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viernes, 1 de mayo de 2020

Los vecinos de La Porteña apelarán la medida judicial que no dio lugar al pedido de detener las fumigaciones

Sobre el final del 2019 la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable demandó a productores por fumigar sobre zonas urbanas. Pidieron que la práctica se detenga cuando sea a una distancia menor de 1500 metros. El juez lo rechazó y ellos decidieron apelar. Creen que hay desconocimiento e ignorancia sobre lo que producen los agrotóxicos.


El juez desestimó el pedido de los vecinos de La Porteña de detener las fumigaciones en zona urbana, por considerar que no hay pruebas sobre los efectos y consecuencias. Ante esa determinación, los agrupados en la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable decidieron apelar la medida y hablaron de falta de compromiso y de conocimiento.
Desde ese grupo, en diciembre de 2019, realizaron una demanda judicial a productores agrícolas del partido de Tandil, cuyas prácticas perjudicarían la salud de los habitantes y del ambiente. La presentación fue realizada en el Juzgado en lo Civil y Comercial 2 de Azul, con asiento en esta ciudad, a cargo del juez Francisco Augusto Blanc.
“Con la intención de lograr de manera inmediata detener estas prácticas nocivas solicitamos al juez que dictamine una medida cautelar que disponga la inmediata suspensión de fumigaciones terrestres que se realicen a una distancia menor de 1500 metros de la zona urbana, núcleos de viviendas, escuelas rurales, y cursos de agua”, recordó Silvia Gómez, vocera de la Junta.
Además, solicitaron que se ordene la prohibición del tránsito de maquinaria fumigadora, conocida como mosquitos, por caminos y calles de zonas pobladas.
Luego de la feria judicial, el 13 de marzo pasado, recibieron la respuesta del juez, enterándose de que desestimó el pedido de distanciar las fumigaciones de sus casas hasta tanto se produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que los agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás personas involucradas y /o al medioambiente.
“Desconoce e ignora”
Para los vecinos, el juez ignoró la mayoría del material que le adjuntaron, donde se señalan los daños y enfermedades que causan los venenos utilizados por el modelo agrícola actual. “Desconoce que en todo el país, y en el mundo, se están realizando demandas denunciando consecuencias directas a la salud de niños, de  docentes de escuelas rurales, y de población en general; desconoce las muertes y enfermedades a borbotones que derivan de dicho modelo agrícola”, enfatizaron.
Asimismo, indicaron que “Blanc justifica el uso de fitosanitarios, como los llama en la causa, manifestando que solamente se tienen que respetar las buenas prácticas agrícolas en las zonas de amortiguamiento. De esta manera, el juez está ignorando acerca de lo que en verdad son las llamadas buenas prácticas y el fraude de la clasificación toxicológica”, advirtió Gómez, reflejando la indignación de los afectados.
También, aseguró que la determinación tomada indica que desconoce que existe otra manera de producir alimentos, como la producción agroecológica.
Por lo cual, la resolución dictada por Blanc, para la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable, simplemente reafirma la ordenanza municipal actual, diferenciándola de tan sólo la eventualidad de avisar cuando van a fumigar cerca y la posibilidad de que designen un ingeniero agrónomo el cual solamente actuaría como veedor ante irregularidades.  “Así lo enfrentaría a otro ingeniero agrónomo, el contratado por el campo cultivado, además de que sus honorarios correrían por cuenta de nosotros”, se quejaron.


Apelación
“Este dictamen nos parece una falta de compromiso, siendo que en los últimos años se han dado muchísimas experiencias, hay muchísimos antecedentes de medidas cautelares a favor de la salud, en diferentes localidades”, aseveraron a través de Silvia Gómez, y destacaron que hoy en día hay muchísimos precedentes jurisprudenciales.
Según su apreciación, el juez ratifica las débiles restricciones de la ordenanza actual, y no amplía el efecto de las medidas a todo el universo de las aplicaciones, sino sólo a los demandados. De esta manera, consideraron que no está garantizando la salud de la comunidad de Tandil, “como tampoco lo hace la ordenanza actual municipal”.
Es por esto que revelaron que van a insistir y apelarán la resolución, “porque lo están pidiendo las familias y la naturaleza tambien. El juez está actuando a contra derecho y nuestros abogados elevaran la causa al Juzgado de Apelaciones de Azul para que revean la medida”, informaron.
Finalmente, compartieron una reflexión que deja su postura en claro, totalmente disidente con la de Blanc.
“El juez habla de equilibrio entre la producción y la salud, pero no existe tal equilibrio si se está asperjando venenos por todo nuestro alrededor: a la tierra, a las personas, a los alimentos que comemos. Estamos en un momento crítico, es necesario componer nuevas prácticas agrícolas, que vayan por el mismo sendero que la naturaleza, que la salud, que la vida. No en contra. No nos oponemos a la producción, sólo queremos que la producción de alimentos sea sana, que la gente no enferme  por ser fumigada; que no enfermemos por comer comida llena de agrotóxicos, que el aire que respiramos no este envenenado con ellos”, subrayaron.
Advirtieron, así, que es urgente replantear como sociedad qué mundo se quiere seguir construyendo y, que la forma que se elija para producir alimentos será clave para saber si se podrá seguir habitando este planeta.


 https://www.eleco.com.ar/la-ciudad/los-vecinos-de-la-portena-apelaran-la-medida-judicial-que-no-dio-lugar-al-pedido-de-detener-las-fumigaciones/

