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viernes, 1 de mayo de 2020

Los vecinos de La Porteña apelarán la medida judicial que no dio lugar al pedido de detener las fumigaciones

Sobre el final del 2019 la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable demandó a productores por fumigar sobre zonas urbanas. Pidieron que la práctica se detenga cuando sea a una distancia menor de 1500 metros. El juez lo rechazó y ellos decidieron apelar. Creen que hay desconocimiento e ignorancia sobre lo que producen los agrotóxicos.


El juez desestimó el pedido de los vecinos de La Porteña de detener las fumigaciones en zona urbana, por considerar que no hay pruebas sobre los efectos y consecuencias. Ante esa determinación, los agrupados en la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable decidieron apelar la medida y hablaron de falta de compromiso y de conocimiento.
Desde ese grupo, en diciembre de 2019, realizaron una demanda judicial a productores agrícolas del partido de Tandil, cuyas prácticas perjudicarían la salud de los habitantes y del ambiente. La presentación fue realizada en el Juzgado en lo Civil y Comercial 2 de Azul, con asiento en esta ciudad, a cargo del juez Francisco Augusto Blanc.
“Con la intención de lograr de manera inmediata detener estas prácticas nocivas solicitamos al juez que dictamine una medida cautelar que disponga la inmediata suspensión de fumigaciones terrestres que se realicen a una distancia menor de 1500 metros de la zona urbana, núcleos de viviendas, escuelas rurales, y cursos de agua”, recordó Silvia Gómez, vocera de la Junta.
Además, solicitaron que se ordene la prohibición del tránsito de maquinaria fumigadora, conocida como mosquitos, por caminos y calles de zonas pobladas.
Luego de la feria judicial, el 13 de marzo pasado, recibieron la respuesta del juez, enterándose de que desestimó el pedido de distanciar las fumigaciones de sus casas hasta tanto se produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que los agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás personas involucradas y /o al medioambiente.
“Desconoce e ignora”
Para los vecinos, el juez ignoró la mayoría del material que le adjuntaron, donde se señalan los daños y enfermedades que causan los venenos utilizados por el modelo agrícola actual. “Desconoce que en todo el país, y en el mundo, se están realizando demandas denunciando consecuencias directas a la salud de niños, de  docentes de escuelas rurales, y de población en general; desconoce las muertes y enfermedades a borbotones que derivan de dicho modelo agrícola”, enfatizaron.
Asimismo, indicaron que “Blanc justifica el uso de fitosanitarios, como los llama en la causa, manifestando que solamente se tienen que respetar las buenas prácticas agrícolas en las zonas de amortiguamiento. De esta manera, el juez está ignorando acerca de lo que en verdad son las llamadas buenas prácticas y el fraude de la clasificación toxicológica”, advirtió Gómez, reflejando la indignación de los afectados.
También, aseguró que la determinación tomada indica que desconoce que existe otra manera de producir alimentos, como la producción agroecológica.
Por lo cual, la resolución dictada por Blanc, para la Junta Vecinal por un Ambiente Saludable, simplemente reafirma la ordenanza municipal actual, diferenciándola de tan sólo la eventualidad de avisar cuando van a fumigar cerca y la posibilidad de que designen un ingeniero agrónomo el cual solamente actuaría como veedor ante irregularidades.  “Así lo enfrentaría a otro ingeniero agrónomo, el contratado por el campo cultivado, además de que sus honorarios correrían por cuenta de nosotros”, se quejaron.


Apelación
“Este dictamen nos parece una falta de compromiso, siendo que en los últimos años se han dado muchísimas experiencias, hay muchísimos antecedentes de medidas cautelares a favor de la salud, en diferentes localidades”, aseveraron a través de Silvia Gómez, y destacaron que hoy en día hay muchísimos precedentes jurisprudenciales.
Según su apreciación, el juez ratifica las débiles restricciones de la ordenanza actual, y no amplía el efecto de las medidas a todo el universo de las aplicaciones, sino sólo a los demandados. De esta manera, consideraron que no está garantizando la salud de la comunidad de Tandil, “como tampoco lo hace la ordenanza actual municipal”.
Es por esto que revelaron que van a insistir y apelarán la resolución, “porque lo están pidiendo las familias y la naturaleza tambien. El juez está actuando a contra derecho y nuestros abogados elevaran la causa al Juzgado de Apelaciones de Azul para que revean la medida”, informaron.
Finalmente, compartieron una reflexión que deja su postura en claro, totalmente disidente con la de Blanc.
“El juez habla de equilibrio entre la producción y la salud, pero no existe tal equilibrio si se está asperjando venenos por todo nuestro alrededor: a la tierra, a las personas, a los alimentos que comemos. Estamos en un momento crítico, es necesario componer nuevas prácticas agrícolas, que vayan por el mismo sendero que la naturaleza, que la salud, que la vida. No en contra. No nos oponemos a la producción, sólo queremos que la producción de alimentos sea sana, que la gente no enferme  por ser fumigada; que no enfermemos por comer comida llena de agrotóxicos, que el aire que respiramos no este envenenado con ellos”, subrayaron.
Advirtieron, así, que es urgente replantear como sociedad qué mundo se quiere seguir construyendo y, que la forma que se elija para producir alimentos será clave para saber si se podrá seguir habitando este planeta.


