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jueves, 23 de abril de 2020

Se creó la Asamblea de Vecinos de La Porteña por un Ambiente Saludable

Distintos vecinos del Paraje La Porteña comenzaron a juntarse en septiembre pasado preocupados por las aplicaciones de agroquímicos que se hacían en cercanías a sus viviendas y a la Escuela Primaria N°33. En aquella oportunidad realizaron denuncias ante Medioambiente municipal y hace dos semanas también hicieron presentaciones ante la Defensoría del Pueblo de Tandil. NUEVA ERA dialogó con Lucía Mestre, integrante de esa Asamblea, quien destacó que este tipo de organizaciones vecinales están siendo convocadas por los gobiernos comunales “a nivel regional en muchísimos otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en esta ciudad” y que “la legislación que tenemos está muy atrasada” respecto de las distancias mínimas entre las pulverizaciones y las zonas pobladas. 

Lucía Mestre, una de las referentes de la Asamblea de Vecinos de La Porteña por un Ambiente Saludable explicó a NUEVA ERA que el lugar en donde viven “es un paraje, pero cada vez está más habitado. No es tan turístico o de casas quintas sino ya de gente que se instala y vive”.

El año pasado estuvieron en las noticias de los medios locales por las quejas respecto a las fumigaciones en cercanías de la escuela rural, pero la entrevistada aseguró que estas “se suceden con evidencia en papeles desde hace nueve años. Una de las mamás que hoy forma parte de la Asamblea ya había hecho denuncias hace 9 años en relación a los campos linderos a la escuela y la aplicación de agrotóxicos”.

“En este momento creo que hay un campo que está improductivo, pero en aquel momento estaban todos en actividad agrícola convencional con el uso del paquete de herbicidas, fungicidas y pesticidas. Esta mamá estaba sola, buscó algo de apoyo en la escuela pero hacer solo estas cuestiones es muy difícil”, subrayó.

Los vecinos comenzaron a compartir la inquietud “en relación al uso de agroquímicos que aplican en campos vecinos que llegaban a nuestro barrio. Estamos hablando de 300 metros. La primera casa lindante con uno de estos campos está a menos de 100 metros”.

Para septiembre del año pasado, “nos fuimos encontrando y empezamos a estudiar reglamentaciones, derechos y obligaciones. Y caímos en la cuenta de que el campo lindero de la escuela no estaba cumpliendo con la ordenanza que establece una distancia mínima de 150 metros e hicimos una denuncia ante la Dirección de Medioambiente municipal”.

Relató que la denuncia fue realizada el 4 de octubre y tuvo tratamiento en esa Dirección. De allí se trasladó al Juzgado Nº1 y “después al Nº2, en donde está desde el 5 de diciembre, pero en un estado de no tratada. Es lo único que nosotros tenemos hoy como ciudadanos para basarnos en lo escrito y decir que tal persona o tal pull de siembra hizo mal y sembró y fumigó al lado de la escuela. Y queremos que se lo sancione, porque es la única manera que tenemos para que recapaciten y entiendan que necesitamos una distancia”.
Durante esos trámites se enteraron de la presentación del anteproyecto de ordenanza para la regulación de la aplicación de los agroquímicos plaguicidas en el partido de Tandil que la investigadora y docente Graciela Canziani hizo a través de Banca 21 en agosto pasado.

“La escuela de La Porteña es una de las escuelas rurales. Pero hay un montón de escuelas rurales. Y eso que acá no tenemos fumigaciones aéreas. Pero el proyecto de Canziani se basa en un estudio de investigación de escuelas rurales en las que han detectado glifosato en descomposición, lo que indica que no fue un día que se fumigó sino años y años de un modelo que está agotando la tierra y la salud de las personas”, observó.

Agregó que “en ese proyecto se establece, entre otras cuestiones, una distancia de 1500 metros entre las fumigaciones y las viviendas y escuelas. Nosotros estamos exigiendo el tratamiento de esta ordenanza inmediatamente”.

Entre las acciones que comenzaron a realizar desde la creación de la Asamblea, estuvo la organización de una charla informativa en el Centro Cultural La Compañía -a principios de diciembre pasado- denominada “Salud en Riesgo - Consecuencias en la salud por el uso y exposición a los agroquímicos”. Participaron de ella la Dra. Cristina Rondeletti (Endocrinóloga), Claudio Lowy (Ing. Forestal), Graciela Canziani (Matemática y Ecóloga) y Juan Bernardo, (exaplicador y peón de campo). 

Mestre recuerda esa actividad como “muy provechosa” y destacó que Bernardo “contó su experiencia en relación a los agroquímicos”.

Este Diario entrevistó hace unos días a Marcela Petrantonio, Secretaria de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales del gobierno local, quien dijo acerca del uso de agroquímicos que desde su área están “hablando sobre el tema con la gente del INTA, con la Facultad de Agronomía -tanto de la UNICEN como de la Universidad de Mar del Plata-, estamos mirando normativas de otras ciudades de la región pampeana y simplemente queremos colocar el tema en la mesa y hacer un debate como corresponde para que nadie se vea afectado en algo que involucra mucho el futuro de Tandil”.

