productores agrícolas del partido de Tandil, cuyas prácticas
perjudicarían la salud de los habitantes y del ambiente. La presentación
fue realizada en el Juzgado en lo Civil y Comercial 2 de Azul, con
asiento en esta ciudad, a cargo del juez Francisco Augusto Blanc.
“Con la intención de lograr de manera inmediata detener estas
prácticas nocivas solicitamos al juez que dictamine una medida cautelar
que disponga la inmediata suspensión de fumigaciones terrestres que se
realicen a una distancia menor de 1500 metros de la zona urbana, núcleos
de viviendas, escuelas rurales, y cursos de agua”, recordó Silvia
Gómez, vocera de la Junta.
Además, solicitaron que se ordene la prohibición del tránsito de
maquinaria fumigadora, conocida como mosquitos, por caminos y calles de
zonas pobladas.
Luego de la feria judicial, el 13 de marzo pasado, recibieron la
respuesta del juez, enterándose de que desestimó el pedido de distanciar
las fumigaciones de sus casas hasta tanto se produzca prueba que
permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que los
agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás
personas involucradas y /o al medioambiente. “Desconoce e ignora”
Para los vecinos, el juez ignoró la mayoría del material que le
adjuntaron, donde se señalan los daños y enfermedades que causan los
venenos utilizados por el modelo agrícola actual. “Desconoce que en todo
el país, y en el mundo, se están realizando demandas denunciando
consecuencias directas a la salud de niños, de docentes de escuelas
rurales, y de población en general; desconoce las muertes y enfermedades
a borbotones que derivan de dicho modelo agrícola”, enfatizaron.
Asimismo, indicaron que “Blanc justifica el uso de
fitosanitarios, como los llama en la causa, manifestando que solamente
se tienen que respetar las buenas prácticas agrícolas en las zonas de
amortiguamiento. De esta manera, el juez está ignorando acerca de lo que
en verdad son las llamadas buenas prácticas y el fraude de la
clasificación toxicológica”, advirtió Gómez, reflejando la indignación
de los afectados.
También, aseguró que la determinación tomada indica que desconoce
que existe otra manera de producir alimentos, como la producción
agroecológica.
Por lo cual, la resolución dictada por Blanc, para la Junta
Vecinal por un Ambiente Saludable, simplemente reafirma la ordenanza
municipal actual, diferenciándola de tan sólo la eventualidad de avisar
cuando van a fumigar cerca y la posibilidad de que designen un ingeniero
agrónomo el cual solamente actuaría como veedor ante irregularidades.
“Así lo enfrentaría a otro ingeniero agrónomo, el contratado por el
campo cultivado, además de que sus honorarios correrían por cuenta de
nosotros”, se quejaron.
Apelación
“Este dictamen nos parece una falta de compromiso, siendo que en
los últimos años se han dado muchísimas experiencias, hay muchísimos
antecedentes de medidas cautelares a favor de la salud, en diferentes
localidades”, aseveraron a través de Silvia Gómez, y destacaron que hoy
en día hay muchísimos precedentes jurisprudenciales.
Según su apreciación, el juez ratifica las débiles restricciones
de la ordenanza actual, y no amplía el efecto de las medidas a todo el
universo de las aplicaciones, sino sólo a los demandados. De esta
manera, consideraron que no está garantizando la salud de la comunidad
de Tandil, “como tampoco lo hace la ordenanza actual municipal”.
Es por esto que revelaron que van a insistir y apelarán la
resolución, “porque lo están pidiendo las familias y la naturaleza
tambien. El juez está actuando a contra derecho y nuestros abogados
elevaran la causa al Juzgado de Apelaciones de Azul para que revean la
medida”, informaron.
Finalmente, compartieron una reflexión que deja su postura en claro, totalmente disidente con la de Blanc.
“El juez habla de equilibrio entre la producción y la salud, pero
no existe tal equilibrio si se está asperjando venenos por todo nuestro
alrededor: a la tierra, a las personas, a los alimentos que comemos.
Estamos en un momento crítico, es necesario componer nuevas prácticas
agrícolas, que vayan por el mismo sendero que la naturaleza, que la
salud, que la vida. No en contra. No nos oponemos a la producción, sólo
queremos que la producción de alimentos sea sana, que la gente no
enferme por ser fumigada; que no enfermemos por comer comida llena de
agrotóxicos, que el aire que respiramos no este envenenado con ellos”,
subrayaron.
Advirtieron, así, que es urgente replantear como sociedad qué
mundo se quiere seguir construyendo y, que la forma que se elija para
producir alimentos será clave para saber si se podrá seguir habitando
este planeta.
Los vecinos se manifestaron preocupados por la falta de
respuesta a sus denuncias efectuadas por la fumigación en inmediaciones
de la Escuela 33. Tras cuatro meses de silencio y el expediente sin
tratar, decidieron recurrir a la Defensoría del Pueblo. Lamentaron que
la ciudad esté atrasada en políticas de aplicación y que se haya
naturalizado una práctica no saludable.
A pocos días del inicio del ciclo escolar, padres de alumnos que
asisten a la Escuela 33 y la comunidad de La Porteña en general,
manifestaron su preocupación ante la falta de respuesta o avances en
torno a los reclamos por la aplicación de agroquímicos en el lugar.
De acuerdo al detalle que brindaron los voceros Silvia Gómez, Lucía
Mestre y Marcelo Tello, se va a cumplir medio año de la problemática, ya
que la inquietud los llevó a empezar a juntarse en septiembre del 2019,
presentando la primera denuncia ante el Municipio el 4 de octubre.
Esto llevó a que Héctor Creparula, de la Dirección de Medio
Ambiente, junto a la titular de Fiscalización Vegetal del Ministerio de
Agroindustria Analía Alonso y al responsable de Asuntos Agrarios
Igancio Diribarne, inspeccionaran el lugar un par de veces, resultando
“negativo” el primer monitoreo.
Sin embargo, el pasado 5 de enero pudieron retirar el expediente,
haciendo uso del derecho de acceso a la información pública, en el
finalmente que se le da la razón a los denunciantes por confirmar las
fumigaciones a cero metros de la Escuela 33.
Además, como por internet se puede hacer el seguimiento de un
recurso judicial también se enteraron que el que ellos presentaron el 5
de diciembre se encuentra en el Juzgado de Faltas 2 en estado “no
tratado”.
“Han pasado varios meses y no se ha sancionado, no se ha multado, ni
siquiera el Intendente habló del tema”, lamentó Gómez, asegurando es una
situación urgente como para que no se trate y que nunca escucharon a
Miguel Lunghi hacer ninguna referencia al tema. Por este motivo y frente
al apremio del tiempo es que optaron por hacer una presentación ante la
Defensoría del Pueblo.
Agotando instancias
Actualmente el campo que linda con la institución educativa está
cultivado con girasol y los vecinos no saben si se ha vuelto a aplicar
en esas inmediaciones o no. De todas formas, Mestre recalcó que si bien
la preocupación inmediata es por los alumnos y maestros de la escuela,
no hay que olvidar que están rodeados de campos donde se realiza
agricultura convencional y continúan con las aplicaciones de herbicidas,
fungicidas y fertilizantes.
“Verlo o no verlo es circunstancial, sabemos que estamos siendo fumigados”, aseveró.
Ante esta realidad, la semana pasada se presentaron en la
dependencia dirigida por Paula Lafourcade. En primera instancia se
presentaron como “Asamblea de Vecinos La Porteña, por un ambiente
saludable”, que es como se conformaron para trabajar en comisiones, y
mediante una carta actualizaron sobre su situación.