 https://www.eleco.com.ar/la-ciudad/los-vecinos-de-la-portena-apelaran-la-medida-judicial-que-no-dio-lugar-al-pedido-de-detener-las-fumigaciones/

Vecinos repudian el fallo del juez Blanc y lo apelarán en la Cámara de Azul

"Nos indignó, nos parece anti ético y anti humano su fallo", dijo Lucía Mestre ante el dictamen de primera instancia. Irán a la Alzada asesorados por los abogados Ibarlucía y Landivar
Lucía Mestre, vecina del paraje "La Porteña", recordó que en Diciembre de 2019 junto a ciudadanos de Gadey y Paraje El Gallo, más establecimientos educativos, realizar una asamblea para contrarrestar los efectos de las fumigaciones de campos linderos que afectan a la salud.
Tras 6 meses de investigación de la normativa municipal, y un nuevo proyecto de ordenanza que regularice con nuevas distancias de acuerdo a las nuevas realidades, presentaron una demanda en el Juzgado Civil y Comercial 2, a cargo del doctor Francisco Blanc.
"Le presentamos documentación científica y jurisprudencia en la Provincia, donde las fumigaciones afectaban la salud de las familias. Pasó la feria judicial y el 13 de Marzo se expidió el magistrado. Le habíamos pedido que hasta tanto se regularicen las distancias, dictamine una cautelar de 1.500 metros", .
"Nos indignó, nos parece anti ético y anti humano su fallo. Blanc indicó en la sentencia que "debe buscarse un equilibrio entre la actividad agrícola, el medio ambiente y el desarrolo integral de la sociedad. Pero no dictamina los 1.500 metros de distancia hasta tanto no se produzca prueba sobre los efectos y consecuencias que la aplicación de agroquímicos están produciendo", manifestó Mestre en diálogo con LA VOZ.
Para los vecinos, el juez necesita que "uno de nosotros se enferme para dar curso a nuestro reclamo, así demostraríamos fehacientemente el efecto".
"Estas empresas exigen pruebas directas y fehacientes, no podemos someter al humano a los agrotóxicos para demostrar que hacen mal a la salud, que son tóxicos", adujo.
La entrevistada recordó que "en la cautelar le pedimos a Blanc que detenga la circulación de mosquitos (maquinaria pesada), que son los que aplican los agrotóxicos. Las buenas prácticas agrícolas son procedimientos impulsados por las fábricas de venenos. Cuando no hay una regulación y una norma, las buenas prácticas si son a media cuadra de mi casa no son medias prácticas".
"El juez actúa contra derecho, desoyendo otros fallos en la provincia de Buenos Aires, desoye el material científico donde demuestra el vínculo entre la exposición y las enfermedades. Vamos a apelar esperando que se abra la Cámara de Apelación de Azul. Lo pedimos las familias y la tierra, estamos muy atentos a la salud del planeta. Esto es parte de lo mismo, lo que nos salva de no enfermar es nuestro sistema inmune, las 12 millones de personas que viven en pueblos fumigados hoy están expuestas a que los tóxicos lleguen a sus casas", anticipó la lugareña.
La ordenanza actual es muy "vaga en cuanto a lo que dispone, en lo único es el artículo 7 que establece una distancia de 150 metros, menos de una cuadra, de establecimientos escolares. Por eso hicimos la denuncia en la oficina de Medio Ambiente. El campo al lado de la Escuela 33 es anecdótico, el municipio nos dio la razón, porque se fumigó a cero metros de la escuela, lo dicen los estudios de la Universidad del Centro".
"Estamos trabajando con dos abogados, con el doctor Miguel Ibarlucía a nivel local, y el doctor Lucas Landivar, abogado ambientalista especialista con grandes logros como la cautelar que logró en el partido de general Pueyrredón", culminó.

 https://www.lavozdetandil.com.ar/2020/04/28/vecinos-repudian-el-fallo-del-juez-blanc-y-lo-apelaran-en-la-camara-de-azul-

“Nos indigna el fallo del juez Blanc, no nos está cuidando, no vela por nuestro derecho a la salud”