Vecinos repudian el fallo del juez Blanc y lo apelarán en la Cámara de Azul

"Nos indignó, nos parece anti ético y anti humano su fallo", dijo Lucía Mestre ante el dictamen de primera instancia. Irán a la Alzada asesorados por los abogados Ibarlucía y Landivar
Lucía Mestre, vecina del paraje "La Porteña", recordó que en Diciembre de 2019 junto a ciudadanos de Gadey y Paraje El Gallo, más establecimientos educativos, realizar una asamblea para contrarrestar los efectos de las fumigaciones de campos linderos que afectan a la salud.
Tras 6 meses de investigación de la normativa municipal, y un nuevo proyecto de ordenanza que regularice con nuevas distancias de acuerdo a las nuevas realidades, presentaron una demanda en el Juzgado Civil y Comercial 2, a cargo del doctor Francisco Blanc.
"Le presentamos documentación científica y jurisprudencia en la Provincia, donde las fumigaciones afectaban la salud de las familias. Pasó la feria judicial y el 13 de Marzo se expidió el magistrado. Le habíamos pedido que hasta tanto se regularicen las distancias, dictamine una cautelar de 1.500 metros", .
"Nos indignó, nos parece anti ético y anti humano su fallo. Blanc indicó en la sentencia que "debe buscarse un equilibrio entre la actividad agrícola, el medio ambiente y el desarrolo integral de la sociedad. Pero no dictamina los 1.500 metros de distancia hasta tanto no se produzca prueba sobre los efectos y consecuencias que la aplicación de agroquímicos están produciendo", manifestó Mestre en diálogo con LA VOZ.
Para los vecinos, el juez necesita que "uno de nosotros se enferme para dar curso a nuestro reclamo, así demostraríamos fehacientemente el efecto".
"Estas empresas exigen pruebas directas y fehacientes, no podemos someter al humano a los agrotóxicos para demostrar que hacen mal a la salud, que son tóxicos", adujo.
La entrevistada recordó que "en la cautelar le pedimos a Blanc que detenga la circulación de mosquitos (maquinaria pesada), que son los que aplican los agrotóxicos. Las buenas prácticas agrícolas son procedimientos impulsados por las fábricas de venenos. Cuando no hay una regulación y una norma, las buenas prácticas si son a media cuadra de mi casa no son medias prácticas".
"El juez actúa contra derecho, desoyendo otros fallos en la provincia de Buenos Aires, desoye el material científico donde demuestra el vínculo entre la exposición y las enfermedades. Vamos a apelar esperando que se abra la Cámara de Apelación de Azul. Lo pedimos las familias y la tierra, estamos muy atentos a la salud del planeta. Esto es parte de lo mismo, lo que nos salva de no enfermar es nuestro sistema inmune, las 12 millones de personas que viven en pueblos fumigados hoy están expuestas a que los tóxicos lleguen a sus casas", anticipó la lugareña.
La ordenanza actual es muy "vaga en cuanto a lo que dispone, en lo único es el artículo 7 que establece una distancia de 150 metros, menos de una cuadra, de establecimientos escolares. Por eso hicimos la denuncia en la oficina de Medio Ambiente. El campo al lado de la Escuela 33 es anecdótico, el municipio nos dio la razón, porque se fumigó a cero metros de la escuela, lo dicen los estudios de la Universidad del Centro".
"Estamos trabajando con dos abogados, con el doctor Miguel Ibarlucía a nivel local, y el doctor Lucas Landivar, abogado ambientalista especialista con grandes logros como la cautelar que logró en el partido de general Pueyrredón", culminó.

 https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/04/28/vecinos-repudian-el-fallo-del-juez-blanc-y-lo-apelaran-en-la-camara-de-azul-

“Nos indigna el fallo del juez Blanc, no nos está cuidando, no vela por nuestro derecho a la salud”

La afirmación fue realizada en diálogo con ABCHoyRadio (89.1 FM) por una de las integrantes de la Junta Vecinal “Por un Ambiente Saludable” María Lucía Mestre. La denuncia fue realizada en diciembre del año pasado. El grupo resolvió apelar la resolución del Juzgado Civil y Comercial Nº 2 de Tandil.
En la nota realizada este lunes en la radio del Portal de Noticias ABChoy, la señora María Lucía Mestre, integrantes de la Junta Vecinal “Por un ambiente saludable”, afirmó que “Cuando decidimos la acción judicial, no la hicimos como vecinos del Paraje La Porteña, sino demandando en conjunto con padres de escuelas rurales de Gardey y El Gallo, ahora se nos fue de las manos, fue muy grave y es anecdótico. Un problema sobre todo en el partido, y al no tener avances en el ámbito municipal resolvimos en diciembre 2019 pasarlo a lo judicial con esta demanda hacia algunos productores”.
Añadió que “cuando el 13 de marzo, el juez se expide, lo que nosotros le pedíamos, hasta tanto la situación de la fumigación se regularice con una nueva ordenanza o se manden estudios, el aleje las fumigaciones de nuestras casas, de los arroyos, de las escuelas rurales, porque los cursos de agua del partido están siendo contaminados también. Esta causa nos queda como actores pero también defendiendo el ambiente”.
Por otra parte, manifestó que “nosotros sabíamos que por estudiar, investigar, casos parecidos en otros lugares que uno pide determina cantidad, pedíamos una medida cautelar de 1.500 metros, que aleje las fumigaciones de nuestras casas y nuestras escuelas, y pensamos veremos que sucede cuanto nos da. Y el Juez Blanc (Francisco, titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 2 de Tandil) en su dictamen y lo voy a leer textual contundente y lo que a nosotros “NOS INDIGNA, NOS HACE SALIR A LOS MEDIOS A DECIR QUE EL DOCTOR BLANC NO NOS ESTA CUIDANDO, NO ESTA VELANDO POR NUESTRO DERECHO A LA SALUD”.