“Le pedimos su intervención el derecho nuestro y nuestros hijos
por un ambiente saludable, luego a pedido de la Defensora tomamos copia
del expediente y se lo llevamos”, explicó.
El grupo se mostró conforme con la respuesta de Lafourcade, ya
que antes de la presentación que realizaron ya había manifestado apoyo
al reclamo. “Sentimos la mejor predisposición”, destacaron. “Por lo
pronto, tenemos fe en que va a poder destrabar esto que desde principio
de diciembre está estancado”, dijeron expectantes.
“Tandil está atrasada”
Al comparar los avances percibidos en otras localidades de la
Provincia, incluso algunas vecinas como Olavarría que se unió a la Red
Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología
(Renama), determinaron que Tandil está muy atrasada “en las distancias o
el desarrollo de un ‘cordón verde’”.
“Hay un montón de alternativas”, ofrecieron, destacando que no
están en contra de nadie, sino que quieren la salud para todos, ahora
puntualmente preocupados por los niños y docentes que van a esa Escuela.
En este sentido revelaron que están trabajando en conjunto con
los vecinos de Gardey, que también vienen luchando hace tiempo por las
aplicaciones de agroquímicos.
“Recordemos que el artículo 10 de la ordenanza actual permite el
uso de todos estos herbicidas en espacios públicos”, resaltó Mestre. “Es
terrible”, coincidieron los tres voceros, lamentando que en la Plaza
del centro, como en todo el resto de la ciudad, estén presentes estos
productos.
“Lo más preocupante es que en el caso de las piletas de Gardey el
responsable de Asuntos Agrarios, Ignacio Diribarne, haya dicho que el
riesgo esté reducido a la mínima potencia porque el cloro desactiva los
agroquímicos”, enfatizó Gómez. Al respecto, desestimó esa conjetura, ya
que no resulta una hipótesis confirmada científicamente en ningún caso.
Los vecinos decidieron darle una entidad al grupo para que se
sepa que esta lucha no es circunstancial, sino que van a sostenerse en
el tiempo, siempre clamando por un ambiente saludable.
Prácticas naturalizadas
Por su parte, Marcelo Tello, es docente en establecimientos
rurales y ve con mucha intranquilidad que las fumigaciones sean
cuestiones ya naturalizadas. “Alrededor de las escuelas incluso hay
familias que trabajan de aplicadores y a la vez son víctimas de las
aplicaciones”, contó.
Asimismo, se refirió a la falta de conciencia existente ante el
modelo productivo imperante, que ni siquiera se cuestiona. “En Tandil no
se deja abierta la posibilidad a buscar otras alternativas, mientras
que otros Municipios han avanzado”, dijo.
Exteriorizó, entonces, que tanto en el cuidado del medioambiente
como el de la salud de las poblaciones están avanzando en todo el país.
“Acá no se nos escucha”, advirtió, señalando que el derecho como
ciudadanos es proteger estas cuestiones, lamentando que los chicos estén
tan expuestos.
Vale mencionar que la Mesa de Escuelas Rurales fue la entidad
convocada para “dar calma” a la colectividad y no generar paranoia ante
las denuncias y el estado público que tomó el tema, sin embargo a los
vecinos les llamó la atención que no haya sido convocada la comunidad en
general.
Además, les sorprendió la ausencia de médicos, ambientalistas,
biólogos o cualquier persona experta en la temática, dentro de esa mesa
para que sean capaces de brindar una “visión más completa”.
“El discurso resumido que nos dieron fue que la aplicación de
fitosanitarios es una de las tareas que se tienen que realizar en los
espacios rurales y que, ejerciendo buenas prácticas agrícolas, no hay
riesgos”, explicó Silvia Gómez que como madre de alumnos sí pudo
presenciar el encuentro.
Cabe recordar que el compromiso del grupo los ha llevado a
interiorizarse e informar sobre los distintos aspectos y consecuencias
de la fumigación con pesticidas, al punto de discernir con las “buenas
prácticas agrícolas” que promueven desde los gobiernos Nacional,
Provincial y Municipal.
Endocrinóloga explicó los impactos de los agrotóxicos en la población de Tandil
A propósito de la cuestión del impacto de
agrotóxicos en la población tandilense, los concejales del bloque del
Frente de Todos, Silvia Nosei, Guadalupe Garriz y Ariel Risso,
recibieron a la doctora Cristina Rondoletti, médica endocrinóloga.
La
profesional mostró su preocupación ante diversas patologías que se
incrementaron en el Partido de Tandil en los últimos 15 años.
"Desde
nuestro bloque y en las respectivas comisiones del Concejo Deliberante
seguiremos buscando de manera integral una solución que se materialice a
través de una ordenanza que esté acorde a los estándares de salud
actuales y que garantice una alimentación saludable para las vecinas y
vecinos de nuestra ciudad", refirió el legislador Risso.
Cabe
señalar que, además de los consumos habituales sobre todo en frutas y
verduras no agroecológicas, donde los consumidores ingieren alimentos
con altos porcentajes de agrotóxicos, en Tandil se dieron últimamente
dos casos públicos de alto impacto: la fumigación en la escuela de La
Porteña, y la pileta de Gardey.
Informes periodísticos dieron
cuenta de lo que sucede en Tandil, visto como una "verdadera pesadilla"
para los vecinos de distintos barrios aledaños a la producción rural.
Apuntan al "coctel de químicos (venenos) que utiliza el agro para
garantizar su cosecha. La docente Patricia Ackerley y la investigadora
Graciela Canziani, no dudaron a la hora de tomar un posicionamiento
comprometido sobre el tema, ya que un grupo de vecinos del paraje La
Porteña, había realizado una denuncia contra la empresa que arrienda un
lote lindero a la Escuela 33, por fumigar sin respetar la distancia
regulada por ordenanza".
El dato que alarmó y puso nuevamente en
el tapete la discusión sobre qué tipo de producción agrícola necesita el
pueblo, surgió del relevamiento en 15 escuelas rurales del distrito.
Fue la investigadora Graciela Canziani quién brindó una noticia para
nada agradable, todos los establecimientos escolares estaban
contaminados con agroquímicos biocidas. "Algunas un poco más y otras un
poco menos", supo destacar Canziani. Las escuelas de Santa Teresa y La
Porteña son las que más concentración de productos químicos arrojaron.
Por
otro lado, se conoció que Un nuevo caso de fumigaciones a metros de la
población, generó preocupación en Gardey, una localidad de Tandil, y
activó un conflicto interno en el municipio. Los vecinos aseguran que no
es la primera vez que fumigan y ponen en riesgo la salud de las
personas.
Mientras en la Provincia se debate la posibilidad de
crear una nueva legislación en torno al uso de los agroquímicos, las
fumigaciones siguen realizándose sin ningún tipo de control y exponiendo
a las personas de forma grave.
En Gardey, se autorizó a fumigar
en la plaza pública con herbicida y el veneno llegó hasta la pileta
municipal, en donde decenas de menores de edad pasaban la tarde.
No
es la primera vez que los vecinos de Gardey denuncian fumigaciones,
razón por la cual generó tensión con las autoridades municipales que
repudiaron el hecho y se animaron a asegurar que "no va a haber más
glifosato en Gardey".
La Dirección de Medioambiente y la Dirección
de Asuntos Agropecuarios, llevarán a cabo una inspección en el lugar y
constató que "se encontraron indicios que hacen presumir la posible
utilización de herbicida en el sitio".