La afirmación fue realizada en diálogo con ABCHoyRadio (89.1 FM) por una de las integrantes de la Junta Vecinal “Por un Ambiente Saludable” María Lucía Mestre. La denuncia fue realizada en diciembre del año pasado. El grupo resolvió apelar la resolución del Juzgado Civil y Comercial Nº 2 de Tandil.
En la nota realizada este lunes en la radio del Portal de Noticias ABChoy, la señora María Lucía Mestre, integrantes de la Junta Vecinal “Por un ambiente saludable”, afirmó que “Cuando decidimos la acción judicial, no la hicimos como vecinos del Paraje La Porteña, sino demandando en conjunto con padres de escuelas rurales de Gardey y El Gallo, ahora se nos fue de las manos, fue muy grave y es anecdótico. Un problema sobre todo en el partido, y al no tener avances en el ámbito municipal resolvimos en diciembre 2019 pasarlo a lo judicial con esta demanda hacia algunos productores”.
Añadió que “cuando el 13 de marzo, el juez se expide, lo que nosotros le pedíamos, hasta tanto la situación de la fumigación se regularice con una nueva ordenanza o se manden estudios, el aleje las fumigaciones de nuestras casas, de los arroyos, de las escuelas rurales, porque los cursos de agua del partido están siendo contaminados también. Esta causa nos queda como actores pero también defendiendo el ambiente”.
Por otra parte, manifestó que “nosotros sabíamos que por estudiar, investigar, casos parecidos en otros lugares que uno pide determina cantidad, pedíamos una medida cautelar de 1.500 metros, que aleje las fumigaciones de nuestras casas y nuestras escuelas, y pensamos veremos que sucede cuanto nos da. Y el Juez Blanc (Francisco, titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 2 de Tandil) en su dictamen y lo voy a leer textual contundente y lo que a nosotros “NOS INDIGNA, NOS HACE SALIR A LOS MEDIOS A DECIR QUE EL DOCTOR BLANC NO NOS ESTA CUIDANDO, NO ESTA VELANDO POR NUESTRO DERECHO A LA SALUD”.

Mestre resaltó que el magistrado manifiesta que “él entiende que debe buscarse el equilibrio entre la actividad agrícola, el cuidado del ambiente y el desarrollo integral de la sociedad”. Pero él no dictamina la distancia de 1.500 metros “hasta tanto se produzca prueba que permita conocer de manera certera los efectos y consecuencias que la aplicación de agroquímicos están produciendo o podrían producir a los actores y demás personas involucrados, y o al medio ambiente. Es decir, el juez necesita que uno de nosotros enferme”.
Al preguntarle si es como “una especie de certificado de cáncer”, a lo que la mujer señaló que, "es así, es bajarlo como una línea más directa. Lo que sabía del director de la Red de Pueblos Fumigados, no podemos experimentar con humanos, y que desavenencias a la salud le trae meterle agroquímicos de manera directa, eso no es ético, este juez no nos está defendiendo. Está actuando contra derecho desoyendo fallos ya resueltos. No pedimos nada nuevo ni nada desubicado, esto ya ocurrió en Pergamino, en Exaltación de la Cruz”.
Añadió la vecina que “para colmo, la ordenanza actual es muy pobre y de muy escaso alcance en cuanto a las fumigaciones, hasta tanto no se empiece a tratar en el concejo deliberante el anteproyecto de ordenanza presentado por la Dra. Graciela Canziani que ustedes entrevistaron el año pasado, por lo tanto hasta que esto no empiece a tratarse, tenemos que seguir por la vía judicial, Lo pedimos por nosotros, por nuestras familias, por la naturaleza. Es el momento que esto cambie”.

Apelarán el fallo
En este sentido María Mestre dijo que “nosotros estamos trabajando con dos abogados, Miguel Ibarlucia nos lleva la causa a nivel local, y después con uno de los abogados que llevan adelante causas ambientalistas como Francisco Landibar, quien nos dice que lo que dice el Juez está mal. Por eso vamos a apelar, estamos esperando que se levante la cuarentena. En General Pueyrredón llevó causas hasta la suprema Corte de Justicia que les dieron la razón en la provincia de Buenos Aires, otorgando los 1000 metros que se venían pidiendo desde hace mucho. Vamos a apelar porque no solo no estamos de acuerdo con la resolución, sino con el dictamen. Presentamos cantidad de bibliografía científica y jurisprudencia, que daba cuenta del daño a la salud que genera la exposición a los agrotóxicos. Y que quede claro, acá a los productores demandados son vecinos, no estamos en contra de ellos como vecinos, sino de las prácticas que dañan nuestra salud. Pero hay otra manera de producir, nos tenemos que seguir alimentándonos, y pedir que esa alimentación sea saludable sin venenos, y ellos tienen la posibilidad de generarlo, es un cambio de paradigma, paulatino, por eso que pedimos una distancia de amortiguamiento de 1.500 metros”.
Insistió con la ordenanza actual, porque “es muy vaga, en cuanto a lo que tiene que hacer el productor. En el único momento que establece una distancia es en el artículo 7 y en relación a escuelas rurales y establecimientos sanitarios. Entonces por eso hicimos la denuncia por el campo lindero a la Escuela 33, en diciembre del año pasado, finalmente el municipio se expide diciendo que los vecinos teníamos razón que se estaba fumigando a cero metros. En este momento desconozco la práctica de mis vecinos. Si las fumigaciones se sigue sucediendo, de hecho a finales de diciembre del año pasado hicimos otra denuncia municipal, viendo que en un campo vecino con viento de 70 km por hora para nuestro lado. Por eso pedimos una reglamentación que los coloque en otro estado de situación van a seguir produciendo como hasta ahora”.
Mestre marcó que “quiero dejar en claro para tener una noción, desde la coordinación de la Red de Pueblos Fumigados, son 500 millones de litros por año de agroquímicos que se están descargando en territorio argentino. Si dividimos eso por los 40 millones de habitantes, son 12 litros de agroquímicos por persona por año, es terrible, esto excede a nuestra ciudad. Más allá que como vecinos lo que queremos  es generar conciencia vecinal. Muchos papás de escuelas rurales apoyando nuestra causa. Desde agosto del año pasado, como organización hemos crecido un montón”.