Mestre resaltó que el magistrado manifiesta que “él entiende que debe buscarse el equilibrio entre la actividad agrícola, el cuidado del ambiente y el desarrollo integral de la sociedad”. Pero él no dictamina la distancia de 1.500 metros “hasta tanto se produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que la aplicación de agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás personas involucrados, y o al medio ambiente. Es decir, el juez necesita que uno de nosotros enferme”.
Al preguntarle si es como “una especie de certificado de cáncer”, a lo que la mujer señaló que, "es así, es bajarlo como una línea más directa. Lo que sabía del director de la Red de Pueblos Fumigados, no podemos experimentar con humanos, y que desavenencias a la salud le trae meterle agroquímicos de manera directa, eso no es ético, este juez no nos está defendiendo. Está actuando contra derecho desoyendo fallos ya resueltos. No pedimos nada nuevo ni nada desubicado, esto ya ocurrió en Pergamino, en Exaltación de la Cruz”.
Añadió la vecina que “para colmo, la ordenanza actual es muy pobre y de muy escaso alcance en cuanto a las fumigaciones, hasta tanto no se empiece a tratar en el concejo deliberante el anteproyecto de ordenanza presentado por la Dra. Graciela Canziani que ustedes entrevistaron el año pasado, por lo tanto hasta que esto no empiece a tratarse, tenemos que seguir por la vía judicial, Lo pedimos por nosotros, por nuestras familias, por la naturaleza. Es el momento que esto cambie”.

Apelarán el fallo
En este sentido María Mestre dijo que “nosotros estamos trabajando con dos abogados, Miguel Ibarlucia nos lleva la causa a nivel local, y después con uno de los abogados que llevan adelante causas ambientalistas como Francisco Landibar, quien nos dice que lo que dice el Juez está mal. Por eso vamos a apelar, estamos esperando que se levante la cuarentena. En General Pueyrredón llevó causas hasta la suprema Corte de Justicia que les dieron la razón en la provincia de Buenos Aires, otorgando los 1000 metros que se venían pidiendo desde hace mucho. Vamos a apelar porque no solo no estamos de acuerdo con la resolución, sino con el dictamen. Presentamos cantidad de bibliografía científica y jurisprudencia, que daba cuenta del daño a la salud que genera la exposición a los agrotóxicos. Y que quede claro, acá a los productores demandados son vecinos, no estamos en contra de ellos como vecinos, sino de las prácticas que dañan nuestra salud. Pero hay otra manera de producir, nos tenemos que seguir alimentándonos, y pedir que esa alimentación sea saludable sin venenos, y ellos tienen la posibilidad de generarlo, es un cambio de paradigma, paulatino, por eso que pedimos una distancia de amortiguamiento de 1.500 metros”.
Insistió con la ordenanza actual, porque “es muy vaga, en cuanto a lo que tiene que hacer el productor. En el único momento que establece una distancia es en el artículo 7 y en relación a escuelas rurales y establecimientos sanitarios. Entonces por eso hicimos la denuncia por el campo lindero a la Escuela 33, en diciembre del año pasado, finalmente el municipio se expide diciendo que los vecinos teníamos razón que se estaba fumigando a cero metros. En este momento desconozco la práctica de mis vecinos. Si las fumigaciones se sigue sucediendo, de hecho a finales de diciembre del año pasado hicimos otra denuncia municipal, viendo que en un campo vecino con viento de 70 km por hora para nuestro lado. Por eso pedimos una reglamentación que los coloque en otro estado de situación van a seguir produciendo como hasta ahora”.
Mestre marcó que “quiero dejar en claro para tener una noción, desde la coordinación de la Red de Pueblos Fumigados, son 500 millones de litros por año de agroquímicos que se están descargando en territorio argentino. Si dividimos eso por los 40 millones de habitantes, son 12 litros de agroquímicos por persona por año, es terrible, esto excede a nuestra ciudad. Más allá que como vecinos lo que queremos  es generar conciencia vecinal. Muchos papás de escuelas rurales apoyando nuestra causa. Desde agosto del año pasado, como organización hemos crecido un montón”.

 http://www.abchoy.com.ar/leernota.php?id=164976&titulo=nos_indigna_el_fallo_del_juez_blanc_no_nos_esta_cuidando_no_vela_por_nuestro_derecho_a_la_salud

domingo, 26 de abril de 2020

Empiezan las clases y la denuncia por aplicación de agroquímicos en escuela de La Porteña no se ha tratado

Los vecinos se manifestaron preocupados por la falta de respuesta a sus denuncias efectuadas por la fumigación en inmediaciones de la Escuela 33. Tras cuatro meses de silencio y el expediente sin tratar, decidieron recurrir a la Defensoría del Pueblo. Lamentaron que la ciudad esté atrasada en políticas de aplicación y que se haya naturalizado una práctica no saludable.