La
secretaria de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales de la
comuna, Marcela Petrantonio, dialogó con NUEVA ERA acerca del uso de
agroquímicos en el partido de Tandil, tópico que volvió a tomar nuevo
impulso luego del caso de la aplicación de ese tipo de sustancia en los
alrededores de la pileta pública de Gardey. Desde el área que ella
encabeza quieren plantear un debate serio entre todos los actores para
llevar adelante una ordenanza que regule la aplicación de agroquímicos
plaguicidas en el Partido. La exposición que hizo en Banca 21 la docente
e investigadora Graciela Canziani en agosto pasado agosto es uno de los
insumos que se tiene en consideración.
El
reciente caso de uso de herbicidas en los alrededores de la pileta
pública en Gardey y las consecuentes quejas volvieron a poner en los
medios y en las redes sociales el debate acerca del uso de agroquímicos,
de los beneficios que otorga a los rindes en los productores y los
daños a la salud que se le adjudican desde un sector de la comunidad
científica.
Enterados
de que desde la Secretaría de Desarrollo Productivo y Relaciones
Internacionales del Gobierno comunal se está avanzando con la idea de
revisar la legislación vigente en el partido de Tandil con respecto al
tema, NUEVA ERA se puso en contacto esta mañana con quien la encabeza,
Marcela Petrantonio.
La
funcionaria destacó que desde su área están interesados en el tema
desde mucho antes de que surgiera el incidente último en Gardey. Incluso
mencionó que en ocasión de ir al Concejo Deliberante para defender el
Presupuesto 2020 ya hablaron con los y las legisladoras acerca de este
tema y les solicitaron el expediente que allí se inició luego de que la
docente e investigadora Graciela Canziani hiciera uso de la Banca 21 en
agosto pasado.
“Creemos
que es un tema sumamente de agenda y lo tenemos que analizar convocando
expertos en el tema. Trabajar logrando los consensos respecto de lo que
significa un modelo productivo dominante que no cuida el recurso
natural como es en este caso la tierra”, dijo.
En
ese sentido, aseguró que desde la Secretaría están “esperando el
expediente que nos enviará el HCD”, luego de que Canziani presentara un
anteproyecto que lleva por título ‘Regulación de la aplicación de los
agroquímicos plaguicidas en el partido de Tandil”.
“Les
dije a los concejales y concejalas que nosotros vamos a abordar el tema
y por eso hemos quedado en que van a enviar ese expediente al Ejecutivo
para que también nosotros obviamente lo tengamos en consideración”,
detalló Petrantonio.
A
su vez, subrayó que “tenemos que trabajar en forma integrada el
Ejecutivo con el Deliberativo para lograr una normativa que cumpla con
lo que creemos que Tandil necesita para el desarrollo agropecuario”.
Consultada
sobre cómo se manejaría el difícil equilibrio entre cuidar el
ecosistema de forma más natural pero a la vez no afectar la producción,
la Secretaria de Desarrollo Productivo observó que “en realidad, hay un
modelo productivo que en los últimos 30 años ha llevado a un deterioros
sobre el recurso tierra que nos interpela a quienes tomamos decisiones
desde el punto de vista de la política pública. Además, tenemos muchos
antecedentes en distintas ciudades de la región pampeana -que es la que
más ha afectado sus tierras por el uso excesivo del glifosato, por
ejemplo- y entonces creemos que, por un lado, hay que trabajar
fuertemente en una capacitación con los productores para que entiendan
lo negativo en términos de la productividad de la tierra en el mediano
plazo con el uso de este tipo de insumos. Pero también entendemos que es
un proceso, un cambio cultural, que tiene que ser paulatino y que tiene
que ver con esta concientización”.
“Nosotros
estamos hablando sobre el tema con la gente del INTA, con la Facultad
de Agronomía -tanto de la UNICEN como de la Universidad de Mar del
Plata-, estamos mirando normativas de otras ciudades de la región
pampeana y simplemente queremos colocar el tema en la mesa y hacer un
debate como corresponde para que nadie se vea afectado en algo que
involucra mucho el futuro de Tandil”, agregó.
En
una entrevista radial, Canziani aseguró que lo ideal sería directamente
no usar glifosato o ese tipo de agroquímicos y a ellos se debía arribar
luego de un proceso.
Petrantonio
se mostró de acuerdo con el concepto de ‘proceso’ para pasar de un
modelo productivo hacia otro más natural. “Yo no soy experta y me parece
que aquí es donde tienen que estar ellos, los expertos. Por eso yo
hablo de un proceso y un cambio cultural que tiene que ver con el modelo
dominante que se instala en Argentina en los ‘90 y que incluye el uso
de este tipo de agroquímicos. Está claro que afectan además al
rendimiento en el largo plazo. Estas son las cosas que los productores
tienen que entender. Hay recetas agronómicas que hay que cumplir”.
Puso
de relieve que “nos tenemos que dar el debate sin caer en las
posiciones extremistas ni de un lado ni del otro. Y, desde ahí marcar un
camino, un rumbo. Creo que la ciudad y la apertura que tiene el sector
productivo es importante para dar ese debate”.
Puntualmente
respecto a lo que sucedió días atrás en Gardey, la funcionaria expuso
que “el director de Asuntos Agropecuarios (Ignacio Diribarne) actuó
rápidamente y, a partir de esa actuación, las áreas correspondientes
comenzaron una investigación interna”.
Distintos
vecinos del Paraje La Porteña comenzaron a juntarse en septiembre
pasado preocupados por las aplicaciones de agroquímicos que se hacían en
cercanías a sus viviendas y a la Escuela Primaria N°33. En aquella
oportunidad realizaron denuncias ante Medioambiente municipal y hace dos
semanas también hicieron presentaciones ante la Defensoría del Pueblo
de Tandil. NUEVA ERA dialogó con Lucía Mestre, integrante de esa
Asamblea, quien destacó que este tipo de organizaciones vecinales están
siendo convocadas por los gobiernos comunales “a nivel regional en
muchísimos otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en
esta ciudad” y que “la legislación que tenemos está muy atrasada”
respecto de las distancias mínimas entre las pulverizaciones y las zonas
pobladas.
Lucía
Mestre, una de las referentes de la Asamblea de Vecinos de La Porteña
por un Ambiente Saludable explicó a NUEVA ERA que el lugar en donde
viven “es un paraje, pero cada vez está más habitado. No es tan
turístico o de casas quintas sino ya de gente que se instala y vive”.
El
año pasado estuvieron en las noticias de los medios locales por las
quejas respecto a las fumigaciones en cercanías de la escuela rural,
pero la entrevistada aseguró que estas “se suceden con evidencia en
papeles desde hace nueve años. Una de las mamás que hoy forma parte de
la Asamblea ya había hecho denuncias hace 9 años en relación a los
campos linderos a la escuela y la aplicación de agrotóxicos”.
“En
este momento creo que hay un campo que está improductivo, pero en aquel
momento estaban todos en actividad agrícola convencional con el uso del
paquete de herbicidas, fungicidas y pesticidas. Esta mamá estaba sola,
buscó algo de apoyo en la escuela pero hacer solo estas cuestiones es
muy difícil”, subrayó.
Los
vecinos comenzaron a compartir la inquietud “en relación al uso de
agroquímicos que aplican en campos vecinos que llegaban a nuestro
barrio. Estamos hablando de 300 metros. La primera casa lindante con uno
de estos campos está a menos de 100 metros”.
Para
septiembre del año pasado, “nos fuimos encontrando y empezamos a
estudiar reglamentaciones, derechos y obligaciones. Y caímos en la
cuenta de que el campo lindero de la escuela no estaba cumpliendo con la
ordenanza que establece una distancia mínima de 150 metros e hicimos
una denuncia ante la Dirección de Medioambiente municipal”.