 http://www.abchoy.com.ar/leernota.php?id=164976&titulo=nos_indigna_el_fallo_del_juez_blanc_no_nos_esta_cuidando_no_vela_por_nuestro_derecho_a_la_salud

domingo, 26 de abril de 2020

Empiezan las clases y la denuncia por aplicación de agroquímicos en escuela de La Porteña no se ha tratado

Los vecinos se manifestaron preocupados por la falta de respuesta a sus denuncias efectuadas por la fumigación en inmediaciones de la Escuela 33. Tras cuatro meses de silencio y el expediente sin tratar, decidieron recurrir a la Defensoría del Pueblo. Lamentaron que la ciudad esté atrasada en políticas de aplicación y que se haya naturalizado una práctica no saludable.

A pocos días del inicio del ciclo escolar, padres de alumnos que asisten a la Escuela 33 y la comunidad de La Porteña en general, manifestaron su preocupación ante la falta de respuesta o avances en torno a los reclamos por la aplicación de agroquímicos en el lugar.
De acuerdo al detalle que brindaron los voceros Silvia Gómez, Lucía Mestre y Marcelo Tello, se va a cumplir medio año de la problemática, ya que la inquietud los llevó a empezar a juntarse en septiembre del 2019, presentando la primera denuncia ante el Municipio el 4 de octubre.
Esto llevó a que Héctor Creparula, de la Dirección de Medio Ambiente,  junto a la titular de Fiscalización Vegetal del Ministerio de Agroindustria Analía Alonso y al responsable de Asuntos Agrarios Igancio Diribarne, inspeccionaran el lugar un par de veces, resultando “negativo” el primer monitoreo.
Sin embargo, el pasado 5 de enero pudieron retirar el expediente, haciendo uso del derecho de acceso a la información pública, en el finalmente que se le da la razón a los denunciantes por confirmar las fumigaciones a cero metros de la Escuela 33.
Además, como por internet se puede hacer el seguimiento de un recurso judicial también se enteraron que el que ellos presentaron el 5 de diciembre se encuentra en el Juzgado de Faltas 2 en estado “no tratado”.
“Han pasado varios meses y no se ha sancionado, no se ha multado, ni siquiera el Intendente habló del tema”, lamentó Gómez, asegurando es una situación urgente como para que no se trate y que nunca escucharon a Miguel Lunghi hacer ninguna referencia al tema. Por este motivo y frente al apremio del tiempo es que optaron por hacer una presentación ante la Defensoría del Pueblo.
Agotando instancias
Actualmente el campo que linda con la institución educativa está cultivado con girasol y los vecinos no saben si se ha vuelto a aplicar en esas inmediaciones o no. De todas formas, Mestre recalcó que si bien la preocupación inmediata es por los alumnos y maestros de la escuela, no hay que olvidar que están rodeados de campos donde se realiza agricultura convencional y continúan con las aplicaciones de herbicidas, fungicidas y fertilizantes.
“Verlo o no verlo es circunstancial, sabemos que estamos siendo fumigados”, aseveró.
Ante esta realidad, la semana pasada se presentaron en la dependencia dirigida por Paula Lafourcade. En primera instancia se presentaron como “Asamblea de Vecinos La Porteña, por un ambiente saludable”, que es como se conformaron para trabajar en comisiones, y mediante una carta actualizaron sobre su situación.
“Le pedimos su intervención el derecho nuestro y nuestros hijos por un ambiente saludable, luego a pedido de la Defensora tomamos copia del expediente y se lo llevamos”, explicó.
El grupo se mostró conforme con la respuesta de Lafourcade, ya que antes de la presentación que realizaron ya había manifestado apoyo al reclamo. “Sentimos la mejor predisposición”, destacaron. “Por lo pronto, tenemos fe en que va a poder destrabar esto que desde principio de diciembre está estancado”, dijeron expectantes.
“Tandil está atrasada”
Al comparar los avances percibidos en otras localidades de la Provincia, incluso algunas vecinas como Olavarría que se unió a la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), determinaron que Tandil está muy atrasada “en las distancias o el desarrollo de un ‘cordón verde’”.
“Hay un montón de alternativas”, ofrecieron, destacando que no están en contra de nadie, sino que quieren la salud para todos, ahora puntualmente preocupados por los niños y docentes que van a esa Escuela.
En este sentido revelaron que están trabajando en conjunto con los vecinos de Gardey, que también vienen luchando hace tiempo por las aplicaciones de agroquímicos.
“Recordemos que el artículo 10 de la ordenanza actual permite el uso de todos estos herbicidas en espacios públicos”, resaltó Mestre. “Es terrible”, coincidieron los tres voceros, lamentando que en la Plaza del centro, como en todo el resto de la ciudad, estén presentes estos productos.
“Lo más preocupante es que en el caso de las piletas de Gardey el responsable de Asuntos Agrarios, Ignacio Diribarne, haya dicho que el riesgo esté reducido a la mínima potencia porque el cloro desactiva los agroquímicos”, enfatizó Gómez. Al respecto, desestimó esa conjetura, ya que no resulta una hipótesis confirmada científicamente en ningún caso.
Los vecinos decidieron darle una entidad al grupo para que se sepa que esta lucha no es circunstancial, sino que van a sostenerse en el tiempo, siempre clamando por un ambiente saludable.
Prácticas naturalizadas
Por su parte, Marcelo Tello, es docente en establecimientos rurales y ve con mucha intranquilidad que las fumigaciones sean cuestiones ya naturalizadas. “Alrededor de las escuelas incluso hay familias que trabajan de aplicadores y a la vez son víctimas de las aplicaciones”, contó.
Asimismo, se refirió a la falta de conciencia existente ante el modelo productivo imperante, que ni siquiera se cuestiona. “En Tandil no se deja abierta la posibilidad a buscar otras alternativas, mientras que otros Municipios han avanzado”, dijo.
Exteriorizó, entonces, que tanto en el cuidado del medioambiente como el de la salud de las poblaciones están avanzando en todo el país. “Acá no se nos escucha”, advirtió, señalando que el derecho como ciudadanos es proteger estas cuestiones, lamentando que los chicos estén tan expuestos.
Vale mencionar que la Mesa de Escuelas Rurales fue la entidad convocada para “dar calma” a la colectividad y no generar paranoia ante las denuncias y el estado público que tomó el tema, sin embargo a los vecinos les llamó la atención que no haya sido convocada la comunidad en general.
Además, les sorprendió la ausencia de médicos, ambientalistas, biólogos o cualquier persona experta en la temática, dentro de esa mesa para que sean capaces de brindar una “visión más completa”.
“El discurso resumido que nos dieron fue que la aplicación de fitosanitarios es una de las tareas que se tienen que realizar en los espacios rurales y que, ejerciendo buenas prácticas agrícolas, no hay riesgos”, explicó Silvia Gómez que como madre de alumnos sí pudo presenciar el encuentro.
Cabe recordar que el compromiso del grupo los ha llevado a interiorizarse e informar sobre los distintos aspectos y consecuencias de la fumigación con pesticidas, al punto de discernir con las “buenas prácticas agrícolas” que promueven desde los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal.