A pocos días del inicio del ciclo escolar, padres de alumnos que asisten a la Escuela 33 y la comunidad de La Porteña en general, manifestaron su preocupación ante la falta de respuesta o avances en torno a los reclamos por la aplicación de agroquímicos en el lugar.
De acuerdo al detalle que brindaron los voceros Silvia Gómez, Lucía Mestre y Marcelo Tello, se va a cumplir medio año de la problemática, ya que la inquietud los llevó a empezar a juntarse en septiembre del 2019, presentando la primera denuncia ante el Municipio el 4 de octubre.
Esto llevó a que Héctor Creparula, de la Dirección de Medio Ambiente,  junto a la titular de Fiscalización Vegetal del Ministerio de Agroindustria Analía Alonso y al responsable de Asuntos Agrarios Igancio Diribarne, inspeccionaran el lugar un par de veces, resultando “negativo” el primer monitoreo.
Sin embargo, el pasado 5 de enero pudieron retirar el expediente, haciendo uso del derecho de acceso a la información pública, en el finalmente que se le da la razón a los denunciantes por confirmar las fumigaciones a cero metros de la Escuela 33.
Además, como por internet se puede hacer el seguimiento de un recurso judicial también se enteraron que el que ellos presentaron el 5 de diciembre se encuentra en el Juzgado de Faltas 2 en estado “no tratado”.
“Han pasado varios meses y no se ha sancionado, no se ha multado, ni siquiera el Intendente habló del tema”, lamentó Gómez, asegurando es una situación urgente como para que no se trate y que nunca escucharon a Miguel Lunghi hacer ninguna referencia al tema. Por este motivo y frente al apremio del tiempo es que optaron por hacer una presentación ante la Defensoría del Pueblo.
Agotando instancias
Actualmente el campo que linda con la institución educativa está cultivado con girasol y los vecinos no saben si se ha vuelto a aplicar en esas inmediaciones o no. De todas formas, Mestre recalcó que si bien la preocupación inmediata es por los alumnos y maestros de la escuela, no hay que olvidar que están rodeados de campos donde se realiza agricultura convencional y continúan con las aplicaciones de herbicidas, fungicidas y fertilizantes.
“Verlo o no verlo es circunstancial, sabemos que estamos siendo fumigados”, aseveró.
Ante esta realidad, la semana pasada se presentaron en la dependencia dirigida por Paula Lafourcade. En primera instancia se presentaron como “Asamblea de Vecinos La Porteña, por un ambiente saludable”, que es como se conformaron para trabajar en comisiones, y mediante una carta actualizaron sobre su situación.
“Le pedimos su intervención el derecho nuestro y nuestros hijos por un ambiente saludable, luego a pedido de la Defensora tomamos copia del expediente y se lo llevamos”, explicó.
El grupo se mostró conforme con la respuesta de Lafourcade, ya que antes de la presentación que realizaron ya había manifestado apoyo al reclamo. “Sentimos la mejor predisposición”, destacaron. “Por lo pronto, tenemos fe en que va a poder destrabar esto que desde principio de diciembre está estancado”, dijeron expectantes.
“Tandil está atrasada”
Al comparar los avances percibidos en otras localidades de la Provincia, incluso algunas vecinas como Olavarría que se unió a la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), determinaron que Tandil está muy atrasada “en las distancias o el desarrollo de un ‘cordón verde’”.
“Hay un montón de alternativas”, ofrecieron, destacando que no están en contra de nadie, sino que quieren la salud para todos, ahora puntualmente preocupados por los niños y docentes que van a esa Escuela.
En este sentido revelaron que están trabajando en conjunto con los vecinos de Gardey, que también vienen luchando hace tiempo por las aplicaciones de agroquímicos.
“Recordemos que el artículo 10 de la ordenanza actual permite el uso de todos estos herbicidas en espacios públicos”, resaltó Mestre. “Es terrible”, coincidieron los tres voceros, lamentando que en la Plaza del centro, como en todo el resto de la ciudad, estén presentes estos productos.
“Lo más preocupante es que en el caso de las piletas de Gardey el responsable de Asuntos Agrarios, Ignacio Diribarne, haya dicho que el riesgo esté reducido a la mínima potencia porque el cloro desactiva los agroquímicos”, enfatizó Gómez. Al respecto, desestimó esa conjetura, ya que no resulta una hipótesis confirmada científicamente en ningún caso.
Los vecinos decidieron darle una entidad al grupo para que se sepa que esta lucha no es circunstancial, sino que van a sostenerse en el tiempo, siempre clamando por un ambiente saludable.
Prácticas naturalizadas
Por su parte, Marcelo Tello, es docente en establecimientos rurales y ve con mucha intranquilidad que las fumigaciones sean cuestiones ya naturalizadas. “Alrededor de las escuelas incluso hay familias que trabajan de aplicadores y a la vez son víctimas de las aplicaciones”, contó.
Asimismo, se refirió a la falta de conciencia existente ante el modelo productivo imperante, que ni siquiera se cuestiona. “En Tandil no se deja abierta la posibilidad a buscar otras alternativas, mientras que otros Municipios han avanzado”, dijo.
Exteriorizó, entonces, que tanto en el cuidado del medioambiente como el de la salud de las poblaciones están avanzando en todo el país. “Acá no se nos escucha”, advirtió, señalando que el derecho como ciudadanos es proteger estas cuestiones, lamentando que los chicos estén tan expuestos.
Vale mencionar que la Mesa de Escuelas Rurales fue la entidad convocada para “dar calma” a la colectividad y no generar paranoia ante las denuncias y el estado público que tomó el tema, sin embargo a los vecinos les llamó la atención que no haya sido convocada la comunidad en general.
Además, les sorprendió la ausencia de médicos, ambientalistas, biólogos o cualquier persona experta en la temática, dentro de esa mesa para que sean capaces de brindar una “visión más completa”.
“El discurso resumido que nos dieron fue que la aplicación de fitosanitarios es una de las tareas que se tienen que realizar en los espacios rurales y que, ejerciendo buenas prácticas agrícolas, no hay riesgos”, explicó Silvia Gómez que como madre de alumnos sí pudo presenciar el encuentro.
Cabe recordar que el compromiso del grupo los ha llevado a interiorizarse e informar sobre los distintos aspectos y consecuencias de la fumigación con pesticidas, al punto de discernir con las “buenas prácticas agrícolas” que promueven desde los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal.

Fuente: https://www.eleco.com.ar/la-ciudad/empiezan-las-clases-y-la-denuncia-por-aplicacion-de-agroquimicos-en-escuela-de-la-portena-no-se-ha-tratado/

jueves, 23 de abril de 2020

“El glifosato se oculta bajo la alfombra por el lobby de las multinacionales”


Convertido en referente de los pueblos fumigados, el investigador del Conicet cruzó el umbral de la universidad para darles soporte científico a las denuncias de esas comunidades contra los productores que aplican agroquímicos.
Por Gastón Rodríguez (Tiempo Argentino)



Damián Marino está convencido de que algo tan inasible como el “clic” existe. “Yo ya estaba a cargo del equipamiento de alta complejidad –recuerda– y un día una chica me tocó el timbre del laboratorio. En una mano tenía un bebé y en la otra una botellita de plástico. Me contó que vivía en un barrio de las afueras de La Plata donde había una cancha de fútbol, y que la querían fumigar para cultivar soja. Me siguió contando que las mamás habían salido a pelear porque en esa cancha jugaban sus hijos, y que una aprovechó para sacarle una muestra del pico de una de las máquinas fumigadoras. Queremos saber qué es, me dijo. Yo, con toda la ortodoxia a cuestas, le expliqué que tenía que mandar un correo al instituto pidiendo el análisis, que después nosotros se lo íbamos a cotizar, y mientras le estoy diciendo todo esto me vi reflejado en sus ojos y me sentí un reverendo estúpido. La mirada de ella fue un espejo y ese fue mi clic. Le agarré la botella y le pedí que me esperara diez minutos en el bufet. Cuando se la devolví, le dije que tenía una mezcla espantosa de glifosato y clorimuron. Entonces me preguntó qué tenía que hacer. Le anoté en un papel mi nombre, mi correo, lo que tenía la muestra y la dirección del Defensor del Pueblo, para que fuera a hacer la denuncia. Ese papel escrito con lápiz se transformó en una ordenanza municipal, que reguló las fumigaciones en su barrio”.