Relató
que la denuncia fue realizada el 4 de octubre y tuvo tratamiento en esa
Dirección. De allí se trasladó al Juzgado Nº1 y “después al Nº2, en
donde está desde el 5 de diciembre, pero en un estado de no tratada. Es
lo único que nosotros tenemos hoy como ciudadanos para basarnos en lo
escrito y decir que tal persona o tal pull de siembra hizo mal y sembró y
fumigó al lado de la escuela. Y queremos que se lo sancione, porque es
la única manera que tenemos para que recapaciten y entiendan que
necesitamos una distancia”.
Durante
esos trámites se enteraron de la presentación del anteproyecto de
ordenanza para la regulación de la aplicación de los agroquímicos
plaguicidas en el partido de Tandil que la investigadora y docente
Graciela Canziani hizo a través de Banca 21 en agosto pasado.
“La
escuela de La Porteña es una de las escuelas rurales. Pero hay un
montón de escuelas rurales. Y eso que acá no tenemos fumigaciones
aéreas. Pero el proyecto de Canziani se basa en un estudio de
investigación de escuelas rurales en las que han detectado glifosato en
descomposición, lo que indica que no fue un día que se fumigó sino años y
años de un modelo que está agotando la tierra y la salud de las
personas”, observó.
Agregó
que “en ese proyecto se establece, entre otras cuestiones, una
distancia de 1500 metros entre las fumigaciones y las viviendas y
escuelas. Nosotros estamos exigiendo el tratamiento de esta ordenanza
inmediatamente”.
Entre las acciones que comenzaron a realizar desde la creación de la Asamblea,
estuvo la organización de una charla informativa en el Centro Cultural
La Compañía -a principios de diciembre pasado- denominada “Salud en
Riesgo - Consecuencias en la salud por el uso y exposición a los
agroquímicos”. Participaron de ella la Dra. Cristina Rondeletti
(Endocrinóloga), Claudio Lowy (Ing. Forestal), Graciela Canziani
(Matemática y Ecóloga) y Juan Bernardo, (exaplicador y peón de campo).
Mestre
recuerda esa actividad como “muy provechosa” y destacó que Bernardo
“contó su experiencia en relación a los agroquímicos”.
Este
Diario entrevistó hace unos días a Marcela Petrantonio, Secretaria de
Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales del gobierno local,
quien dijo acerca del uso de agroquímicos que desde su área están
“hablando sobre el tema con la gente del INTA, con la Facultad de
Agronomía -tanto de la UNICEN como de la Universidad de Mar del Plata-,
estamos mirando normativas de otras ciudades de la región pampeana y
simplemente queremos colocar el tema en la mesa y hacer un debate como
corresponde para que nadie se vea afectado en algo que involucra mucho
el futuro de Tandil”.
En
ese sentido, Mestre subrayó que “estaría genial que nos convoquen,
porque eso es lo que está sucediendo a nivel regional en muchísimos
otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en esta ciudad.
La legislación que tenemos está muy atrasada en relación a las
distancias y alternativas”.
“Nosotros
o estamos en contra de nadie. No estamos en contra del productor
convencional. Quizás sí queremos construir desde nuestro con una visión
de la tierra más allá de un insumo sino como un bien que no nos
pertenece del todo, más allá de los dueños de la tierra”, indicó.
Expuso
como ejemplo de una alternativa posible la experiencia que se
desarrolla en Cañuelas, “con un cordón verde de agroecología, de
producción de quinta. Pero eso hay que charlarlo, hay que amasarlo, hay
que consensuarlo entre todos los actores. Nosotros no sólo estamos
dispuestos (a tener encuentros y debatir ideas) sino que exigimos que
eso se haga”.
Detalló
además que están “en constante contacto con ‘Paren de fumigarnos
Gardey’” y que ellos fueron quienes les aconsejaron acercarse a la
Defensoría del Pueblo de Tandil para plantearles la problemática en La
Porteña.
Así
fue que hace dos semanas se dirigieron a esa Defensoría con “una carta
presentándonos como Asamblea, contando lo que habíamos hecho en estos
meses y exigiendo su intervención en defensa de nuestros derechos.
Tuvimos una sugerencia inmediata de presentar copia del expediente que
habíamos presentado y se fue construyendo en Medioambiente. Así lo
hicimos y ahí estamos”.
Por
último, Mestre insistió en que “el 2 de marzo comienzan las clases y la
situación está exactamente igual”. Como en la misma fecha se inicia el
período de sesiones ordinarias del HCD, adelantó que pedirán entrevistas
“con todos los concejales porque la verdad es que la salud está en
riesgo
Empiezan las clases y la denuncia por aplicación de agroquímicos en escuela de La Porteña no se ha tratado
Los vecinos se manifestaron preocupados por la falta de
respuesta a sus denuncias efectuadas por la fumigación en inmediaciones
de la Escuela 33. Tras cuatro meses de silencio y el expediente sin
tratar, decidieron recurrir a la Defensoría del Pueblo. Lamentaron que
la ciudad esté atrasada en políticas de aplicación y que se haya
naturalizado una práctica no saludable.
A pocos días del inicio del ciclo escolar, padres de alumnos que
asisten a la Escuela 33 y la comunidad de La Porteña en general,
manifestaron su preocupación ante la falta de respuesta o avances en
torno a los reclamos por la aplicación de agroquímicos en el lugar.
De acuerdo al detalle que brindaron los voceros Silvia Gómez, Lucía
Mestre y Marcelo Tello, se va a cumplir medio año de la problemática, ya
que la inquietud los llevó a empezar a juntarse en septiembre del 2019,
presentando la primera denuncia ante el Municipio el 4 de octubre.
Esto llevó a que Héctor Creparula, de la Dirección de Medio
Ambiente, junto a la titular de Fiscalización Vegetal del Ministerio de
Agroindustria Analía Alonso y al responsable de Asuntos Agrarios
Igancio Diribarne, inspeccionaran el lugar un par de veces, resultando
“negativo” el primer monitoreo.
Sin embargo, el pasado 5 de enero pudieron retirar el expediente,
haciendo uso del derecho de acceso a la información pública, en el
finalmente que se le da la razón a los denunciantes por confirmar las
fumigaciones a cero metros de la Escuela 33.
Además, como por internet se puede hacer el seguimiento de un
recurso judicial también se enteraron que el que ellos presentaron el 5
de diciembre se encuentra en el Juzgado de Faltas 2 en estado “no
tratado”.
“Han pasado varios meses y no se ha sancionado, no se ha multado, ni
siquiera el Intendente habló del tema”, lamentó Gómez, asegurando es una
situación urgente como para que no se trate y que nunca escucharon a
Miguel Lunghi hacer ninguna referencia al tema. Por este motivo y frente
al apremio del tiempo es que optaron por hacer una presentación ante la
Defensoría del Pueblo.
Agotando instancias
Actualmente el campo que linda con la institución educativa está
cultivado con girasol y los vecinos no saben si se ha vuelto a aplicar
en esas inmediaciones o no. De todas formas, Mestre recalcó que si bien
la preocupación inmediata es por los alumnos y maestros de la escuela,
no hay que olvidar que están rodeados de campos donde se realiza
agricultura convencional y continúan con las aplicaciones de herbicidas,
fungicidas y fertilizantes.
“Verlo o no verlo es circunstancial, sabemos que estamos siendo fumigados”, aseveró.
Ante esta realidad, la semana pasada se presentaron en la
dependencia dirigida por Paula Lafourcade. En primera instancia se
presentaron como “Asamblea de Vecinos La Porteña, por un ambiente
saludable”, que es como se conformaron para trabajar en comisiones, y
mediante una carta actualizaron sobre su situación.