Fuente: https://www.eleco.com.ar/la-ciudad/empiezan-las-clases-y-la-denuncia-por-aplicacion-de-agroquimicos-en-escuela-de-la-portena-no-se-ha-tratado/

Tribunal Internacional Monsanto: la empresa es culpable de Ecocidio

Tribunal Internacional Monsanto: la empresa es culpable de Ecocidio



Monsanto, es responsable de dañar el ambiente Crédito: Latinstock
El 18 de abril se dio a conocer el fallo del juicio a la empresa Monsanto que se realizó ante el Tribunal Internacional Popular en La Haya, Holanda. Este tribunal extraordinario integrado por jueces en ejercicio y profesionales de la justicia, fue impulsado por el interés de la sociedad civil: más de mil organizaciones alrededor del mundo que consideraron que era el momento de unir fuerzas para detener a este gigante que en lugar de ser limitado por los gobiernos, cada vez es más poderoso.
Es necesario aclarar que el juicio no es vinculante, y no tiene consecuencias legales. ¿Por qué es importante, entonces? Porque su validez ética está basada en el derecho internacional de los Derechos Humanos y en el Derecho Humanitario Internacional. Sus conclusiones podrán ser utilizadas en futuras demandas y tiene el propósito de que Naciones Unidas lo incorpore como delito penal al Tratado de Roma. La empresa comprada por Bayer en 2016 no envió ningún representante, le restó trascendencia y se negó a participar.
Por mi parte, y en el caso de muchas personas que hace tiempo seguimos con atención todo lo referido a los perjuicios que provoca la multinacional, se trató de un hecho histórico, tal vez un punto de inflexión que determine lo que pase en adelante.
Las preguntas que formaron parte del marco de referencia, cuestionaban, según pactos de derecho Internacional:
  • Si la empresa vulneró el derecho a un entorno seguro, limpio, saludable y sostenible,
  • Si vulneró el derecho a la alimentación,
  • Si vulneró el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud, (o el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud).
  • Si respetó la libertad indispensable para la investigación científica.
  • Si fue cómplice en crímenes de guerra por utilizar el Agente Naranja en Vietnam.
Entre los treinta testimonios, presentados el 15 y 16 de octubre de 2016, se destacó el del médico argentino Damián Verzeñassi, Director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario. Junto a su equipo, dirigió un campamento sanitario en el que recolectó datos de 96874 personas de 27 localidades del país, con resultados alarmantes en cuanto a los pueblos que sufrieron los efectos de las fumigaciones y que tenían un alto porcentaje de enfermedades como cáncer, malformaciones congénitas, problemas respiratorios y abortos espontáneos, y que estaban vinculados directamente “al uso de organismos genéticamente modificados, y a la exposición al glifosato producido y comercializado por Monsanto”. Se analizaron casos de Francia, Sri Lanka, y Brasil.
Después de la presentación de los testimonios, el tribunal integrado por la consultora de la Corte Penal Internacional, la senegalesa Dior Fall Sow; el Magistrado del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de México, Jorge Fernández Souza; el canadiense Steven Shrybman; la ex jueza belga del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Françoise Tulkens y la jueza mendocina Eleonora Lamm, se halló a Monsanto culpable por daños a la salud y el ambiente, y por “ ecocidio”, un término que sirve para describir a las acciones que “dañan gravemente o destruyen el medio ambiente, hasta el punto de alterar de forma significativa y duradera el patrimonio mundial”.
Además se la encontró culpable por vulnerar el derecho a la alimentación de las comunidades, por afectar a la biodiversidad, contaminar los suelos y el agua, y por “emplear tácticas deshonestas para conseguir la aprobación de sus cultivos obtenidos por ingeniería genética y sus herbicidas asociados”. No hubo pruebas suficientes para para dar una respuesta definitiva para la acusación de haber sido cómplice de crímenes de guerra en Vietnam.
El informe con los testimonios y las conclusiones es amplio y vale la pena leerlo completo (me lo pueden pedir por mail). Si bien el panorama para tantas personas que vieron afectados su trabajo, su salud, y sus vidas, ya no se puede modificar; hay una apertura de la sociedad a enfrentar este tema, a unirse y sumarse con acciones concretas, a darle aun mayor visibilidad y comprender que no todo está perdido si los derechos humanos prevalecen por sobre los económicos.
 No al Ecocidio
No al Ecocidio Crédito: Latinstock