–¿Y la ortodoxia?

–La pateé. Descubrí que, al romper con todas las estructuras, mi intervención había significado para esta persona una transformación importante. Después de eso se me iba a hacer muy difícil volver a convivir con la ortodoxia. Cuando entré a Exactas, en el año 1996, quería el Premio Nobel. Todo ese mundo de pensamiento terminó en esto que soy ahora.
Lo que Marino es casi no entra en una tarjeta personal –licenciado en Química; doctor en Ciencias Exactas; investigador adjunto del Conicet; profesor, categoría asociado, de la Universidad Nacional de La Plata; y coordinador del área de Ambiente de la licenciatura en Química y Tecnología Ambiental y de la comisión ad hoc de la Red de Seguridad Alimentaria–, aunque probablemente sea más justo presentarlo como el especialista dedicado a probar la grave situación ambiental –que incluye la exposición humana– causada por el actual modelo de producción agraria. Por eso, sus trabajos son citados en prácticamente todas las demandas judiciales contra productores o aplicadores de agrotóxicos (muchas causas lo tienen, además, como parte, al aportar apoyo científico a la denuncia de las víctimas), y en reiteradas oportunidades conferenció o brindó charlas en concejos deliberantes, legislaturas y hasta en el Senado de la Nación.
“Se habla de que soy un referente, pero creo que la única cosa que yo hago es cruzar el umbral de la universidad. Hay tantísimos investigadores que hasta tienen mejores resultados que los míos, pero están en la comodidad de cumplir con los pasos a los que te obliga el sistema: investigar, escribir el trabajo, publicar y así seguir avanzando. Lo único que me diferencia del resto es esta decisión política de recorrer las calles, de poner en jaque a la ciencia dura y plantear para qué y para quién hacemos lo que hacemos”.

En la formación de Marino hay dos presencias ineludibles. La más evidente es la del médico Andrés Carrasco, uno de los primeros investigadores que alertó sobre las consecuencias dañinas del glifosato, lo que le costó soportar toda clase de difamaciones y amenazas. La otra, más íntima, es la de su padre José, un sindicalista del gremio de los plásticos que le legó el hábito de “defender los derechos atropellados por los poderosos”.

“Uno, como gobernante de un país, debería tender a bajar la desocupación, la pobreza, busca mejorar esos índices. Yo me pregunto cuándo vamos a tomar la decisión de bajar el uso de plaguicidas. Con frenar la curva ascendente sería un gran primer paso. Hasta ahora nunca estuvo en los planes de ninguno. No se puede demorar más, porque este tema no lo vamos a resolver en un año ni en cinco ni en diez. Lo que viene faltando desde hace mucho tiempo es la decisión política de iniciar un proceso de resolución, porque la situación es desesperante”.

Parte de la perversión

Marino reconoce que el glifosato es la columna vertebral del sistema de producción, pero advierte que la parte nunca va a ser más importante que el todo.

“El glifosato –argumenta– pasó de ser una molécula muy rentable para las corporaciones a convertirse en una molécula problemática, con juicios, demandas sociales y demás. Va a aparecer otra molécula y en vez de tardar 30 años para probar que tiene un montón de problemas, lo haremos en 20, porque ya habrá otra tecnología de investigación, pero eso significa una nueva ventana de tiempo donde las multinacionales van a seguir trabajando. Por eso, más allá de la molécula que sea, lo que hay que discutir es el modelo de producción que queremos tener”.

 –¿Qué consecuencias ambientales trae el modelo actual?

–Antes que ninguna otra cosa, provoca efectos sobre la biodiversidad, porque el primer receptor de los plaguicidas es el suelo. También hay contaminación en los sedimentos de los fondos, en el barro de los ríos y arroyos, donde se conserva mucho tiempo. Uno de los trabajos que hicimos que más impactó fue probar que había glifosato en las gotas de lluvia, lo que significa que está en todos lados. Pero, sin dudas, la peor parte de la perversión se la llevan los pueblos fumigados. Cuando ves los datos epidemiológicos, encontrás que tienen aumentados los casos de cáncer, los abortos, problemas de salud infantil. Los nenes tienen mayor riesgo de contraer todo un conjunto de patologías asociadas a cuestiones celulares, como carcinomas, leucemias, enfermedades autoinmunes.

– Que alguien como Marcelo Tinelli se exprese sobre estos temas, ¿es señal de una mayor concientización?

– Es importante que gente tan visible lo diga, porque el tema repercute. La suerte que tenemos es que Tinelli tenga una mujer como Guillermina Valdés, que hace años que está comprometida con la causa. Pero vamos a ser honestos: los grandes medios de comunicación hegemónicos siguen sin hablar del problema. Tampoco ningún funcionario en sus campañas políticas lo toma como algo real. El tema se oculta debajo de la alfombra porque hay un lobby fuerte de las multinacionales. Argentina está atada a un sistema monetario donde tiene que pagar la salud, la seguridad, la educación, y eso va a depender mucho de esta producción agrícola.

–¿Sos optimista o pesimista respecto al futuro?