“Le pedimos su intervención el derecho nuestro y nuestros hijos
por un ambiente saludable, luego a pedido de la Defensora tomamos copia
del expediente y se lo llevamos”, explicó.
El grupo se mostró conforme con la respuesta de Lafourcade, ya
que antes de la presentación que realizaron ya había manifestado apoyo
al reclamo. “Sentimos la mejor predisposición”, destacaron. “Por lo
pronto, tenemos fe en que va a poder destrabar esto que desde principio
de diciembre está estancado”, dijeron expectantes.
“Tandil está atrasada”
Al comparar los avances percibidos en otras localidades de la
Provincia, incluso algunas vecinas como Olavarría que se unió a la Red
Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología
(Renama), determinaron que Tandil está muy atrasada “en las distancias o
el desarrollo de un ‘cordón verde’”.
“Hay un montón de alternativas”, ofrecieron, destacando que no
están en contra de nadie, sino que quieren la salud para todos, ahora
puntualmente preocupados por los niños y docentes que van a esa Escuela.
En este sentido revelaron que están trabajando en conjunto con
los vecinos de Gardey, que también vienen luchando hace tiempo por las
aplicaciones de agroquímicos.
“Recordemos que el artículo 10 de la ordenanza actual permite el
uso de todos estos herbicidas en espacios públicos”, resaltó Mestre. “Es
terrible”, coincidieron los tres voceros, lamentando que en la Plaza
del centro, como en todo el resto de la ciudad, estén presentes estos
productos.
“Lo más preocupante es que en el caso de las piletas de Gardey el
responsable de Asuntos Agrarios, Ignacio Diribarne, haya dicho que el
riesgo esté reducido a la mínima potencia porque el cloro desactiva los
agroquímicos”, enfatizó Gómez. Al respecto, desestimó esa conjetura, ya
que no resulta una hipótesis confirmada científicamente en ningún caso.
Los vecinos decidieron darle una entidad al grupo para que se
sepa que esta lucha no es circunstancial, sino que van a sostenerse en
el tiempo, siempre clamando por un ambiente saludable.
Prácticas naturalizadas
Por su parte, Marcelo Tello, es docente en establecimientos
rurales y ve con mucha intranquilidad que las fumigaciones sean
cuestiones ya naturalizadas. “Alrededor de las escuelas incluso hay
familias que trabajan de aplicadores y a la vez son víctimas de las
aplicaciones”, contó.
Asimismo, se refirió a la falta de conciencia existente ante el
modelo productivo imperante, que ni siquiera se cuestiona. “En Tandil no
se deja abierta la posibilidad a buscar otras alternativas, mientras
que otros Municipios han avanzado”, dijo.
Exteriorizó, entonces, que tanto en el cuidado del medioambiente
como el de la salud de las poblaciones están avanzando en todo el país.
“Acá no se nos escucha”, advirtió, señalando que el derecho como
ciudadanos es proteger estas cuestiones, lamentando que los chicos estén
tan expuestos.
Vale mencionar que la Mesa de Escuelas Rurales fue la entidad
convocada para “dar calma” a la colectividad y no generar paranoia ante
las denuncias y el estado público que tomó el tema, sin embargo a los
vecinos les llamó la atención que no haya sido convocada la comunidad en
general.
Además, les sorprendió la ausencia de médicos, ambientalistas,
biólogos o cualquier persona experta en la temática, dentro de esa mesa
para que sean capaces de brindar una “visión más completa”.
“El discurso resumido que nos dieron fue que la aplicación de
fitosanitarios es una de las tareas que se tienen que realizar en los
espacios rurales y que, ejerciendo buenas prácticas agrícolas, no hay
riesgos”, explicó Silvia Gómez que como madre de alumnos sí pudo
presenciar el encuentro.
Cabe recordar que el compromiso del grupo los ha llevado a
interiorizarse e informar sobre los distintos aspectos y consecuencias
de la fumigación con pesticidas, al punto de discernir con las “buenas
prácticas agrícolas” que promueven desde los gobiernos Nacional,
Provincial y Municipal.
La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que
afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A
pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales
tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
(InfoGEI) Vecinos del paraje La Porteña, en Tandil, denunciaron que
desde hace un tiempo se viene realizando fumigación con glifosato en un
campo situado a tan sólo un metro de la Escuela 33, situada en el
kilómetro 122 de la Ruta 30. Asimismo, aseguraron que temen por los
efectos en la salud a largo plazo que puedan provocar los agroquímicos.
Silvia Gómez, una de las vecinas, explicó que, si bien hay varios campos
en la zona que están siendo fumigados y que sienten el olor a veneno,
tienen especial preocupación por el que está situado lindante a la
Escuela 33.
"Están los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general
los fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que,
aunque sea, se respeten los 150 metros de distancia respecto a las
escuelas, que establece la ordenanza actual", aseguró Silvia Gómez en
diálogo con el Eco de Tandil.
LA ORDENANZA
Frente a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por
más de 30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban
que se cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de
150 metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.
"Hicimos una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio,
luego de unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros
para informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a
la escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez", explicaron.
En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que
llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el
productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las
autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el
químico que se usará.
La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que
afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A
pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales
tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
Fuente:
https://buenosaires2punto0.com.ar/noticia.php?ba=2019&n=656%7CEn-Tandil-denuncian-fumigacion-con-glifosato-a-solo-un-metro-de-una-escuela
Nota periodística revela el poder del agronegocio "El monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha", dijo la vecina Silvia Gomez.
En una nota del periodista Alejandro Maidana para el diario
"Conclusión", se revela el panorama que sufren las instituciones
educativas linderas a campos fumigados con agrotóxicos en Tandil.
El
artículo afirma que "no hay escape para aquellos que persiguen la
tranquilidad y el equilibrio que no pueden brindarles las grandes
metrópolis. Las escapadas o el traslado de la vida a lo que tiempo atrás
era considerado como el , hoy cuentan con un aditamento para nada
agradable y sumamente comprometedor para la salud, las fumigaciones.
El
modelo agroindustrial, opulento y desprejuiciado, ha podido echar
raíces (en realidad tentáculos) a lo largo y ancho de un país que grita
su hartazgo ante tamaño avasallamiento de derechos por parte de quienes
dicen ser "el corazón del país". Nada ha quedado de los maravillosos
colores, de los profundos olores, y la variedad de especies animales y
vegetales que hacían que la relación con la tierra, nos enamorará
perdidamente.
Hoy Tandil vive una verdadera pesadilla, esa que
se repite de distintas formas pero con el mismo personaje oscuro, el
coctel de químicos (venenos) que utiliza el agro para garantizar su
cosecha. Días atrás la docente Patricia Ackerley y la investigadora
Graciela Canziani, no dudaron a la hora de tomar un posicionamiento
comprometido sobre el tema, ya que un grupo de vecinos del paraje La
Porteña, había realizado una denuncia contra la empresa que arrienda un
lote lindero a la Escuela 33, por fumigar sin respetar la distancia
regulada por ordenanza.
El dato que alarmó y puso nuevamente en el
tapete la discusión sobre qué tipo de producción agrícola necesita el
pueblo, surgió del relevamiento en 15 escuelas rurales del distrito. Fue
la investigadora Graciela Canziani quién brindó una noticia para nada
agradable, todos los establecimientos escolares estaban contaminados con
agroquímicos biocidas. "Algunas un poco más y otras un poco menos",
supo destacar Canziani. Las escuelas de Santa Teresa y La Porteña son
las que más concentración de productos químicos arrojaron.
La
población infantil se encuentra atravesada hasta la médula por un modelo
envenenador y despiadado, mientras que muchos de los chicos conocen de
la peligrosidad a la que están expuestos, otros cultivan el desamparo
que impulsa la ignorancia. Claro, si a su vida de niño se la devoró la
necesidad de subsistencia a como dé lugar.