En ese sentido, Mestre subrayó que “estaría genial que nos convoquen, porque eso es lo que está sucediendo a nivel regional en muchísimos otros lugares de la provincia. Y no está sucediendo aún en esta ciudad. La legislación que tenemos está muy atrasada en relación a las distancias y alternativas”.
“Nosotros o estamos en contra de nadie. No estamos en contra del productor convencional. Quizás sí queremos construir desde nuestro con una visión de la tierra más allá de un insumo sino como un bien que no nos pertenece del todo, más allá de los dueños de la tierra”, indicó.

Expuso como ejemplo de una alternativa posible la experiencia que se desarrolla en Cañuelas, “con un cordón verde de agroecología, de producción de quinta. Pero eso hay que charlarlo, hay que amasarlo, hay que consensuarlo entre todos los actores. Nosotros no sólo estamos dispuestos (a tener encuentros y debatir ideas) sino que exigimos que eso se haga”.

Detalló además que están “en constante contacto con ‘Paren de fumigarnos Gardey’” y que ellos fueron quienes les aconsejaron acercarse a la Defensoría del Pueblo de Tandil para plantearles la problemática en La Porteña.

Así fue que hace dos semanas se dirigieron a esa Defensoría con “una carta presentándonos como  Asamblea, contando lo que habíamos hecho en estos meses y exigiendo su intervención en defensa de nuestros derechos. Tuvimos una sugerencia inmediata de presentar copia del expediente que habíamos presentado y se fue construyendo en Medioambiente. Así lo hicimos y ahí estamos”.

Por último, Mestre insistió en que “el 2 de marzo comienzan las clases y la situación está exactamente igual”. Como en la misma fecha se inicia el período de sesiones ordinarias del HCD, adelantó que pedirán entrevistas “con todos los concejales porque la verdad es que la salud está en riesgo

Empiezan las clases y la denuncia por aplicación de agroquímicos en escuela de La Porteña no se ha tratado

 Empiezan las clases y la denuncia por aplicación de agroquímicos en escuela de La Porteña no se ha tratado
Los vecinos se manifestaron preocupados por la falta de respuesta a sus denuncias efectuadas por la fumigación en inmediaciones de la Escuela 33. Tras cuatro meses de silencio y el expediente sin tratar, decidieron recurrir a la Defensoría del Pueblo. Lamentaron que la ciudad esté atrasada en políticas de aplicación y que se haya naturalizado una práctica no saludable.