–Soy muy optimista, no porque crea que este modelo vaya a cambiar, sino porque los movimientos sociales están organizados. Creo que estas demandas se van a activar mucho, porque el gobierno que termina nunca habilitó una vía de comunicación, es más, como gobierno empresarial que era, su única prioridad siempre fueron las empresas. Tengo la esperanza de que el nuevo gobierno recupere la ciencia y la tecnología, ayude a la agricultura familiar, y habilite algún tipo de discusión para empujar la transformación.

fuente: https://www.elciudadanoweb.com/el-glifosato-se-oculta-bajo-la-alfombra-por-el-lobby-de-las-multinacionales/

Endocrinóloga explicó los impactos de los agrotóxicos en la población de Tandil

Endocrinóloga explicó los impactos de los agrotóxicos en la población de Tandil

 

A propósito de la cuestión del impacto de agrotóxicos en la población tandilense, los concejales del bloque del Frente de Todos, Silvia Nosei, Guadalupe Garriz y Ariel Risso, recibieron a la doctora Cristina Rondoletti, médica endocrinóloga.
La profesional mostró su preocupación ante diversas patologías que se incrementaron en el Partido de Tandil en los últimos 15 años.
"Desde nuestro bloque y en las respectivas comisiones del Concejo Deliberante seguiremos buscando de manera integral una solución que se materialice a través de una ordenanza que esté acorde a los estándares de salud actuales y que garantice una alimentación saludable para las vecinas y vecinos de nuestra ciudad", refirió el legislador Risso.
Cabe señalar que, además de los consumos habituales sobre todo en frutas y verduras no agroecológicas, donde los consumidores ingieren alimentos con altos porcentajes de agrotóxicos, en Tandil se dieron últimamente dos casos públicos de alto impacto: la fumigación en la escuela de La Porteña, y la pileta de Gardey.
Informes periodísticos dieron cuenta de lo que sucede en Tandil, visto como una "verdadera pesadilla" para los vecinos de distintos barrios aledaños a la producción rural.  Apuntan al "coctel de químicos (venenos) que utiliza el agro para garantizar su cosecha. La docente Patricia Ackerley y la investigadora Graciela Canziani, no dudaron a la hora de tomar un posicionamiento comprometido sobre el tema, ya que un grupo de vecinos del paraje La Porteña, había realizado una denuncia contra la empresa que arrienda un lote lindero a la Escuela 33, por fumigar sin respetar la distancia regulada por ordenanza".
El dato que alarmó y puso nuevamente en el tapete la discusión sobre qué tipo de producción agrícola necesita el pueblo, surgió del relevamiento en 15 escuelas rurales del distrito. Fue la investigadora Graciela Canziani quién brindó una noticia para nada agradable, todos los establecimientos escolares estaban contaminados con agroquímicos biocidas. "Algunas un poco más y otras un poco menos", supo destacar Canziani.  Las escuelas de Santa Teresa y La Porteña son las que más concentración de productos químicos arrojaron.
Por otro lado, se conoció que Un nuevo caso de fumigaciones a metros de la población, generó preocupación en Gardey, una localidad de Tandil, y activó un conflicto interno en el municipio. Los vecinos aseguran que no es la primera vez que fumigan y ponen en riesgo la salud de las personas.
Mientras en la Provincia se debate la posibilidad de crear una nueva legislación en torno al uso de los agroquímicos, las fumigaciones siguen realizándose sin ningún tipo de control y exponiendo a las personas de forma grave.
En Gardey, se autorizó a fumigar en la plaza pública con herbicida y el veneno llegó hasta la pileta municipal, en donde decenas de menores de edad pasaban la tarde.
No es la primera vez que los vecinos de Gardey denuncian fumigaciones, razón por la cual generó tensión con las autoridades municipales que repudiaron el hecho y se animaron a asegurar que "no va a haber más glifosato en Gardey".
La Dirección de Medioambiente y la Dirección de Asuntos Agropecuarios, llevarán a cabo una inspección en el lugar y constató que "se encontraron indicios que hacen presumir la posible utilización de herbicida en el sitio".

Fuente: https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/02/29/endocrinologa-explico-los-impactos-de-los-agrotoxicos-en-la-poblacion-de-tandil

USO DE AGROQUÍMICOS El modelo productivo de los últimos 30 años “ha llevado a un deterioro de la tierra que nos interpela”

La secretaria de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales de la comuna, Marcela Petrantonio, dialogó con NUEVA ERA acerca del uso de agroquímicos en el partido de Tandil, tópico que volvió a tomar nuevo impulso luego del caso de la aplicación de ese tipo de sustancia en los alrededores de la pileta pública de Gardey. Desde el área que ella encabeza quieren plantear un debate serio entre todos los actores para llevar adelante una ordenanza que regule la aplicación de agroquímicos plaguicidas en el Partido. La exposición que hizo en Banca 21 la docente e investigadora Graciela Canziani en agosto pasado agosto es uno de los insumos que se tiene en consideración.

El reciente caso de uso de herbicidas en los alrededores de la pileta pública en Gardey y las consecuentes quejas volvieron a poner en los medios y en las redes sociales el debate acerca del uso de agroquímicos, de los beneficios que otorga a los rindes en los productores y los daños a la salud que se le adjudican desde un sector de la comunidad científica.

Enterados de que desde la Secretaría de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales  del Gobierno comunal se está avanzando con la idea de revisar la legislación vigente en el partido de Tandil con respecto al tema, NUEVA ERA se puso en contacto esta mañana con quien la encabeza, Marcela Petrantonio.
La funcionaria destacó que desde su área están interesados en el tema desde mucho antes de que surgiera el incidente último en Gardey. Incluso mencionó que en ocasión de ir al Concejo Deliberante para defender el Presupuesto 2020 ya hablaron con los y las legisladoras acerca de este tema y les solicitaron el expediente que allí se inició luego de que la docente e investigadora Graciela Canziani hiciera uso de la Banca 21 en agosto pasado.

“Creemos que es un tema sumamente de agenda y lo tenemos que analizar convocando expertos en el tema. Trabajar logrando los consensos respecto de lo que significa un modelo productivo dominante que no cuida el recurso natural como es en este caso la tierra”, dijo.