Muchos de los
estudiantes son banderilleros de la lluvia mortal que llega en forma de
aspersiones aéreas, mientras que otros, cargan dos mochilas, una repleta
de útiles que persigue un sueño emancipatorio, y la otra, repleta de
agroquímicos que utilizan para asperjar los campos empujados por un
sistema que los obliga a tenderles una mano a sus padres para poder
sobrevivir, vaya paradoja.
Alumnos de educación primaria, niños y
niñas, la inocencia robada para ser explotada en las peores condiciones
de salubridad, una clara demostración que este modelo de productivo no
tiene nada, ya que siempre buscó fumigar la conciencia.
En la
ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar
adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el
productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las
autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el
químico que se usará.
Silvia Gómez es vecina del lugar, en diálogo con Conclusión indicó que "aquellos que vivimos en el barrio ,
distante a 5 km de la ciudad, venimos denunciando continuas
fumigaciones en inmediaciones de la Escuela n°33. Eso nos empujó a
confeccionar una carta que fue entregada por mesa de entrada al
municipio con la firma de unos 40 vecinos, en lo particular hace 9 años
que vengo realizando las mismas denuncias sin obtener una respuesta
favorable".
El silencio de la secretaría de medio ambiente
municipal, junto a un intendente que lleva 16 años en funciones,
comienza a exasperar a aquellos que no se resignan a ser rehenes
constantes del agronegocio. "Perseguimos una nueva ordenanza, la actual
habla de solo 150 metros y 300 para los productos de banda roja. Aquí la
lucha es ardua y desigual, ya que se manipula mucha información a
través de los medios locales, allí buscan desacreditarnos de todas las
formas posibles para poder justificar su accionar por fuera de la ley",
indicó la vecina.
La palabra hegemónica es patrimonio de los
productores, avalada por un Estado que en más de una oportunidad,
demuestra a las claras su desinterés por los derechos vulnerados de
quiénes jamás retrocederán en sus justos reclamos. "Tandil al igual que
muchas zonas de Santa Fe, tiene una fuerte presencia del lobby sojero,
más del 50% de la población posee campos que son trabajados de forma
química, dejando muy relegados a los pocos productores agroecológicos.
Es preciso destacar que al tener este lugar un mismo intendente desde el
2003, las relaciones con distintos actores sociales, como por ejemplo
la directora y distintos padres del establecimiento educativo en
cuestión, ha generado una división ostensible entre aquellos que
propugnamos un cambio de paradigma, con los que sostienen que no se debe
alzar la voz contra esta manera de producir".
Empujada por la presión de la angustiante situación, la dirección de la escuela convocó a la ,
siendo las voces cantantes la de un ingeniero agrónomo de Aapresid, y
una ingeniera del INTA. "La charla que nos brindaron resultó ser
lamentable, no esperábamos otra cosa, ya que la
está integrada por referentes de Aapresid (Asociación Argentina de
Productores en Siembra Directa). Es muy clara la idea, meterse en las
escuelas para bajar una línea que sostenga la inocuidad de los productos
agroquímicos al que llaman fitosanitarios".
La
realidad de las escuelas fumigadas es irrefutable, por más que los
adláteres de los agrovenenos sigan insistiendo en la idea de minimizar
sus efectos sobre la salud. "Después de esta movida que se masificó, la
organización de los sectores del agro no tardó en concretarse. Son
muchos los sectores del campo que rápidamente salieron a contestar y a
presionar como es su costumbre, a los distintos sectores del Estado. El
monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha",
concluyó Silvia.
Quién también sumó su posicionamiento, fue Pablo
Orcajo, vecino de Gardey, otro de los pueblos del departamento de
Tandil. "Hace 10 años que visitamos este pequeño pueblo agrícola de no
más de 1.000 habitantes, y 5 que nos instalamos en él. Lo primero que me
llamó poderosamente la atención fue que en la Plaza principal del
pueblo echaban herbicidas para matar a los yuyos, sumado a los mosquitos
fumigadores que circulaban libremente por el pueblo, situación que nos
empujó a elevar algunas quejas pero sin encontrar respuesta alguna",
comentó.
La necesidad de organización se impuso, "junto a
otros vecinos elevamos cuatro cartas, una a medio ambiente de Tandil, y
las otras al intendente, a la defensoría del pueblo y al delegado.
Después de lograda la reunión que impulsamos, se hizo hincapié en la
reforma de una ordenanza que ha quedado muy atrás en el tiempo.
Destacando principalmente la necesidad de lograr que se deje de asperjar
glifosato en la Plaza, que los mosquitos aplicadores dejen de circular
por el interior del pueblo, se deje de acopiar bidones de agrotóxicos en
el ejido urbano y la necesidad de contar con un receta agronómica para
poder fumigar".
Fuente:
https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/01/13/preocupa-el--silencio--del-intendente-lunghi-en-torno-a-fumigaciones-en-escuelas
La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que
afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A
pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales
tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
La Plata, (InfoGEI).-
Vecinos
del paraje La Porteña, en Tandil, denunciaron que desde hace un tiempo
se viene realizando fumigación con glifosato en un campo situado a tan
sólo un metro de la Escuela 33, situada en el kilómetros 122 de la Ruta
30. Asimismo, aseguraron que temen por los efectos en la salud a largo
plazo que puedan provocar los agroquímicos.Silvia Gómez, una de
las vecinas, explicó que si bien hay varios campos en la zona que están
siendo fumigados y que sienten el olor a veneno, tienen especial
preocupación por el que está situado lindante a la Escuela 33.
Están
los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general los
fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que aunque
sea se respeten los 150 metros de distancia respecto a las escuelas, que
establece la ordenanza actual”, aseguró Silvia Gómez en diálogo con el
Eco de Tandil.
La ordenanza
Frente
a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por más de
30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban que se
cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de 150
metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.
Hicimos
una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio, luego de
unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros para
informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a la
escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez”, explicaron.
Silvia Gómez adelantó que van a “insistir por una ordenanza mejor”.
En
la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar
adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el
productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las
autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el
químico que se usará.
La fumigación con agroquímicos como el
glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes
quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas
legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las
áreas rurales bonaerenses. (InfoGEI) Mg
Un trabajo del área de extensión de la Universidad Nacional del
Centro constató la presencia de 16 tipos distintos de agroquímicos en
las muestras de suelo y agua de 15 escuelas rurales de Tandil. Vecinos y
vecinas del paraje La Porteña, donde se encuentra la Escuela 33, vienen
denunciando desde hace años esta contaminación: “La ordenanza de
prohibición de fumigaciones a 150 metros no se cumple, las denuncias se
archivan y, ahora, intentan negar estos estudios”, resume Silvia Gómez
Ábalos. ANDAR en Tandil (Agencia Andar) En octubre pasado, la comunidad de La
Porteña, un paraje rural de Tandil, presentaron una nota ante el
Municipio denunciando las fumigaciones con agroquímicos en los límites
de la escuela primaria 33 donde asisten sus hijos e hijas. Un expediente
de la Municipalidad confirmó pocos días después la “aplicación de
agroquímicos hasta el límite entre potrero y escuela”; es decir, a 0
metros de distancia del establecimiento escolar, violando una ordenanza
municipal que prohíbe las fumigaciones a menos de 150 metros.
La presentación de los vecinos y vecinas fue después de que se
conociera un estudio que relevó la presencia de agrotóxicos en el suelo y
agua de 15 escuelas rurales de Tandil; entre ellas, la 33 de La
Porteña. “Esto fue importante porque evidencia que la ordenanza no se
está cumpliendo y demuestra el daño al medioambiente, a la tierra y la
salud”, valora Silvia Gómez Ábalos, vecina de La Porteña.