A pocos días del inicio del ciclo escolar, padres de alumnos que asisten a la Escuela 33 y la comunidad de La Porteña en general, manifestaron su preocupación ante la falta de respuesta o avances en torno a los reclamos por la aplicación de agroquímicos en el lugar.
De acuerdo al detalle que brindaron los voceros Silvia Gómez, Lucía Mestre y Marcelo Tello, se va a cumplir medio año de la problemática, ya que la inquietud los llevó a empezar a juntarse en septiembre del 2019, presentando la primera denuncia ante el Municipio el 4 de octubre.
Esto llevó a que Héctor Creparula, de la Dirección de Medio Ambiente,  junto a la titular de Fiscalización Vegetal del Ministerio de Agroindustria Analía Alonso y al responsable de Asuntos Agrarios Igancio Diribarne, inspeccionaran el lugar un par de veces, resultando “negativo” el primer monitoreo.
Sin embargo, el pasado 5 de enero pudieron retirar el expediente, haciendo uso del derecho de acceso a la información pública, en el finalmente que se le da la razón a los denunciantes por confirmar las fumigaciones a cero metros de la Escuela 33.
Además, como por internet se puede hacer el seguimiento de un recurso judicial también se enteraron que el que ellos presentaron el 5 de diciembre se encuentra en el Juzgado de Faltas 2 en estado “no tratado”.
“Han pasado varios meses y no se ha sancionado, no se ha multado, ni siquiera el Intendente habló del tema”, lamentó Gómez, asegurando es una situación urgente como para que no se trate y que nunca escucharon a Miguel Lunghi hacer ninguna referencia al tema. Por este motivo y frente al apremio del tiempo es que optaron por hacer una presentación ante la Defensoría del Pueblo.
Agotando instancias
Actualmente el campo que linda con la institución educativa está cultivado con girasol y los vecinos no saben si se ha vuelto a aplicar en esas inmediaciones o no. De todas formas, Mestre recalcó que si bien la preocupación inmediata es por los alumnos y maestros de la escuela, no hay que olvidar que están rodeados de campos donde se realiza agricultura convencional y continúan con las aplicaciones de herbicidas, fungicidas y fertilizantes.
“Verlo o no verlo es circunstancial, sabemos que estamos siendo fumigados”, aseveró.
Ante esta realidad, la semana pasada se presentaron en la dependencia dirigida por Paula Lafourcade. En primera instancia se presentaron como “Asamblea de Vecinos La Porteña, por un ambiente saludable”, que es como se conformaron para trabajar en comisiones, y mediante una carta actualizaron sobre su situación.
“Le pedimos su intervención el derecho nuestro y nuestros hijos por un ambiente saludable, luego a pedido de la Defensora tomamos copia del expediente y se lo llevamos”, explicó.
El grupo se mostró conforme con la respuesta de Lafourcade, ya que antes de la presentación que realizaron ya había manifestado apoyo al reclamo. “Sentimos la mejor predisposición”, destacaron. “Por lo pronto, tenemos fe en que va a poder destrabar esto que desde principio de diciembre está estancado”, dijeron expectantes.
“Tandil está atrasada”
Al comparar los avances percibidos en otras localidades de la Provincia, incluso algunas vecinas como Olavarría que se unió a la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), determinaron que Tandil está muy atrasada “en las distancias o el desarrollo de un ‘cordón verde’”.
“Hay un montón de alternativas”, ofrecieron, destacando que no están en contra de nadie, sino que quieren la salud para todos, ahora puntualmente preocupados por los niños y docentes que van a esa Escuela.
En este sentido revelaron que están trabajando en conjunto con los vecinos de Gardey, que también vienen luchando hace tiempo por las aplicaciones de agroquímicos.
“Recordemos que el artículo 10 de la ordenanza actual permite el uso de todos estos herbicidas en espacios públicos”, resaltó Mestre. “Es terrible”, coincidieron los tres voceros, lamentando que en la Plaza del centro, como en todo el resto de la ciudad, estén presentes estos productos.
“Lo más preocupante es que en el caso de las piletas de Gardey el responsable de Asuntos Agrarios, Ignacio Diribarne, haya dicho que el riesgo esté reducido a la mínima potencia porque el cloro desactiva los agroquímicos”, enfatizó Gómez. Al respecto, desestimó esa conjetura, ya que no resulta una hipótesis confirmada científicamente en ningún caso.
Los vecinos decidieron darle una entidad al grupo para que se sepa que esta lucha no es circunstancial, sino que van a sostenerse en el tiempo, siempre clamando por un ambiente saludable.
Prácticas naturalizadas
Por su parte, Marcelo Tello, es docente en establecimientos rurales y ve con mucha intranquilidad que las fumigaciones sean cuestiones ya naturalizadas. “Alrededor de las escuelas incluso hay familias que trabajan de aplicadores y a la vez son víctimas de las aplicaciones”, contó.
Asimismo, se refirió a la falta de conciencia existente ante el modelo productivo imperante, que ni siquiera se cuestiona. “En Tandil no se deja abierta la posibilidad a buscar otras alternativas, mientras que otros Municipios han avanzado”, dijo.
Exteriorizó, entonces, que tanto en el cuidado del medioambiente como el de la salud de las poblaciones están avanzando en todo el país. “Acá no se nos escucha”, advirtió, señalando que el derecho como ciudadanos es proteger estas cuestiones, lamentando que los chicos estén tan expuestos.
Vale mencionar que la Mesa de Escuelas Rurales fue la entidad convocada para “dar calma” a la colectividad y no generar paranoia ante las denuncias y el estado público que tomó el tema, sin embargo a los vecinos les llamó la atención que no haya sido convocada la comunidad en general.
Además, les sorprendió la ausencia de médicos, ambientalistas, biólogos o cualquier persona experta en la temática, dentro de esa mesa para que sean capaces de brindar una “visión más completa”.
“El discurso resumido que nos dieron fue que la aplicación de fitosanitarios es una de las tareas que se tienen que realizar en los espacios rurales y que, ejerciendo buenas prácticas agrícolas, no hay riesgos”, explicó Silvia Gómez que como madre de alumnos sí pudo presenciar el encuentro.
Cabe recordar que el compromiso del grupo los ha llevado a interiorizarse e informar sobre los distintos aspectos y consecuencias de la fumigación con pesticidas, al punto de discernir con las “buenas prácticas agrícolas” que promueven desde los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal.

Fuente: https://www.eleco.com.ar/la-ciudad/empiezan-las-clases-y-la-denuncia-por-aplicacion-de-agroquimicos-en-escuela-de-la-portena-no-se-ha-tratado/

En Tandil denuncian fumigación con glifosato a sólo un metro de una escuela

La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
 
(InfoGEI) Vecinos del paraje La Porteña, en Tandil, denunciaron que desde hace un tiempo se viene realizando fumigación con glifosato en un campo situado a tan sólo un metro de la Escuela 33, situada en el kilómetro 122 de la Ruta 30. Asimismo, aseguraron que temen por los efectos en la salud a largo plazo que puedan provocar los agroquímicos.

Silvia Gómez, una de las vecinas, explicó que, si bien hay varios campos en la zona que están siendo fumigados y que sienten el olor a veneno, tienen especial preocupación por el que está situado lindante a la Escuela 33.

"Están los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general los fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que, aunque sea, se respeten los 150 metros de distancia respecto a las escuelas, que establece la ordenanza actual", aseguró Silvia Gómez en diálogo con el Eco de Tandil.

LA ORDENANZA

Frente a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por más de 30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban que se cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de 150 metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.

"Hicimos una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio, luego de unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros para informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a la escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez", explicaron.

En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el químico que se usará.