Tribunal Internacional Monsanto en La Haya
Tribunal Internacional Monsanto en La Haya Crédito: Tribunal Internacional Monsanto
Muchas gracias al abogado Marcos Filardi por su incansable difusión y tratamiento de este tema. Pueden leer más información sobre el tema en:
Tribunal Monsanto
Fernanda Sández: desde la Argentina Fumigada a la cultura de la agroecología
La verdad no se encadena
Nuestro derecho a una soberanía soberana
Soberanía alimentaria, la elección en nuestras manos
Comida buena, limpia y justa
Ley de Convivencia Ambiental
Me encuentran en kariuenverde@gmail.com y Kariu en Verde

fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/tribunal-internacional-monsanto-la-empresa-es-culpable-de-ecocidio-nid2014739

jueves, 23 de abril de 2020

ONU advierte que en Argentina se aplica indiscriminadamente el agrotóxico Glifosato

Además alertó sobre el desmonte masivo y la eliminación de políticas y acciones que beneficiaban a la agricultura familiar para apoyar a los grandes empresarios del agro.
 ONU advierte que en Argentina se aplica indiscriminadamente el agrotóxico Glifosato
Jueves 01 de Noviembre de 2018
La Relatora sobre el Derecho a la Alimentación trabajó en diferentes zonas del país durante 10 días. En el Informe Preliminar que presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas hay fuertes críticas al modelo del agronegocio que impulsa el Gobierno.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuestionó el uso masivo de agrotóxicos en Argentina, alertó por el desmonte masivo, y afirmó que el Gobierno Nacional eliminó políticas y acciones que beneficiaban a la agricultura familiar para apoyar a los grandes empresarios del agro.

Luego de recorrer diez días el país y entrevistar a medio centenar de personas, la especialista de la ONU, Hilal Elver aseguró que la única solución sostenible es la agroecología: producir alimentos sanos, sin químicos ni transgénicos.

La Relatoría Especial sobre el Derecho a la Alimentación es el máximo espacio de Naciones Unidas dedicado al tema. Al frente está Elver, quien visitó nuestro país entre el 12 y el 21 de septiembre e hizo público el Informe Preliminar que presentará en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra y que lo componen 47 países. Los aspectos más relevantes del documento referido a nuestro país y que será sometido a votación en dicho Consejo tiene cuatro aspectos preponderantes.

Modelo insostenible

"En el marco de la agricultura industrial (agronegocios, transgénicos y agrotóxicos) a gran escala, es esencial que se tome en cuenta el verdadero costo de los métodos de producción en relación con el suelo y los recursos hídricos, y el impacto de la degradación ambiental sobre generaciones futuras, en lugar de concentrarse únicamente en la rentabilidad y el crecimiento económico a corto plazo", alerta el Informe de la Relatora Especial de la ONU.

En sus conclusiones, Elver resalta: "Reitero la importancia de la agricultura familiar para lograr el objetivo de una alimentación adecuada y saludable para todos los argentinos. Debería ponerse empeño en promover la agricultura familiar como prioridad. Es la única manera de lograr un equilibrio, única manera de lograr una solución sostenible y justa para el pueblo argentino". Y en el Informe se hace mención a que en 2014 Argentina sancionó la Ley 27.118, de "reparación histórica" para la agricultura familiar: "Fue sancionada pero sin un financiamiento adecuado y, hasta la fecha, no ha sido reglamentada por el Ejecutivo".

Según la especialista de la ONU, "como consecuencia de la expansión de las actividades agrícolas, incluida la soja, y como resultado de otras políticas discriminatorias, las familias de los pueblos indígenas se vieron forzadas a dejar las zonas en las que vivían y, en algunos casos, tuvieron que migrar hacia las ciudades cercanas en busca de trabajo, sufriendo en muchas ocasiones una discriminación sistemática".