En ese sentido, aseguró que desde la Secretaría están “esperando el expediente que nos enviará el HCD”, luego de que Canziani presentara un anteproyecto que lleva por título ‘Regulación de la aplicación de los agroquímicos plaguicidas en el partido de Tandil”.

“Les dije a los concejales y concejalas que nosotros vamos a abordar el tema y por eso hemos quedado en que van a enviar ese expediente al Ejecutivo para que también nosotros obviamente lo tengamos en consideración”, detalló Petrantonio.

A su vez, subrayó que “tenemos que trabajar en forma integrada el Ejecutivo con el Deliberativo para lograr una normativa que cumpla con lo que creemos que Tandil necesita para el desarrollo agropecuario”.

Consultada sobre cómo se manejaría el difícil equilibrio entre cuidar el ecosistema de forma más natural pero a la vez no afectar la producción, la Secretaria de Desarrollo Productivo observó que “en realidad, hay un modelo productivo que en los últimos 30 años ha llevado a un deterioros sobre el recurso tierra que nos interpela a quienes tomamos decisiones desde el punto de vista de la política pública. Además, tenemos muchos antecedentes en distintas ciudades de la región pampeana -que es la que más ha afectado sus tierras por el uso excesivo del glifosato, por ejemplo- y entonces creemos que, por un lado, hay que trabajar fuertemente en una capacitación con los productores para que entiendan lo negativo en términos de la productividad de la tierra en el mediano plazo con el uso de este tipo de insumos. Pero también entendemos que es un proceso, un cambio cultural, que tiene que ser paulatino y que tiene que ver con esta concientización”.

“Nosotros estamos hablando sobre el tema con la gente del INTA, con la Facultad de Agronomía -tanto de la UNICEN como de la Universidad de Mar del Plata-, estamos mirando normativas de otras ciudades de la región pampeana y simplemente queremos colocar el tema en la mesa y hacer un debate como corresponde para que nadie se vea afectado en algo que involucra mucho el futuro de Tandil”, agregó.

En una entrevista radial, Canziani aseguró que lo ideal sería directamente no usar glifosato o ese tipo de agroquímicos y a ellos se debía arribar luego de un proceso.

Petrantonio se mostró de acuerdo con el concepto de ‘proceso’ para pasar de un modelo productivo hacia otro más natural. “Yo no soy experta y me parece que aquí es donde tienen que estar ellos, los expertos. Por eso yo hablo de un proceso y un cambio cultural que tiene que ver con el modelo dominante que se instala en Argentina en los ‘90 y que incluye el uso de este tipo de agroquímicos. Está claro que afectan además al rendimiento en el largo plazo. Estas son las cosas que los productores tienen que entender. Hay recetas agronómicas que hay que cumplir”.

Puso de relieve que “nos tenemos que dar el debate sin caer en las posiciones extremistas ni de un lado ni del otro. Y, desde ahí marcar un camino, un rumbo. Creo que la ciudad y la apertura que tiene el sector productivo es importante para dar ese debate”.

Puntualmente respecto a lo que sucedió días atrás en Gardey, la funcionaria expuso que “el director de Asuntos Agropecuarios (Ignacio Diribarne) actuó rápidamente y, a partir de esa actuación, las áreas correspondientes comenzaron una investigación interna”.
Fuente:  https://www.nuevaeranet.com.ar/locales/nota-el-modelo-productivo-de-los-ultimos-30-a%C3%B1os-ha-llevado-a-un-deterioro-de-la-tierra-que-nos-interpela-55170.html