La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
Fuente: https://buenosaires2punto0.com.ar/noticia.php?ba=2019&n=656%7CEn-Tandil-denuncian-fumigacion-con-glifosato-a-solo-un-metro-de-una-escuela

Preocupa el "silencio" del intendente Lunghi en torno a fumigaciones en escuelas

13/01/2020
Nota periodística revela el poder del agronegocio 
"El monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha", dijo la vecina Silvia Gomez.
En una nota del periodista Alejandro Maidana para el diario "Conclusión", se revela el panorama que sufren las instituciones educativas linderas a campos fumigados con agrotóxicos en Tandil.
El artículo afirma que "no hay escape para aquellos que persiguen la tranquilidad y el equilibrio que no pueden brindarles las grandes metrópolis. Las escapadas o el traslado de la vida a lo que tiempo atrás era considerado como el , hoy cuentan con un aditamento para nada agradable y sumamente comprometedor para la salud, las fumigaciones.
El modelo agroindustrial, opulento y desprejuiciado, ha podido echar raíces (en realidad tentáculos) a lo largo y ancho de un país que grita su hartazgo ante tamaño avasallamiento de derechos por parte de quienes dicen ser "el corazón del país". Nada ha quedado de los maravillosos colores, de los profundos olores, y la variedad de especies animales y vegetales que hacían que la relación con la tierra, nos enamorará perdidamente.
Hoy Tandil vive una verdadera pesadilla, esa que se repite de distintas formas pero con el mismo personaje oscuro, el coctel de químicos (venenos) que utiliza el agro para garantizar su cosecha. Días atrás la docente Patricia Ackerley y la investigadora Graciela Canziani, no dudaron a la hora de tomar un posicionamiento comprometido sobre el tema, ya que un grupo de vecinos del paraje La Porteña, había realizado una denuncia contra la empresa que arrienda un lote lindero a la Escuela 33, por fumigar sin respetar la distancia regulada por ordenanza.
El dato que alarmó y puso nuevamente en el tapete la discusión sobre qué tipo de producción agrícola necesita el pueblo, surgió del relevamiento en 15 escuelas rurales del distrito. Fue la investigadora Graciela Canziani quién brindó una noticia para nada agradable, todos los establecimientos escolares estaban contaminados con agroquímicos biocidas. "Algunas un poco más y otras un poco menos", supo destacar Canziani.  Las escuelas de Santa Teresa y La Porteña son las que más concentración de productos químicos arrojaron.
La población infantil se encuentra atravesada hasta la médula por un modelo envenenador y despiadado, mientras que muchos de los chicos conocen de la peligrosidad a la que están expuestos, otros cultivan el desamparo que impulsa la ignorancia. Claro, si a su vida de niño se la devoró la necesidad de subsistencia a como dé lugar.
Muchos de los estudiantes son banderilleros de la lluvia mortal que llega en forma de aspersiones aéreas, mientras que otros, cargan dos mochilas, una repleta de útiles que persigue un sueño emancipatorio, y la otra, repleta de agroquímicos que utilizan para asperjar los campos empujados por un sistema que los obliga a tenderles una mano a sus padres para poder sobrevivir, vaya paradoja.
Alumnos de educación primaria, niños y niñas, la inocencia robada para ser explotada en las peores condiciones de salubridad, una clara demostración que este modelo de productivo no tiene nada, ya que siempre buscó fumigar la conciencia.
En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el químico que se usará.
Silvia Gómez es vecina del lugar, en diálogo con Conclusión indicó que "aquellos que vivimos en el barrio , distante a 5 km de la ciudad, venimos denunciando continuas fumigaciones en inmediaciones de la Escuela n°33.  Eso nos empujó a confeccionar una carta que fue entregada por mesa de entrada al municipio con la firma de unos 40 vecinos, en lo particular hace 9 años que vengo realizando las mismas denuncias sin obtener una respuesta favorable".
El silencio de la secretaría de medio ambiente municipal, junto a un intendente que lleva 16 años en funciones, comienza a exasperar a aquellos que no se resignan a ser rehenes constantes del agronegocio. "Perseguimos una nueva ordenanza, la actual habla de solo 150 metros y 300 para los productos de banda roja. Aquí la lucha es ardua y desigual, ya que se manipula mucha información a través de los medios locales, allí buscan desacreditarnos de todas las formas posibles para poder justificar su accionar por fuera de la ley", indicó la vecina.
La palabra hegemónica es patrimonio de los productores, avalada por un Estado que en más de una oportunidad, demuestra a las claras su desinterés por los derechos vulnerados de quiénes jamás retrocederán en sus justos reclamos. "Tandil al igual que muchas zonas de Santa Fe, tiene una fuerte presencia del lobby sojero, más del 50% de la población posee campos que son trabajados de forma química, dejando muy relegados a los pocos productores agroecológicos. Es preciso destacar que al tener este lugar un mismo intendente desde el 2003, las relaciones con distintos actores sociales, como por ejemplo la directora y distintos padres del establecimiento educativo en cuestión, ha generado una división ostensible entre aquellos que propugnamos un cambio de paradigma, con los que sostienen que no se debe alzar la voz contra esta manera de producir".
Empujada por la presión de la angustiante situación, la dirección de la escuela convocó a la , siendo las voces cantantes la de un ingeniero agrónomo de Aapresid, y una ingeniera del INTA. "La charla que nos brindaron resultó ser lamentable, no esperábamos otra cosa, ya que la está integrada por referentes de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa). Es muy clara la idea, meterse en las escuelas para bajar una línea que sostenga la inocuidad de los productos agroquímicos al que llaman fitosanitarios".
La realidad de las escuelas fumigadas es irrefutable, por más que los adláteres de los agrovenenos sigan insistiendo en la idea de minimizar sus efectos sobre la salud. "Después de esta movida que se masificó, la organización de los sectores del agro no tardó en concretarse. Son muchos los sectores del campo que rápidamente salieron a contestar y a presionar como es su costumbre, a los distintos sectores del Estado. El monstruo es muy grande, pero no vamos a ceder un metro en esta lucha", concluyó Silvia.
Quién también sumó su posicionamiento, fue Pablo Orcajo, vecino de Gardey, otro de los pueblos del departamento de Tandil. "Hace 10 años que visitamos este pequeño pueblo agrícola de no más de 1.000 habitantes, y 5 que nos instalamos en él. Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue que en la Plaza principal del pueblo echaban herbicidas para matar a los yuyos, sumado a los mosquitos fumigadores que circulaban libremente por el pueblo, situación que nos empujó a elevar algunas quejas pero sin encontrar respuesta alguna", comentó.
La necesidad de organización se impuso, "junto a otros vecinos elevamos cuatro cartas, una a medio ambiente de Tandil, y las otras al intendente, a la defensoría del pueblo y al delegado. Después de lograda la reunión que impulsamos, se hizo hincapié en la reforma de una ordenanza que ha quedado muy atrás en el tiempo. Destacando principalmente la necesidad de lograr que se deje de asperjar glifosato en la Plaza, que los mosquitos aplicadores dejen de circular por el interior del pueblo, se deje de acopiar bidones de agrotóxicos en el ejido urbano y la necesidad de contar con un receta agronómica para poder fumigar".
Fuente: https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/01/13/preocupa-el--silencio--del-intendente-lunghi-en-torno-a-fumigaciones-en-escuelas