Elver también cuestiona que la agricultura industrial está controlada por pocas y grandes empresas y alerta que el Gobierno Nacional ya decidió su rol: "Durante las entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Agroindustria observé una tendencia a apoyar el modelo agroindustrial y a realizar serios recortes en el apoyo, el personal y el presupuesto del sector de la Agricultura Familiar, incluido el despido de casi 500 trabajadores y expertos".
Sobre agroecología

En el informe de la ONU hubo un apartado referido a la agroecología, que se trata de la producción de alimentos sanos, sin agrotóxicos, y comercializados a precio justo, para mercados locales. Elver visitó campos de la Unión de Trabajadores Rurales (UTT). "Las prácticas agroecológicas han demostrado ser exitosas en varias partes del mundo, logrando no solo rendimientos impresionantes sino también la promoción de los productores locales y de las prácticas que respetan el medio ambiente", afirma la experta de Naciones Unidas. Sostiene que "la agroecología es una alternativa importante que debería ser seriamente considerada por el gobierno para logar la diversificación y sostenibilidad, además de importantes insumos para el programa de comedores escolares, la protección de los recursos naturales y el manejo del cambio climático".

Sobre el Glifosato
Recordó que la Organización Mundial de la Salud declaró en 2015 al herbicida glifosato como sustancia probablemente cancerígena. "Se aplica indiscriminadamente en la Argentina, sin tener en cuenta la existencia de escuelas o pueblos en las cercanías. Como resultado de ello, se me ha informado acerca de un aumento en la cantidad de personas que han perdido la vida o padecen enfermedades que ponen en riesgo su vida", alerta.

Citó la investigación científica del Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental (EMISA), de la Universidad Nacional de La Plata, que determinó que "la mayoría de la población consume frutas y hortalizas que han sido fumigadas con agrotóxicos". Ante un Gobierno que adopta el discurso de las empresas de agrotóxicos y niega el impacto en la salud, la ONU sostiene: "La exposición a plaguicidas puede tener efectos muy peligrosos para la salud de los seres humanos, en especial para niños y mujeres embarazadas que son más vulnerables".


Sobre los desmontes
Entre las consecuencias del modelo agropecuario también apuntó a la degradación de las tierras y el desmonte. "En la última década se destruyeron más de tres millones de hectáreas de bosques para dar lugar a la producción de granos y ganado. La Argentina se ubica entre los países que perdieron más bosques entre 2010 y 2015. Y el Gobierno Nacional ha mostrado una falta de interés considerable en aplicar la ley de protección de bosques", denuncia el Informe Preliminar de ñla especialista de la ONU.

 https://www.unoentrerios.com.ar/pais/onu-advierte-que-argentina-se-aplica-indiscriminadamente-el-agrotoxico-glifosato-n1697328.html

“El glifosato se oculta bajo la alfombra por el lobby de las multinacionales”


Convertido en referente de los pueblos fumigados, el investigador del Conicet cruzó el umbral de la universidad para darles soporte científico a las denuncias de esas comunidades contra los productores que aplican agroquímicos.
Por Gastón Rodríguez (Tiempo Argentino)



Damián Marino está convencido de que algo tan inasible como el “clic” existe. “Yo ya estaba a cargo del equipamiento de alta complejidad –recuerda– y un día una chica me tocó el timbre del laboratorio. En una mano tenía un bebé y en la otra una botellita de plástico. Me contó que vivía en un barrio de las afueras de La Plata donde había una cancha de fútbol, y que la querían fumigar para cultivar soja. Me siguió contando que las mamás habían salido a pelear porque en esa cancha jugaban sus hijos, y que una aprovechó para sacarle una muestra del pico de una de las máquinas fumigadoras. Queremos saber qué es, me dijo. Yo, con toda la ortodoxia a cuestas, le expliqué que tenía que mandar un correo al instituto pidiendo el análisis, que después nosotros se lo íbamos a cotizar, y mientras le estoy diciendo todo esto me vi reflejado en sus ojos y me sentí un reverendo estúpido. La mirada de ella fue un espejo y ese fue mi clic. Le agarré la botella y le pedí que me esperara diez minutos en el bufet. Cuando se la devolví, le dije que tenía una mezcla espantosa de glifosato y clorimuron. Entonces me preguntó qué tenía que hacer. Le anoté en un papel mi nombre, mi correo, lo que tenía la muestra y la dirección del Defensor del Pueblo, para que fuera a hacer la denuncia. Ese papel escrito con lápiz se transformó en una ordenanza municipal, que reguló las fumigaciones en su barrio”.

–¿Y la ortodoxia?