Preocupa el "silencio" del intendente Lunghi en torno a fumigaciones en escuelas

13/01/2020
Nota periodística revela el poder del agronegocio 
"El monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha", dijo la vecina Silvia Gomez.
En una nota del periodista Alejandro Maidana para el diario "Conclusión", se revela el panorama que sufren las instituciones educativas linderas a campos fumigados con agrotóxicos en Tandil.
El artículo afirma que "no hay escape para aquellos que persiguen la tranquilidad y el equilibrio que no pueden brindarles las grandes metrópolis. Las escapadas o el traslado de la vida a lo que tiempo atrás era considerado como el , hoy cuentan con un aditamento para nada agradable y sumamente comprometedor para la salud, las fumigaciones.
El modelo agroindustrial, opulento y desprejuiciado, ha podido echar raíces (en realidad tentáculos) a lo largo y ancho de un país que grita su hartazgo ante tamaño avasallamiento de derechos por parte de quienes dicen ser "el corazón del país". Nada ha quedado de los maravillosos colores, de los profundos olores, y la variedad de especies animales y vegetales que hacían que la relación con la tierra, nos enamorará perdidamente.
Hoy Tandil vive una verdadera pesadilla, esa que se repite de distintas formas pero con el mismo personaje oscuro, el coctel de químicos (venenos) que utiliza el agro para garantizar su cosecha. Días atrás la docente Patricia Ackerley y la investigadora Graciela Canziani, no dudaron a la hora de tomar un posicionamiento comprometido sobre el tema, ya que un grupo de vecinos del paraje La Porteña, había realizado una denuncia contra la empresa que arrienda un lote lindero a la Escuela 33, por fumigar sin respetar la distancia regulada por ordenanza.
El dato que alarmó y puso nuevamente en el tapete la discusión sobre qué tipo de producción agrícola necesita el pueblo, surgió del relevamiento en 15 escuelas rurales del distrito. Fue la investigadora Graciela Canziani quién brindó una noticia para nada agradable, todos los establecimientos escolares estaban contaminados con agroquímicos biocidas. "Algunas un poco más y otras un poco menos", supo destacar Canziani.  Las escuelas de Santa Teresa y La Porteña son las que más concentración de productos químicos arrojaron.
La población infantil se encuentra atravesada hasta la médula por un modelo envenenador y despiadado, mientras que muchos de los chicos conocen de la peligrosidad a la que están expuestos, otros cultivan el desamparo que impulsa la ignorancia. Claro, si a su vida de niño se la devoró la necesidad de subsistencia a como dé lugar.
Muchos de los estudiantes son banderilleros de la lluvia mortal que llega en forma de aspersiones aéreas, mientras que otros, cargan dos mochilas, una repleta de útiles que persigue un sueño emancipatorio, y la otra, repleta de agroquímicos que utilizan para asperjar los campos empujados por un sistema que los obliga a tenderles una mano a sus padres para poder sobrevivir, vaya paradoja.
Alumnos de educación primaria, niños y niñas, la inocencia robada para ser explotada en las peores condiciones de salubridad, una clara demostración que este modelo de productivo no tiene nada, ya que siempre buscó fumigar la conciencia.
En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el químico que se usará.
Silvia Gómez es vecina del lugar, en diálogo con Conclusión indicó que "aquellos que vivimos en el barrio , distante a 5 km de la ciudad, venimos denunciando continuas fumigaciones en inmediaciones de la Escuela n°33.  Eso nos empujó a confeccionar una carta que fue entregada por mesa de entrada al municipio con la firma de unos 40 vecinos, en lo particular hace 9 años que vengo realizando las mismas denuncias sin obtener una respuesta favorable".
El silencio de la secretaría de medio ambiente municipal, junto a un intendente que lleva 16 años en funciones, comienza a exasperar a aquellos que no se resignan a ser rehenes constantes del agronegocio. "Perseguimos una nueva ordenanza, la actual habla de solo 150 metros y 300 para los productos de banda roja. Aquí la lucha es ardua y desigual, ya que se manipula mucha información a través de los medios locales, allí buscan desacreditarnos de todas las formas posibles para poder justificar su accionar por fuera de la ley", indicó la vecina.
La palabra hegemónica es patrimonio de los productores, avalada por un Estado que en más de una oportunidad, demuestra a las claras su desinterés por los derechos vulnerados de quiénes jamás retrocederán en sus justos reclamos. "Tandil al igual que muchas zonas de Santa Fe, tiene una fuerte presencia del lobby sojero, más del 50% de la población posee campos que son trabajados de forma química, dejando muy relegados a los pocos productores agroecológicos. Es preciso destacar que al tener este lugar un mismo intendente desde el 2003, las relaciones con distintos actores sociales, como por ejemplo la directora y distintos padres del establecimiento educativo en cuestión, ha generado una división ostensible entre aquellos que propugnamos un cambio de paradigma, con los que sostienen que no se debe alzar la voz contra esta manera de producir".
Empujada por la presión de la angustiante situación, la dirección de la escuela convocó a la , siendo las voces cantantes la de un ingeniero agrónomo de Aapresid, y una ingeniera del INTA. "La charla que nos brindaron resultó ser lamentable, no esperábamos otra cosa, ya que la está integrada por referentes de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa). Es muy clara la idea, meterse en las escuelas para bajar una línea que sostenga la inocuidad de los productos agroquímicos al que llaman fitosanitarios".
La realidad de las escuelas fumigadas es irrefutable, por más que los adláteres de los agrovenenos sigan insistiendo en la idea de minimizar sus efectos sobre la salud. "Después de esta movida que se masificó, la organización de los sectores del agro no tardó en concretarse. Son muchos los sectores del campo que rápidamente salieron a contestar y a presionar como es su costumbre, a los distintos sectores del Estado. El monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha", concluyó Silvia.
Quién también sumó su posicionamiento, fue Pablo Orcajo, vecino de Gardey, otro de los pueblos del departamento de Tandil. "Hace 10 años que visitamos este pequeño pueblo agrícola de no más de 1.000 habitantes, y 5 que nos instalamos en él. Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue que en la Plaza principal del pueblo echaban herbicidas para matar a los yuyos, sumado a los mosquitos fumigadores que circulaban libremente por el pueblo, situación que nos empujó a elevar algunas quejas pero sin encontrar respuesta alguna", comentó.
La necesidad de organización se impuso, "junto a otros vecinos elevamos cuatro cartas, una a medio ambiente de Tandil, y las otras al intendente, a la defensoría del pueblo y al delegado. Después de lograda la reunión que impulsamos, se hizo hincapié en la reforma de una ordenanza que ha quedado muy atrás en el tiempo. Destacando principalmente la necesidad de lograr que se deje de asperjar glifosato en la Plaza, que los mosquitos aplicadores dejen de circular por el interior del pueblo, se deje de acopiar bidones de agrotóxicos en el ejido urbano y la necesidad de contar con un receta agronómica para poder fumigar".
Fuente: https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/01/13/preocupa-el--silencio--del-intendente-lunghi-en-torno-a-fumigaciones-en-escuelas

Vecinos de un paraje de Tandil, denuncian fumigación con glifosato a sólo un metro de una escuela

La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
La Plata, (InfoGEI).-
 Vecinos del paraje La Porteña, en Tandil, denunciaron que desde hace un tiempo se viene realizando fumigación con glifosato en un campo situado a tan sólo un metro de la Escuela 33, situada en el kilómetros 122 de la Ruta 30. Asimismo, aseguraron que temen por los efectos en la salud a largo plazo que puedan provocar los agroquímicos.Silvia Gómez, una de las vecinas, explicó que si bien hay varios campos en la zona que están siendo fumigados y que sienten el olor a veneno, tienen especial preocupación por el que está situado lindante a la Escuela 33.
Están los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general los fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que aunque sea se respeten los 150 metros de distancia respecto a las escuelas, que establece la ordenanza actual”, aseguró Silvia Gómez en diálogo con el Eco de Tandil.
La ordenanza
Frente a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por más de 30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban que se cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de 150 metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.
Hicimos una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio, luego de unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros para informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a la escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez”, explicaron.
Silvia Gómez adelantó que van a “insistir por una ordenanza mejor”.
En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el químico que se usará.
La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses. (InfoGEI) Mg
Fuente: http://fmdelpuebloazul.com.ar/fm/2019/11/12/vecinos-de-un-paraje-de-tandil-denuncian-fumigacion-con-glifosato-a-solo-un-metro-de-una-escuela/