Vecinos de un paraje de Tandil, denuncian fumigación con glifosato a sólo un metro de una escuela

La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses.
La Plata, (InfoGEI).-
 Vecinos del paraje La Porteña, en Tandil, denunciaron que desde hace un tiempo se viene realizando fumigación con glifosato en un campo situado a tan sólo un metro de la Escuela 33, situada en el kilómetros 122 de la Ruta 30. Asimismo, aseguraron que temen por los efectos en la salud a largo plazo que puedan provocar los agroquímicos.Silvia Gómez, una de las vecinas, explicó que si bien hay varios campos en la zona que están siendo fumigados y que sienten el olor a veneno, tienen especial preocupación por el que está situado lindante a la Escuela 33.
Están los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general los fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que aunque sea se respeten los 150 metros de distancia respecto a las escuelas, que establece la ordenanza actual”, aseguró Silvia Gómez en diálogo con el Eco de Tandil.
La ordenanza
Frente a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por más de 30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban que se cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de 150 metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.
Hicimos una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio, luego de unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros para informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a la escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez”, explicaron.
Silvia Gómez adelantó que van a “insistir por una ordenanza mejor”.
En la ordenanza 219/11, el Municipio exige que en caso de tener que llevar adelante fumigaciones a menos de 150 metros de las viviendas, el productor debe informar con 24 horas de anticipación ante las autoridades, presentar el plano de la zona e información sobre el químico que se usará.
La fumigación con agroquímicos como el glifosato es una acción que afecta directamente la salud de quienes quedan expuestos a sus efectos. A pesar de la existencia de medidas legales, el uso de estos materiales tóxicos es moneda corriente en las áreas rurales bonaerenses. (InfoGEI) Mg
Fuente: http://fmdelpuebloazul.com.ar/fm/2019/11/12/vecinos-de-un-paraje-de-tandil-denuncian-fumigacion-con-glifosato-a-solo-un-metro-de-una-escuela/

15 ESCUELAS RURALES DE TANDIL CONTAMINADAS POR AGROTÓXICOS “Ningún progreso económico es importante si están enfermando a la sociedad”