La investigación, dirigida por la Doctora en ecología Graciela
Canziani del área de extensión de la Universidad Nacional del Centro
(UNICEN), detectó 16 activos de plaguicidas y su presencia en todas las
muestras tomadas. Los resultados permiten inferir que todas o, por lo
menos, la gran mayoría de las escuelas rurales de la zona están
expuestas a la misma contaminación.
“Entre los 16 ingredientes químicos que detectamos, hay activos de
clase 4, 3, y 2; estos últimos, corresponde a la calificación de muy
grave para la salud y el medioambiente, como el ácido 2,4 D”, explica
Canziani. Y agrega: “Una de los argumentos para cuestionar estos
resultados que se utilizó es sobre la concentración, dicen que son
concentraciones inocuas, pero no es así; si bien no hablamos de
concentración letal aguda, que mata en el momento, son dosis que si
bien son bajas, actúan como disruptores endocrinos, es decir afecta el
funcionamiento funcional del organismo humano. A largo plazo, genera
enfermedades: celiaquía, diabetes, hipertiroidismo”.
Silvia denunció por primera vez las fumigaciones en el campo lindante
a la escuela 33 en 2011, en ese momento asistía al establecimiento su
hijo mayor. Dos años después fue el padre de otro alumno. Hasta el
momento, esas denuncias sólo lograron que el dueño del campo deje de
fumigar en horario escolar: “Hace 9 años que llevo a los chicos y
siempre se fumigo hasta el alambrado”.
Canziani observa que, esta medida, tampoco representa ninguna
situación de seguridad: “La aplicación de plaguicida tiene una primera
deriva que es lo gaseoso que queda en la atmósfera. Y a lo largo de los
siguientes días, hay derivas secundarias que pueden durar hasta 48 horas
y terciarias que, de de acuerdo a las condiciones ambientales, pueden
estar en el ambiente varias semanas”, explica.
Pero los efectos de los agroquímicos continúan: “No hay ninguna
garantía cierta de cuánto tarda en degradarse el producto en el suelo,
pueden tardar hasta tres años en el suelo. Sin embargo, esto tampoco
esto es ninguna garantía, porque algunos sustancias se degradan pero los
subproductos son más peligrosos, como el ampa en el glifosato”, agrega
la bióloga.
En el último tiempo, el agronegocio fue extendiendo las fronteras de
cultivo bajo un modelo de producción industrial basado en el uso de
sustancias químicas para nutrir el suelo y combatir las plagas.
“Es un método muy dañino, que elimina formas de vida en el entorno
ambiental y deteriora el suelo. Hay porcentajes muy altos de pérdida de
carbono y otros nutrientes en todos los suelos. Y la pérdida de calidad
del suelo impacta también al cambio climático. El sistema dominante de
agricultura está contribuyendo al calentamiento global, sacando el
carbono del suelo para ponerlo en la atmósfera”, explica Canziani.
A pesar de los intentos por sostener la inocuidad de estos
agrotóxicos, las pruebas sobre el daño que producen en el ambiente y la
salud se multiplican a diario. En la provincia de Buenos Aires, la
situación fue reconocida por distintas instancias judiciales a lo largo
de estos años; incluso, en 2012 la Corte bonaerense —máximo órgano
judicial—declaró ilegal las fumigaciones con agrotóxicos a menos de mil
metros de viviendas.
En paralelo, la movilización y lucha de vecinos y vecinas de pueblos
fumigados logró que en el último tiempo se establezcan restricciones
para las aspersiones aéreas y terrestres. Hay unas 40 localidades de
toda la Provincia que sancionaron ordenanzas para determinar una
distancia de exclusión de fumigaciones que van de los 50 a los 2.000
metros. Sin embargo, tanto la manda judicial como las ordenanzas poco se
cumplen.
El caso de Tandil es un claro ejemplo, no sólo por su incumplimiento,
sino porque mantiene uno de los espacios de exclusión más reducidos: el
artículo 7 de la ordenanza 12.316 de 2011 prohíbe “la aplicación de
agroquímicos por vía aérea o terrestre, en lotes que se encuentren a
menos de 150 metros de establecimientos escolares, centros de salud,
establecimientos elaboradores de productos alimenticios”.
“Es una medida muy pobre que no sirve para proteger la salud.
Necesitamos una nueva ordenanza que extienda la zona de exclusión y que
recategorice la toxicidad de los químicos que se utilizan”, resume
Silvia. Y grafica para explicar la situación: “Por ejemplo, la toxicidad
del glifosato, el herbicida más utilizado, es muy baja para los daños
que produce. El problema es que la toxicidad se clasifica de acuerdo a
la dosis letal media, es decir si resulta mortal, pero no contempla los
problemas de salud que puede generar su exposición ni el agravamiento a
lo largo de los años que incluso puede llegar a la muerte”. El glifosato
ya fue considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud y
prohibido en varios países.
Luego de exponer los resultados de su estudio, el grupo de
investigación de la UNICEN presentó ante el Concejo Deliberante de
Tandil un anteproyecto de ordenanza que menciona los 2.000 metros de
exclusión para las fumigaciones terrestres y la prohibición de
asperciones aéreas en todo el partido. Ese proyecto fue acompañado por
vecinos y vecinas de los parajes rurales, y esperan que este año sea
tratado por el cuerpo de concejales.
“Queremos también generar conciencia y utilizar ese cordón verde para
abastecer de alimentos agroecológicos a la comunidad. Necesitamos
construir otro tipo de agricultura, cambiar el modelo productivo porque
nada puede sostenerse sin tierra ni agua limpia”, dice Silvia. Y cierra:
“Ningún progreso económico es importante si están enfermando a la
sociedad”.
Javier
Cobrana, vecino de Gardey, forma parte de un grupo de ciudadanos de esa
localidad que viene insistiendo en la lucha para que el municipio deje
de usar herbicidas en lugares públicos. En una reunión celebrada en
julio de 2019 el Delegado municipal se había comprometido a dejar de
aplicarlo, pero su uso continuó. Este domingo se encontraron con el
pasto a orillas de la pileta municipal estaba quemado con ese
agroquímico. ¿Quién da la orden y es tan necio para hacer esas cosas?”,
se preguntó. Según dijo, lo hacen “para no cortar el pasto”, pero “para
eso están las bordeadoras y los tractorcitos. ¿No te alcanza la gente
que tenés en la Delegación? Ocupá más gente, que hay mucha que quiere
trabajar y no le dan trabajo”. Ayer, se presentó ante la Defensoría del
Pueblo de Tandil para hacer una ampliación a la denuncia que este grupo
realizó en noviembre pasado.
En diálogo con NUEVA ERA,
el vecino de Gardey Javier Cobrana expuso que “el 19 de julio del año
pasado nos reunimos en la Vieja Escuela con motivo, por un lado, de la
preocupación por las aplicaciones (de glifosato) que estaba haciendo la
Delegación. Es decir, el Municipio. También por aplicadores que quedan
estacionados o guardados en galpones dentro del pueblo. Por otro, por el
problema que tenemos con la estancia Don Juan -que está alquilada a una
gente de Azul- y que está separado de la planta urbana sólo por una
calle, un camino. Y cuando pasan el mosquito, no toman los recaudos. No
hay receta agronómica y hay muchas cosas que exigimos para ver si están
cumpliendo la norma de seguridad. Porque de una u otra manera, nos están
fumigando”.