–La pateé. Descubrí que, al romper con todas las estructuras, mi intervención había significado para esta persona una transformación importante. Después de eso se me iba a hacer muy difícil volver a convivir con la ortodoxia. Cuando entré a Exactas, en el año 1996, quería el Premio Nobel. Todo ese mundo de pensamiento terminó en esto que soy ahora.
Lo que Marino es casi no entra en una tarjeta personal –licenciado en Química; doctor en Ciencias Exactas; investigador adjunto del Conicet; profesor, categoría asociado, de la Universidad Nacional de La Plata; y coordinador del área de Ambiente de la licenciatura en Química y Tecnología Ambiental y de la comisión ad hoc de la Red de Seguridad Alimentaria–, aunque probablemente sea más justo presentarlo como el especialista dedicado a probar la grave situación ambiental –que incluye la exposición humana– causada por el actual modelo de producción agraria. Por eso, sus trabajos son citados en prácticamente todas las demandas judiciales contra productores o aplicadores de agrotóxicos (muchas causas lo tienen, además, como parte, al aportar apoyo científico a la denuncia de las víctimas), y en reiteradas oportunidades conferenció o brindó charlas en concejos deliberantes, legislaturas y hasta en el Senado de la Nación.
“Se habla de que soy un referente, pero creo que la única cosa que yo hago es cruzar el umbral de la universidad. Hay tantísimos investigadores que hasta tienen mejores resultados que los míos, pero están en la comodidad de cumplir con los pasos a los que te obliga el sistema: investigar, escribir el trabajo, publicar y así seguir avanzando. Lo único que me diferencia del resto es esta decisión política de recorrer las calles, de poner en jaque a la ciencia dura y plantear para qué y para quién hacemos lo que hacemos”.

En la formación de Marino hay dos presencias ineludibles. La más evidente es la del médico Andrés Carrasco, uno de los primeros investigadores que alertó sobre las consecuencias dañinas del glifosato, lo que le costó soportar toda clase de difamaciones y amenazas. La otra, más íntima, es la de su padre José, un sindicalista del gremio de los plásticos que le legó el hábito de “defender los derechos atropellados por los poderosos”.

“Uno, como gobernante de un país, debería tender a bajar la desocupación, la pobreza, busca mejorar esos índices. Yo me pregunto cuándo vamos a tomar la decisión de bajar el uso de plaguicidas. Con frenar la curva ascendente sería un gran primer paso. Hasta ahora nunca estuvo en los planes de ninguno. No se puede demorar más, porque este tema no lo vamos a resolver en un año ni en cinco ni en diez. Lo que viene faltando desde hace mucho tiempo es la decisión política de iniciar un proceso de resolución, porque la situación es desesperante”.

Parte de la perversión

Marino reconoce que el glifosato es la columna vertebral del sistema de producción, pero advierte que la parte nunca va a ser más importante que el todo.

“El glifosato –argumenta– pasó de ser una molécula muy rentable para las corporaciones a convertirse en una molécula problemática, con juicios, demandas sociales y demás. Va a aparecer otra molécula y en vez de tardar 30 años para probar que tiene un montón de problemas, lo haremos en 20, porque ya habrá otra tecnología de investigación, pero eso significa una nueva ventana de tiempo donde las multinacionales van a seguir trabajando. Por eso, más allá de la molécula que sea, lo que hay que discutir es el modelo de producción que queremos tener”.

 –¿Qué consecuencias ambientales trae el modelo actual?

–Antes que ninguna otra cosa, provoca efectos sobre la biodiversidad, porque el primer receptor de los plaguicidas es el suelo. También hay contaminación en los sedimentos de los fondos, en el barro de los ríos y arroyos, donde se conserva mucho tiempo. Uno de los trabajos que hicimos que más impactó fue probar que había glifosato en las gotas de lluvia, lo que significa que está en todos lados. Pero, sin dudas, la peor parte de la perversión se la llevan los pueblos fumigados. Cuando ves los datos epidemiológicos, encontrás que tienen aumentados los casos de cáncer, los abortos, problemas de salud infantil. Los nenes tienen mayor riesgo de contraer todo un conjunto de patologías asociadas a cuestiones celulares, como carcinomas, leucemias, enfermedades autoinmunes.

– Que alguien como Marcelo Tinelli se exprese sobre estos temas, ¿es señal de una mayor concientización?

– Es importante que gente tan visible lo diga, porque el tema repercute. La suerte que tenemos es que Tinelli tenga una mujer como Guillermina Valdés, que hace años que está comprometida con la causa. Pero vamos a ser honestos: los grandes medios de comunicación hegemónicos siguen sin hablar del problema. Tampoco ningún funcionario en sus campañas políticas lo toma como algo real. El tema se oculta debajo de la alfombra porque hay un lobby fuerte de las multinacionales. Argentina está atada a un sistema monetario donde tiene que pagar la salud, la seguridad, la educación, y eso va a depender mucho de esta producción agrícola.

–¿Sos optimista o pesimista respecto al futuro?

–Soy muy optimista, no porque crea que este modelo vaya a cambiar, sino porque los movimientos sociales están organizados. Creo que estas demandas se van a activar mucho, porque el gobierno que termina nunca habilitó una vía de comunicación, es más, como gobierno empresarial que era, su única prioridad siempre fueron las empresas. Tengo la esperanza de que el nuevo gobierno recupere la ciencia y la tecnología, ayude a la agricultura familiar, y habilite algún tipo de discusión para empujar la transformación.

fuente: https://www.elciudadanoweb.com/el-glifosato-se-oculta-bajo-la-alfombra-por-el-lobby-de-las-multinacionales/