Un trabajo del área de extensión de la Universidad Nacional del Centro constató la presencia de 16 tipos distintos de agroquímicos en las muestras de suelo y agua de 15 escuelas rurales de Tandil. Vecinos y vecinas del paraje La Porteña, donde se encuentra la Escuela 33, vienen denunciando desde hace años esta contaminación: “La ordenanza de prohibición de fumigaciones a 150 metros no se cumple, las denuncias se archivan y, ahora, intentan negar estos estudios”, resume Silvia Gómez Ábalos.
ANDAR en Tandil
(Agencia Andar) En octubre pasado, la comunidad de La Porteña, un paraje rural de Tandil, presentaron una nota ante el Municipio denunciando las fumigaciones con agroquímicos en los límites de la escuela primaria 33 donde asisten sus hijos e hijas. Un expediente de la Municipalidad confirmó pocos días después la “aplicación de agroquímicos hasta el límite entre potrero y escuela”; es decir, a 0 metros de distancia del establecimiento escolar, violando una ordenanza municipal que prohíbe las fumigaciones a menos de 150 metros.
La presentación de los vecinos y vecinas fue después de que se conociera un estudio que relevó la presencia de agrotóxicos en el suelo y agua de 15 escuelas rurales de Tandil; entre ellas, la 33 de La Porteña. “Esto fue importante porque evidencia que la ordenanza no se está cumpliendo y demuestra el daño al medioambiente, a la tierra y la salud”, valora Silvia Gómez Ábalos, vecina de La Porteña.
La investigación, dirigida por la Doctora en ecología Graciela Canziani del área de extensión de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN), detectó 16 activos de plaguicidas y su presencia en todas las muestras tomadas. Los resultados permiten inferir que todas o, por lo menos, la gran mayoría de las escuelas rurales de la zona están expuestas a la misma contaminación.
“Entre los 16 ingredientes químicos que detectamos, hay activos de clase 4, 3, y 2; estos últimos, corresponde a la calificación de muy grave para la salud y el medioambiente, como el ácido 2,4 D”, explica Canziani. Y agrega: “Una de los argumentos para cuestionar estos resultados que se utilizó es sobre la concentración, dicen que son concentraciones inocuas, pero no es así; si bien no hablamos de concentración letal aguda, que mata en el momento, son  dosis que si bien son bajas, actúan como disruptores endocrinos, es decir afecta el funcionamiento funcional del organismo humano. A largo plazo, genera enfermedades: celiaquía, diabetes, hipertiroidismo”.
Silvia denunció por primera vez las fumigaciones en el campo lindante a la escuela 33 en 2011, en ese momento asistía al establecimiento su hijo mayor. Dos años después fue el padre de otro alumno. Hasta el momento, esas denuncias sólo lograron que el dueño del campo deje de fumigar en horario escolar: “Hace 9 años que llevo a los chicos y siempre se fumigo hasta el alambrado”.
Canziani observa que, esta medida, tampoco representa ninguna situación de seguridad: “La aplicación de plaguicida tiene una primera deriva que es lo gaseoso que queda en la atmósfera. Y a lo largo de los siguientes días, hay derivas secundarias que pueden durar hasta 48 horas y terciarias que, de de acuerdo a las condiciones ambientales, pueden estar en el ambiente varias semanas”, explica.
Pero los efectos de los agroquímicos continúan: “No hay ninguna garantía cierta de cuánto tarda en degradarse el producto en el suelo, pueden tardar hasta tres años en el suelo. Sin embargo, esto tampoco esto es ninguna garantía, porque algunos sustancias se degradan pero los subproductos son más peligrosos, como el ampa en el glifosato”, agrega la bióloga.
En el último tiempo, el agronegocio fue extendiendo las fronteras de cultivo bajo un modelo de producción industrial basado en el uso de sustancias químicas para nutrir el suelo y combatir las plagas.
“Es un método muy dañino, que elimina formas de vida en el entorno ambiental y deteriora el suelo. Hay porcentajes muy altos de pérdida de carbono y otros nutrientes en todos los suelos. Y la pérdida de calidad del suelo impacta también al cambio climático. El sistema dominante de agricultura está contribuyendo al calentamiento global, sacando el carbono del suelo para ponerlo en la atmósfera”, explica Canziani.
A pesar de los intentos por sostener la inocuidad de estos agrotóxicos, las pruebas sobre el daño que producen en el ambiente y la salud se multiplican a diario. En la provincia de Buenos Aires, la situación fue reconocida por distintas instancias judiciales a lo largo de estos años; incluso, en 2012 la Corte bonaerense —máximo órgano judicial—declaró ilegal las fumigaciones con agrotóxicos a menos de mil metros de viviendas.
En paralelo, la movilización y lucha de vecinos y vecinas de pueblos fumigados logró que en el último tiempo se establezcan restricciones para las aspersiones aéreas y terrestres. Hay unas 40 localidades de toda la Provincia que sancionaron ordenanzas para determinar una distancia de exclusión de fumigaciones que van de los 50 a los 2.000 metros. Sin embargo, tanto la manda judicial como las ordenanzas poco se cumplen.
El caso de Tandil es un claro ejemplo, no sólo por su incumplimiento, sino porque mantiene uno de los espacios de exclusión más reducidos: el artículo 7 de la ordenanza 12.316 de 2011 prohíbe “la aplicación de agroquímicos por vía aérea o terrestre, en lotes que se encuentren a menos de 150 metros de establecimientos escolares, centros de salud, establecimientos elaboradores de productos alimenticios”.
“Es una medida muy pobre que no sirve para proteger la salud. Necesitamos una nueva ordenanza que extienda la zona de exclusión y que recategorice la toxicidad de los químicos que se utilizan”, resume Silvia. Y grafica para explicar la situación: “Por ejemplo, la toxicidad del glifosato, el herbicida más utilizado, es muy baja para los daños que produce. El problema es que la toxicidad se clasifica de acuerdo a la dosis letal media, es decir si resulta mortal, pero no contempla los problemas de salud que puede generar su exposición ni el agravamiento a lo largo de los años que incluso puede llegar a la muerte”. El glifosato ya fue considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud y prohibido en varios países.
Luego de exponer los resultados de su estudio, el grupo de investigación de la UNICEN presentó ante el Concejo Deliberante de Tandil un anteproyecto de ordenanza que menciona los 2.000 metros de exclusión para las fumigaciones terrestres y la prohibición de asperciones aéreas en todo el partido. Ese proyecto fue acompañado por vecinos y vecinas de los parajes rurales, y esperan que este año sea tratado por el cuerpo de concejales.
“Queremos también generar conciencia y utilizar ese cordón verde para abastecer de alimentos agroecológicos a la comunidad. Necesitamos construir otro tipo de agricultura, cambiar el modelo productivo porque nada puede sostenerse sin tierra ni agua limpia”, dice Silvia. Y cierra: “Ningún progreso económico es importante si están enfermando a la sociedad”.