Recordó
que participaron de la reunión, además de varios vecinos preocupados
por la problemática, el delegado de Gardey, Edgardo Zubigaray; la
Defensora del Pueblo de Tandil, Paula Lafourcade y su adjunta, Mercedes
Argeri; Héctor Creparula, director municipal de Medioambiente; Ignacio
Diribarne, director municipal de Asuntos Agropecuarios y representantes
de la Cooperativa Agrícola de Gardey y del Colegio provincial de
Ingenieros Agrónomos.
En
ese encuentro, “se pidió que trataran de hablar con los dueños de los
aplicadores para ver qué se puede hacer. Los vecinos que estamos en
contra de las aplicaciones y las fumigaciones no queremos estar en
contra de los vecinos. No queremos enfrentarnos por algo que tiene que
manejar, supervisar y controlar el Municipio”.
“Hasta
ese momento estaban aplicando en los cordones, en la plaza… ¡en el
cerco del jardín!. Era una cosa de locos”, evaluó el ciudadano. El
resultado de esa reunión fue que “el Delegado se comprometió verbalmente
ante todos los que estábamos a no aplicar más herbicidas en la plaza o
en lugares públicos”.
“Pasó
el tiempo y una mañana al salir de mi casa para ir a trabajar veo a dos
municipales meta fumigar en la plaza con dos mochilas. Lo llamé a
Diribarne y al rato me devuelve la llamada para decirme que estaban
matando hormigas”, contó. Cobrana, enojado, le respondió que “en vez de
herbicidas están usando insecticidas... ¡pero también son fosforados!”.
“Yo
trabajé en una empresa en donde manejé equipos de aplicación. No soy
agrónomo pero he estado con los productos y para matar hormigas no lo
hacés con un glifosato pero sí con insecticidas. Y después, en esos
espacios públicos, van a jugar los pibes a la pelota. ¿Quién da la orden
y es tan necio para hacer esas cosas?”, se preguntó.
El
vecino también aseguró que “para no cortar el pasto” en la senda
aeróbica de los 2.200 metros que va desde Gardey hasta el arroyo, por el
acceso al pueblo desde la Ruta Nacional 226, “fumigan con glifosato”.
“Está el cemento del acceso, luego una franja verde, otra amarilla, la
senda, una nueva franja amarilla y luego verde. Es un arco iris”,
describió irónico.
Relató
que utilizando una combi del Municipio, “uno maneja y otra va con la
puerta corrediza abierta y con un caño con dos o tres picos, como si
fuese un mini mosquito. Olvidate de las medidas de seguridad (uso de
guantes, barbijo, botas, etc), pero ese es un problema de ellos. Como
quien maneja un mosquito y no se quiere cuidar. Es un problema suyo que
se vaya a envenenar la vida”.
El
último de los episodios, que fue el que despertó nuevamente la
indignación de varios vecinos y motivó la ampliación de denuncia que
realizaron ayer en la Defensoría del Pueblo de Tandil, ocurrió este
domingo.
“Cuando
voy a llevar a mi hija a la pileta municipal (ubicada en la plaza
central del pueblo), estaba todo quemado el pasto al borde la vereda de
la pileta. En algunos lugares, la franja era de más de medio metro de
ancho. Después, los chicos van a la pileta, pisan descalzos, entran y
salen. Así que me recontra calenté del todo, saqué fotos, hice un video y
al otro día fui a la Defensoría a hacer la denuncia”. “¿Quién baja esa
línea de que agarren la mochila y fumigen todo el cerco de la pileta? El
que maneja la mochila tiene que decir ‘yo lo hago… pero estamos
envenenado’”, observó.
También
detalló que se puso en contacto con Analía Alonso, inspectora de la
Dirección de Fiscalización Vegetal del Ministerio de Desarrollo Agrario
de la Provincia de Buenos, para ponerla al tanto del asunto.
“Somos
un grupo de vecinos que estamos en contra de que nos sigan fumigando en
la cabeza. Estamos en contra de la fumigación en el pueblo. Pero hay
mucha otra gente que calle porque no quiere tener problemas, por el ‘qué
dirán’. Muchos no hablan, aún sabiendo que es un problema”, subrayó.
“Yo
creo que el Delegado en su momento no bajó la línea de decir
‘muchachos, colgamos las mochilas. No se usan más hay que agarrar la
bordeadora y la máquina de cortar pasto y se termina el tema de los
herbicidas’”, sostuvo.
Cobrana
comentó además que un cliente suyo, alertado por la repercusión de su
denuncia en los medios, lo llamó para decirle que estaba por Sierras
Bayas y que allí, a diferencia de lo que ocurre en Gardey, está todo el
pasto cortado. “No hay glifosato. No hay fumigado en el cartel, ni en la
alcantarilla, ni el borde de esto ni de aquello. Se corta el pasto.
Para eso están las bordeadoras y los tractorcitos. ¿No te alcanza la
gente que tenés en la Delegación? Ocupá más gente, que hay mucha que
quiere trabajar y no le dan trabajo”, afirmó el vecino.
Analizó
como positiva la respuesta de la Defensoría en la que indica que, “de
confirmarse la pulverización con glifosato u otro tipo de sustancia, se
tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha aplicación y efectuarse
las denuncias penales correspondientes”.
“Es
que alguien tiene que tomar cartas en el asunto ya. No seguir dilatando
todo. Hubo una reunión el año pasado, se hizo una denuncia en noviembre
y ahora hice otra denuncia yo. Hay mucha gente que se ríe, lo toman en
joda, agrede por las redes. Yo no me prendo en ninguna, no contesto
ningún mensaje que la complique. Lo que pasa es que el ejemplo tiene que
dar el Municipio. En este caso la Delegación, con cero fumigación. Pero
lo siguen haciendo y eso es lo que te indigna como habitante de Gardey.
Ya se habló y ya se comprometió ante los presentes en la reunión”.
El
domingo Cobrana llamó a Diribarne para quejarse por lo que vio en la
pileta municipal, pero desde ese momento, y aún con la exposición
mediática que tuvo la temática, recibió mensajes desde el Gobierno
comunal. “No me ha llamado nadie del Municipio. Ni el Delegado, ni nadie
del Municipio que esté con el tema del medioambiente”, puntualizó.
Los
lunes la pileta municipal está cerrada por el franco del piletero, así
que recién hoy (por ayer) -desde las 14- se sabrá si, luego de la
repercusión mediática de la denuncia, la Delegación resuelve seguir
abriendo la pileta y los padres siguen decidiendo enviar a sus hijos a
refrescarse en ese paseo público.
PAULA LAFOURCADE
“Vemos con mucha preocupación que continúen las denuncias”
La
Dra. Paula Lafourcade, Defensora del Pueblo de Tandil, solicitó al
gobierno municipal informes por la aplicación de glifosato en Gardey y
advirtió que "se tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha
aplicación y efectuarse las denuncias penales correspondientes".
“Ya
les pedimos los informes correspondientes a la jefatura de gabinete y a
la secretaría de gobierno por la denuncia sobre la aplicación de
agrotóxicos en la senda peatonal, a lo que se suma este nuevo pedido de
informe que se confeccionará por la denuncia de hoy sobre la
pulverización en la pileta pública de Gardey.
Queremos saber qué sustancia se utilizó, cantidades, personal que lo efectúa entre otros puntos.
Vemos
con mucha preocupación que continúen las denuncias después de la
reunión que se mantuvo con los vecinos en el mes de julio pasado, y más
cuando el que es denunciado de utilizar agrotóxicos como glifosato es el
propio municipio.
De
confirmarse la pulverización con glifosato u otro tipo de sustancia se
tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha aplicación y efectuarse
las denuncias penales correspondientes”.