Fuente: http://www.andaragencia.org/ningun-progreso-economico-es-importante-si-estan-enfermando-a-la-sociedad/

GLIFOSATO EN ESPACIOS PÚBLICOS Vecinos de Gardey denuncian uso de herbicida





  • Miércoles, 12 de Febrero de 2020 | 11:40 hs
Javier Cobrana, vecino de Gardey, forma parte de un grupo de ciudadanos de esa localidad que viene insistiendo en la lucha para que el municipio deje de usar herbicidas en lugares públicos. En una reunión celebrada en julio de 2019 el Delegado municipal se había comprometido a dejar de aplicarlo, pero su uso continuó. Este domingo se encontraron con el pasto a orillas de la pileta municipal estaba quemado con ese agroquímico. ¿Quién da la orden y es tan necio para hacer esas cosas?”, se preguntó. Según dijo, lo hacen “para no cortar el pasto”, pero “para eso están las bordeadoras y los tractorcitos. ¿No te alcanza la gente que tenés en la Delegación? Ocupá más gente, que hay mucha que quiere trabajar y no le dan trabajo”. Ayer, se presentó ante la Defensoría del Pueblo de Tandil para hacer una ampliación a la denuncia que este grupo realizó en noviembre pasado.


En diálogo con NUEVA ERA, el vecino de Gardey Javier Cobrana expuso que “el 19 de julio del año pasado nos reunimos en la Vieja Escuela con motivo, por un lado, de la preocupación por las aplicaciones (de glifosato) que estaba haciendo la Delegación. Es decir, el Municipio. También por aplicadores que quedan estacionados o guardados en galpones dentro del pueblo. Por otro, por el problema que tenemos con la estancia Don Juan -que está alquilada a una gente de Azul- y que está separado de la planta urbana sólo por una calle, un camino. Y cuando pasan el mosquito, no toman los recaudos. No hay receta agronómica y hay muchas cosas que exigimos para ver si están cumpliendo la norma de seguridad. Porque de una u otra manera, nos están fumigando”.

Recordó que participaron de la reunión, además de varios vecinos preocupados por la problemática, el delegado de Gardey, Edgardo Zubigaray; la Defensora del Pueblo de Tandil, Paula Lafourcade y su adjunta, Mercedes Argeri; Héctor Creparula, director municipal de Medioambiente; Ignacio Diribarne, director municipal de Asuntos Agropecuarios y representantes de la Cooperativa Agrícola de Gardey y del Colegio provincial de Ingenieros Agrónomos.

En ese encuentro, “se pidió que trataran de hablar con los dueños de los aplicadores para ver qué se puede hacer. Los vecinos que estamos en contra de las aplicaciones y las fumigaciones no queremos estar en contra de los vecinos. No queremos enfrentarnos por algo que tiene que manejar, supervisar y controlar el Municipio”.

“Hasta ese momento estaban aplicando en los cordones, en la plaza… ¡en el cerco del jardín!. Era una cosa de locos”, evaluó el ciudadano. El resultado de esa reunión fue que “el Delegado se comprometió verbalmente ante todos los que estábamos a no aplicar más herbicidas en la plaza o en lugares públicos”. 

“Pasó el tiempo y una mañana al salir de mi casa para ir a trabajar veo a dos municipales meta fumigar en la plaza con dos mochilas. Lo llamé a Diribarne y al rato me devuelve la llamada para decirme que estaban matando hormigas”, contó. Cobrana, enojado, le respondió que “en vez de herbicidas están usando insecticidas... ¡pero también son fosforados!”.

“Yo trabajé en una empresa en donde manejé equipos de aplicación. No soy agrónomo pero he estado con los productos y para matar hormigas no lo hacés con un glifosato pero sí con insecticidas. Y después, en esos espacios públicos, van a jugar los pibes a la pelota. ¿Quién da la orden y es tan necio para hacer esas cosas?”, se preguntó.

El vecino también aseguró que “para no cortar el pasto” en la senda aeróbica de los 2.200 metros que va desde Gardey hasta el arroyo, por el acceso al pueblo desde la Ruta Nacional 226, “fumigan con glifosato”. “Está el cemento del acceso, luego una franja verde, otra amarilla, la senda, una nueva franja amarilla y luego verde. Es un arco iris”, describió irónico.

Relató que utilizando una combi del Municipio, “uno maneja y otra va con la puerta corrediza abierta y con un caño con dos o tres picos, como si fuese un mini mosquito. Olvidate de las medidas de seguridad (uso de guantes, barbijo, botas, etc), pero ese es un problema de ellos. Como quien maneja un mosquito y no se quiere cuidar. Es un problema suyo que se vaya a envenenar la vida”.

El último de los episodios, que fue el que despertó nuevamente la indignación de varios vecinos y motivó la ampliación de denuncia que realizaron ayer en la Defensoría del Pueblo de Tandil, ocurrió este domingo.

“Cuando voy a llevar a mi hija a la pileta municipal (ubicada en la plaza central del pueblo), estaba todo quemado el pasto al borde la vereda de la pileta. En algunos lugares, la franja era de más de medio metro de ancho. Después, los chicos van a la pileta, pisan descalzos, entran y salen. Así que me recontra calenté del todo, saqué fotos, hice un video y al otro día fui a la Defensoría a hacer la denuncia”. “¿Quién baja esa línea de que agarren la mochila y fumigen todo el cerco de la pileta? El que maneja la mochila tiene que decir ‘yo lo hago… pero estamos envenenado’”, observó.

También detalló que se puso en contacto con Analía Alonso, inspectora de la Dirección de Fiscalización Vegetal del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos, para ponerla al tanto del asunto.

“Somos un grupo de vecinos que estamos en contra de que nos sigan fumigando en la cabeza. Estamos en contra de la fumigación en el pueblo. Pero hay mucha otra gente que calle porque no quiere tener problemas, por el ‘qué dirán’. Muchos no hablan, aún sabiendo que es un problema”, subrayó.

“Yo creo que el Delegado en su momento no bajó la línea de decir ‘muchachos, colgamos las mochilas. No se usan más hay que agarrar la bordeadora y la máquina de cortar pasto y se termina el tema de los herbicidas’”, sostuvo.

Cobrana comentó además que un cliente suyo, alertado por la repercusión de su denuncia en los medios, lo llamó para decirle que estaba por Sierras Bayas y que allí, a diferencia de lo que ocurre en Gardey, está todo el pasto cortado. “No hay glifosato. No hay fumigado en el cartel, ni en la alcantarilla, ni el borde de esto ni de aquello. Se corta el pasto. Para eso están las bordeadoras y los tractorcitos. ¿No te alcanza la gente que tenés en la Delegación? Ocupá más gente, que hay mucha que quiere trabajar y no le dan trabajo”, afirmó el vecino.

Analizó como positiva la respuesta de la Defensoría en la que indica que, “de confirmarse la pulverización con glifosato u otro tipo de sustancia, se tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha aplicación y efectuarse las denuncias penales correspondientes”.

“Es que alguien tiene que tomar cartas en el asunto ya. No seguir dilatando todo. Hubo una reunión el año pasado, se hizo una denuncia en noviembre y ahora hice otra denuncia yo. Hay mucha gente que se ríe, lo toman en joda, agrede por las redes. Yo no me prendo en ninguna, no contesto ningún mensaje que la complique. Lo que pasa es que el ejemplo tiene que dar el Municipio. En este caso la Delegación, con cero fumigación. Pero lo siguen haciendo y eso es lo que te indigna como habitante de Gardey. Ya se habló y ya se comprometió ante los presentes en la reunión”.

El domingo Cobrana llamó a Diribarne para quejarse por lo que vio en la pileta municipal, pero desde ese momento, y aún con la exposición mediática que tuvo la temática, recibió mensajes desde el Gobierno comunal. “No me ha llamado nadie del Municipio. Ni el Delegado, ni nadie del Municipio que esté con el tema del medioambiente”, puntualizó. 

Los lunes la pileta municipal está cerrada por el franco del piletero, así que recién hoy (por ayer) -desde las 14- se sabrá si, luego de la repercusión mediática de la denuncia, la Delegación resuelve seguir abriendo la pileta y los padres siguen decidiendo enviar a sus hijos a refrescarse en ese paseo público.


PAULA LAFOURCADE
“Vemos con mucha preocupación que continúen las denuncias”

La Dra. Paula Lafourcade, Defensora del Pueblo de Tandil, solicitó  al gobierno municipal informes por la aplicación de glifosato en Gardey y advirtió que "se tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha aplicación y efectuarse las denuncias penales correspondientes".

“Ya les pedimos los informes correspondientes a la jefatura de gabinete y a la secretaría de gobierno por la denuncia sobre la aplicación de  agrotóxicos en la senda peatonal, a lo que se suma este nuevo pedido de informe que se confeccionará por la denuncia de hoy sobre la pulverización en la pileta pública de Gardey. 

Queremos saber qué sustancia se utilizó, cantidades, personal que lo efectúa entre otros puntos. 

Vemos con mucha preocupación que continúen las denuncias después de la reunión que se mantuvo con los vecinos en el mes de julio pasado, y más cuando el que es denunciado de utilizar agrotóxicos como glifosato es el propio municipio.

De confirmarse la pulverización con glifosato u otro tipo de sustancia se tiene que responsabilizar a quien autorizó dicha aplicación y efectuarse las denuncias penales correspondientes”.
Fuente:https://www.nuevaeranet.com.ar/locales/nota-vecinos-de-gardey-denuncian-uso-de-herbicida-55126.html